miércoles, 4 de mayo de 2016

LOS ABAJO FIRMANTES A QUIENES NADIE LES PARA


ELIGIO DAMAS

          En este país todo el mundo recoge firmas. Para una vaina y para otra. Por regla general quienes son destinatarios de las firmas, como gobernantes nacionales, regionales o municipales, empresarios, empresas, etc., a ellas nunca les paran.
            Sería bueno que todos los bebedores y bebedoras, porque nunca es tan inoficioso el uso del masculino y femenino, pese uno crea innecesario, poco elegante y como adulante, feminista en exceso o hasta machista encubierto, según alguien, firmaran una petición a la Polar para que deje de producir lo que sea menos cerveza, para comprobar que en este país hay puntos donde se puede lograr una amplia coincidencia. Tan amplia que, no por la crisis, no habría papel suficiente para recoger esas firmas. Pero así mismo comprobaríamos que los empresarios, empecinados en cuidar sus dólares como su vida misma, es su más preciado tesoro, tampoco a eso le paran, aunque creamos al señor Mendoza un dechado de virtudes y una especie de Quijote que se parte el pecho por agradecidos dependientes consumidores. Dirá, estoy dispuesto a sacrificarme y continuar produciendo cerveza pero si me dan más dólares; “con los míos no se metan”.
            Ahora mismo, gente de muy buena fe, se agolpa ante las puerta de la embajada de la OEA, para dirigir una carta firmada por unos cuantos al señor Almagro, ilustre secretario de la OEA, tan ilustre y genuflexo como su antecesor el chileno Insulza, para que deje de inmiscuirse en los asuntos internos de Venezuela. De antemano sabemos que el uruguayo, a quien Pepe Mujica dijo adiós, en un gesto respetuoso digno suyo, para no mandarlo a donde suele hacerse con tipos que hacen de saltimbanquis y traidores, tampoco hará caso a ese reclamo. Para eso los gringos le tienen en la nómina de personas afectuosas y leales, dechados de demócratas pulcros. Y los gringos no se hacen falsas ilusiones ni suelen invertir en negocios riesgosos.
            Pero también reto a la gente, con lo que harían un gran bien, firmen no una carta, sino lancen un SOS, al gobierno para que resuelva urgentemente, porque no puede ni debe ser de otra manera, el grave problema, la tragedia que significa la ausencia de medicinas en el mercado nacional. Por ejemplo, los hipertensos, como quien esto escribe, los diabéticos, por sólo nombrar estos casos, estamos sujetos a un desenlace fatal de un momento a otro por no hallar las medicinas respectivas. Y pareciera no haber a quien eso preocupe del presidente para abajo; eso por lo menos parece no está en el mero centro de su atención, tanto que pese tan abundante y extensiva comparecencia televisiva, se habla largamente del “Cantar de Gesta”, de historia al estilo Eduardo Blanco en “Venezuela Heroica”, contra el casabe, como si este intentase tumbar al gobierno, pero nunca de los problemas de gente como uno. Por lo que creo, debemos recoger firmas para pedirle a quien corresponde asuma la solución de tan grave asunto, aunque no le paren, pero que luego no digan, “nadie reclamó nada”, “¿dónde están las firmas?” Aunque bien sabemos la responsabilidad y culpa en esto de los grandes laboratorios y empresas respectivas. Pero el asunto es grave y merece atención.
            Quienes ahora recogen firmas para que les autoricen volver a recoger otras, en mayor número, para solicitar revocatorio presidencial, se pusieron las pilas. En un dos por tres, según ellos, recogieron más del 2% que demanda la ley electoral; en lo que espabila un mono entregaron aquello al CNE y como nunca antes, el gobierno reaccionó con velocidad inusual y nombró una comisión para revisar las firmas. Porque a esas firmas que pudieran ser chimbas, planas, como aquellas que en un total de 47 millones, más que habitantes en el país, presentó Enrique Mendoza para intentar revocar a Chávez, si les paran, de un lado y otro. Tanto les paran que no basta que allí haya unas firmas reclamando algo, sino hay que comprobar en detalle, una por una si ellas son valederas. Lo que es un trabajo hasta mayor que colmar el mercado de medicamentos. Y quienes las presentaron al CNE, que pudieron ser objeto de un engaño de muchos recolectores interesados en cubrir su cuota para cobrar lo acordado al brinco rabioso, saldrán a protestar, con toda seguridad, si no se las admiten como valederas y suficientes.  En este caso, el muerto tiene dolientes. Porque los dolientes no carecen de los medicamentos como uno. Para ellos se los sacan de algún lado. Además, viven montados en aviones de aquí para allá a llevar chismes políticos, recoger órdenes y aprovechan para traer sus medicamentos; si es que aquí no los hallan donde sus amigos los encaletan. Para ellos y los suyos.
            Por esa fiebre de las firmas, como para ponernos a tono, un poco como aquello de lo que es igual no es trampa, ¿por qué no nos ponemos a recoger firmas para asuntos como los que siguen?:
            1.- Para que se acabe ese forcejeo verbal insustancial en el Congreso y uno pueda escuchar cosas que ilustran y conducen a situaciones provechosas. La Asamblea Nacional elabore leyes que contribuyan a resolver la crisis y no para ahondar las diferencias.
          2.- Terminar con una guerra donde el dinero en masa va a parar a los bolsillos de los grandes empresarios, los medianos, hasta los bachaqueros y buena parte de él, por vía del IVA y otros impuestos, a las arcas del gobierno, sin siquiera descansar un rato en los bolsillos de los trabajadores, ya que para sólo cosas básicas alcanza y estas, las básicas, cuestan caro y se compran todos los días.
          3.- Solicitar, ¡por Dios! se acabe el bachaqueo en el país, donde los ancianos, sobre todo los de la arruinada clase media, porque ni el CLAP toman en cuenta, quizás porque no marchan, son víctimas de lo que aquí sucede, sin que, como a estas firmas, nadie les pare “ni un milímetro”.  Agradecer, si esta palabra es pertinente, a empresarios, dejen de usar esa práctica como elemento de perturbación, enriquecimiento y arma de la política, pues no es esta su verdadero fin; y el gobierno como forma de contener un estallido social. Uno y otro debe saber, por lo que esa práctica genera, quienes en ella están envueltos, se pudiera, en un momento dado, impulsar acciones no exactamente encuadradas dentro de las aspiraciones de ninguno de los dos bandos. Valdría decir, a cualquiera de los dos y hasta a los dos, les puede salir el tiro por la culata.
         4.- Pedir  a los políticos, sobre todo a quienes más odian, sus razones tendrán para ello, es ese su asunto, se abstengan de difundir ese su triste y lamentable estado de ánimo hacia la colectividad toda, pues hasta a la familia, la de ellos mismos, dividen. Que manejen el lenguaje pertinente a la política y no al de los “pranes” y los embriagados de malos pensamientos.
         5.- Que los gringos abandonen la arrogancia que les caracteriza desde el siglo XIX y les hace creer tener derecho a meterse en los asuntos del vecino. Y la gente de acá, loca por llegar al poder, no sirva de “Celestina” a aquellos que a ella misma, en el preciso momento, tratarán como basura y estorbo. Es un papel muy feo, poco decente y nada digno de sentirse orgulloso. Piensen en sus descendientes, en las próximas generaciones.
         6.- Si las firmas no alcanzan o solicitud de activar el revocatorio destinada al CNE no reúne las condiciones que la Ley prevé, que la oposición no opté por resolver el asunto incendiando al país, quemando escuelas, destruyendo la propiedad pública y privada, desatando bandas de paramilitares nacionales o extranjeras, para dañar a ciudadanos venezolanos y vuelva a practicas crueles como el degollamiento en plena calle.
       7.- Si las firmas o el proceso de solicitud cumplen los requisitos, se continúe el proceso para llamar a revocatorio y el soberano decida lo que le compete en plena libertad.
      No consignamos cajas, sobres, carpetas, planillas y firmas, ni pedimos constancia de recibo, porque sabemos bien que a nuestro reclamo no le pararán; no obstante allí queda eso.


domingo, 1 de mayo de 2016

SECTOR EMPRESARIAL PARASITARIO TAMBIÉN LO LLAMÓ AD

ELIGIO DAMAS

            En verdad, en veces es bueno guardar vainas aunque uno crea nunca le van hacer falta. Como recoger una tuerca tirada al suelo o alguna cosa que cuando menos uno lo espera le va sacar de un atolladero o para algo va a servirle. Hace la bicoca de 32 años, un amigo, un poco como echándome vainas, me dio un folleto en cual había un discurso dado por alguien del gobierno, entonces gobernaba Jaime Lusinchi y el país sufría los efectos de una honda crisis económica, derivada de la gestión anterior y agravada por los desaciertos de la nueva. De lo que salió una gigantesca deuda producto de un desfalco que todavía pagamos. Este folleto que se atravesó ahorita mismo, mientras buscaba otra cosa, me sirvió para escribir lo que sigue.
            Ese cognomento, si se quiere ofensivo, pese se refiere a algo, un grupo, sector, que existe, pero que quienes lo integran se niegan así se les califique y se dan por ofendidos, en el caso venezolano no es un invento de Chávez, aquel “mal hablado” de Sabaneta, menos de Maduro. El primero usó con frecuencia aquel calificativo para aplicarlo a un sector empresarial, básicamente al mismo que siempre lo enfrentó. El ahora residente del palacio de Miraflores suele usarlo y eso genera, como generó antes, que los directamente aludidos y gente de la MUD, por elementales razones, nada difíciles de entender, se sienten con ello agraviados. Es más, gente de AD, pues están formando parte del bloque opositor, también se une a ese sentimiento o reacción cada vez que el calificativo se usa para aludir a los mismos.
            El parásito, como bien sabemos, es aquel que vive a expensas de otro. Es decir, nada produce ni crea. Se nutre de la creatividad de los demás. El sector empresarial venezolano, si es valedero llamarle así, que tiene que ver con emprender, lo que implica correr riesgos, poco aporta al ingreso de divisas. Las cifras dicen que más del 95% del ingreso de ellas dependen de la exportación petrolera. Parte del 5% restante, también se debe al Estado. Es decir, el empresariado, poco significa en ese vital asunto para que la economía funcione adecuadamente y por ende es responsable fundamental que la caída de los precios del petróleo nos afecte sobremanera. Ese empresariado, mayoritariamente se dedica a la importación, de lo que ellos no producen, porque no emprenden, y en ese comprar y vender, sin importar ni crear nada, de escaso esfuerzo, se llenan de dinero por demás. Pero de paso, han venido operando como parásitos también cuando dependen de los dólares del Estado, del ingreso petrolero, para poder operar. Ese es ni más ni menos el caso que ahora está planteado con respecto a Empresas Polar. Y como esa conducta ha sido la misma desde que el petróleo llena las arcas del Estado de dólares, esos empresarios y mucha gente, hasta trabajadores ven como muy natural, que los primeros dejen sus divisas en cuentas extranjeras, hasta en paraísos fiscales y de aquellas se les dé, hasta a precios preferenciales, para ellos operar. Tanto es así, que trabajadores se dejan utilizar para reclamar al Estado se deje seguir utilizando de manera tan parasitaria.   
            Es a ese cuadro que llamamos “vivir del rentismo petrolero”. Porque nuestro empresariado produce poco, razón por la cual subsistimos por las importaciones y casi nada exportamos. De paso, esa clase empresarial, quiere imponer un Estado que no participe, casi bajo ninguna forma, en la economía, como si ella fuese muy eficiente y nada parasitaria.
            Pero como dije al principio, ese calificativo usado con frecuencia en muchas partes del mundo y que en Venezuela expresa un asunto grave por causa del rentismo petrolero, que no es una vaina de ahora sino desde que aquí reventó el primer pozo y empezamos a exportar el hidrocarburo, no lo inventó Chávez y tampoco fue el primero en usarlo.
            Tengo a mano un ejemplo que no es muy viejo. No voy a remontarme a mediados de la década del treinta, ni a la del cuarenta, cuando Rómulo Betancourt, participó en publicaciones como “En las huellas de la pezuña”, y usó el calificativo, sino a la etapa casi final de la mismísima IV República, bajo el gobierno de Jaime Lusinchi de AD y Henry Ramos Allup era jefe de la fracción de diputados de ese partido.
            El día era el 5 de julio. El año 1984. Estábamos casi recién salidos del gobierno de Luis Herrera Campins y aun sufriendo los efectos de aquella drástica devaluación, conocida como la del “Viernes negro”, de cuando los sueños del “ta´ barato dame dos” se vinieron al suelo y se negociaba sobre la enorme deuda contraída con la banca exterior precisamente por intermedio de los representantes de aquella clase parasitaria que, según Lusinchi, le engañó vulgarmente, tanto que hizo que el estado asumiese como suya la deuda de ellos.
            -“Fui víctima de un engaño”, dijo entonces el presidente. Por lo que Herrera Campins, coautor de la deuda, le ripostó con ironía y sarcasmo:
            -“¡Qué tarde piaste pajarito!”
            Aquel 5 de julio de 1984, en sesión solemne del Congreso de la República, con motivo de cumplirse los 173 años de la Declaración de la Independencia, el diputado orador del bando oficialista Alfredo Coronil Hartmann, militante de AD y compañero de partido de Ramos Allup, quien para más señas, vale la pena recordarlo, era jefe de fracción del primero, dijo lo siguiente:
            “El estilo petrolero de crecimiento económico ha producido- salvo los casos de excepción – un poderoso sector empresarial, hijo mimado del fisco, que muy distante del modo clásico en que se construyeron las grandes fortunas – al rescoldo de la brega sostenida y diaria – se ha dedicado a exigirle a un Estado dispendioso, recursos abundantes y crecientes, mientras le critica las deficientes  y tímidas medidas, que adopta  en función de los intereses de las mayorías. Este empresariado pedigüeño y parásito, al mismo tiempo que es producto, es también causa de la situación en la que nos encontramos”.

            Del texto citado y a la luz de lo que ahora sucede en Venezuela, uno podría invocar aquello de “lo que es igual para el pavo lo es para la pava”. Pero también, sirve para mostrar al lector que ese calificativo no es producto de un invento o calumnia de Chávez y menos de Maduro. Es el resultado del proceso económico de Venezuela, de formación de sus clases y el rol que ellas desempeñan en el proceso productivo y de acumulación. La clase que  llamó “pedigüeña y parásita”, algo como más grave y ofensivo, es la misma que ahora se alude. Pero también explica la “lógica” empresarial que pone condición, para continuar produciendo y mantener el empleo, que el Estado se desprenda de los dólares que son para cubrir las necesidades básicas de la población en una situación de crisis, en buena medida derivada por el derrumbe de los precios petroleros, para entregárselos a ellos, tal como ha venido sucediendo siempre y por lo aquel diputado adeco, se vio obligado a denunciarlos y aplicarles aquellos feos calificativos. Pero también resaltó, como aquellos “pedigüeños”, veían con malos ojos y protestaban los intentos del gobierno de socorrer a los humildes; en lo que adecos y copeyanos no eran muy generosos que digamos.

sábado, 30 de abril de 2016

A BOLÍVAR, "EL PEQUEÑO CAPITÁN", NADIE DERROTA. "SOMOS TANTOS HERMANOS QUE NO LOS PUEDO CONTAR"


ELIGIO DAMAS

            A Lugo lo sacaron de la presidencia del Paraguay y no pasó nada. Por lo menos eso ha parecido hasta ahora. Es más, su apoyo se redujo a una pequeña fracción parlamentaria; pero todavía así, por lo que sabemos y lo que escuchamos pocos días atrás al ex presidente y obispo, la fuerza de la cual forma parte tiene serias posibilidades de retornar al poder, pues esta se viene ampliando con todo el descontento y los convencidos que fueron víctimas de otro engaño. Allá, los contrarios sólo ofertan y aplican lo mismo que Macri en Argentina. En Venezuela, pese lo crean un “secreto bien guardado” en un oscuro saco, se les ve las costuras y lo que hay dentro. Lo cierto es que, el gobernante que sustituyó al ex presidente paraguayo, tiene poco respaldo popular porque expresa fuerza y dirección contraria a la que trae la historia.
            A Vilma en el Brasil, intentan sacarla mediante una artimaña que podría triunfar en el parlamento, entre pequeñas cúpulas alejadas del enorme movimiento popular que significa el PT de Lula, toda la gama de la izquierda y más allá de esta que, en aquel enorme país, sigue optando por una política favorable a los intereses de las grandes mayorías y también a la de extender los brazos para formar la ronda continental. Es probable que la derecha, confabulada con políticos, antes del lado de Vilma, pero hundidos en el fango de la corrupción, como el vicepresidente y Eduardo Cunha, actual presidente de la Cámara de diputados, fracase en su intento de deshacerse de aquélla por el enorme apoyo popular con el que cuenta y las serias denuncias contra los dos antes nombrados. Pero aunque lograsen mediante el ardid, la trampa legislativa, al margen de la voluntad popular, enjuiciar sin fundamento a la actual presidenta y hasta sacarla del cargo, tendrán que enfrentarse, tarde o temprano a la candidatura de Lula y al gigantesco movimiento popular que a este y la actual presidenta respaldan.
            Todos los intentos contra Rafael Correa en el Ecuador y Evo Morales en Bolivia, han fracasado. He leído que sectores de la izquierda boliviana promovieron el voto contrario a la nueva reelección del actual presidente, pero eso no significa que hayan negado su respaldo a la política que este ha desarrollado pues, en fin de cuentas, es antiimperialista, procura que la justicia se imponga en Bolivia y se acabe la práctica de la acumulación excesiva de riqueza a cambio del aumento de la pobreza. Es difícil que allí retornen las prácticas ancestrales contra la población indígena y esta llegue a sentir alguna pequeña simpatía por quienes encarnan lo contrario al actual presidente. A los dos presidentes suramericanos antes nombrados, les han tirado de todo; el ya archiconocido guión del Departamento de Estado, que incluye las guarimbas, ha sido aplicado con detalles en los dos países ubicados en los límites y cercanía de la línea ecuatorial. No obstante, los movimientos que ambos representan, que en esencia buscan la unidad latinoamericana con todas las implicaciones que eso tiene, como el chavismo en Venezuela, siguen intactos y poderosos.
            En Venezuela, la política que encarnó Chávez sigue vigente. El deterioro que pudiera haber sufrido la política que ejecuta el sector que gobierna, que no es sólo por los desaciertos, el inhibirse, dejar llevarse por las olas, ineficiencia, lo que incluye haberse dejado penetrar y hasta rodear por una secta amplísima de corruptos compuesta por agentes internos y externos, militantes estos de la derecha, sino también la planificación y ejecución de acciones de grupos políticos y económicos interesados en destruir y desacreditar la cultura y programa político del chavismo, no es suficiente para que a éste se le considere derrotado, en minusvalía y borrado de la mente colectiva. La idea que envuelve ese fenómeno llamado “Revolución Bolivariana” está viva y lo seguirá estando, pese todos los avatares que estamos confrontando, por eso mismo que dijimos antes, porque está y seguirá vigente. Por lo  mismo que no es posible acabar con lo que ahora encarnan Lula, Vilma y Cristina Fernández.
            Ese simplismo que dijimos antes lo conocen bien los gringos. Por eso, la política de ellos es esencialmente destruir en la mente colectiva todo lo que aquello significa. Inventar lo de corruptelas de Vilma, siendo los corruptos verdaderos quienes la intentan enjuiciar, y con ella a Lula, es procurar destruir todo lo que estos representan. La verdad la dijo Cristina Fernández, refiriéndose al asunto “The Panama Papers”, buscando la ruta K, se refirió al apellido Kitchner – encontraron la ruta M – en este caso se trata de los Macri, quienes si aparecen, tres de ellos, el presidente, su padre y un hermano, entre quienes tienen inversiones ocultas en el paraíso fiscal canaleño.
           En Bolivia, Brasil, Ecuador y Venezuela, hacen lo que les corresponde, de conformidad al guión del Departamento de Estado no para sacar a un presidente, como tantas veces lo hicieron en América Latina, sino volver cenizas una idea. Sacaron del poder en Argentina lo que Cristina representa, pero la idea está viva. Las políticas de Macri están generando fuerte resistencia justamente por aquello de las ideas de justicia y derechos del pueblo no derrotados.
            A Bolívar, en su tiempo, creyeron haberlo destruido; tanto que le vieron morir solo y con una camisa prestada. Imaginaron que de sus ideales, con aquella infeliz muerte física en Santa Marta, se habían acabado todos; había fenecido también aquel sueño de la “Patria Grande” y de los cuerpos, manos, rostros nuestros, unidos hasta el final del espacio terrestre suramericano, allá en Cabo de Hornos o el estrecho de Magallanes. Creyeron haber enterrado con camisa prestada, en la miseria absoluta y el olvido, aquella aspiración de verse iguales, hermanados y deseosos de unir sus fuerzas para levantarse a la altura necesaria y enfrentar a quienes quieren que sigamos arrodillados y dispuestos a cambiarles nuestras riquezas por pedacitos de platos trizados. El sólo hecho que usando los recursos de la nueva tecnología se hubiese elaborado una imagen de Bolívar distinta a la que de él sus enemigos se habían formado, la de un tipo débil, enfermo y acabado o parecido a la clase que siempre lo ha adversado, desató un alarmante estado ánimo que más que rechazo a la imagen se parece al miedo.
            Pero Pablo Neruda, el grande poeta del sur, de este del cual somos todos nosotros, una mañana fría se lo encontró en una calle de Madrid, de cuando el Quinto Regimiento del general Modesto, tan modesto como su nombre y ser en verdad un obrero revolucionario que combatía el nazi fascismo y en favor de la república y la democracia, le llamó “pequeño capitán”, le dijo “¿eres o no eres o quién eres?” y recibió como respuesta:
            “Despierto cada cien años cuando despierta el pueblo”.
             Y por el poeta haber dicho aquello, por el grito “Alerta que camina la espada de Bolívar por América Latina”, que se escucha en los confines de la “Patria Grande”, recorre el lomo de las cordilleras andinas, las costas frescas del Caribe, cabalga sobre indomables olas, a lo largo de gigantescas llanuras, espacios pletóricos de agua, pese el “El niño”, las exuberantes selvas amazónicas, y por esta nueva imagen que ratifica que no hubo un Bolívar manso, maleable irresoluto y derrotado, sus enemigos, quienes nada quieren de lo que él quiso, de repente se han aterrorizado y ese estado de ánimo les incita a pasar tabla rasa sobre todo y todos lo que con él se identifique.
            Todo ese movimiento antimperialista que desborda América la nuestra, no tiene parangón en nuestra historia. Podrán derrotar al movimiento popular aquí y allá con toda clase de maniobras; pudieran sacar a algún presidente ganado para la idea de la “Gran Patria”, pero no podrán detener que ese sentimiento crezca porque no hay salida. Sólo tienen de su lado el gran poderío militar; esa su carta nada secreta y sus poderosos medios de comunicación que hacen que muchos vean el mundo al revés. Intentarán por todos los medios llevarnos a su terreno, al del toro, de la bestia, donde esta embiste con fuerza y certidumbre. Lo nuestro es manejarnos como los buenos maestros de la tauromaquia; capotearlos, llevarlos con pasos largos y en redondo sin permitirles que usen su fuerza bruta y artera puñalada. Es el momento de los grandes estrategas de la política como lo fueron en la guerra el mismo Bolívar y el Gran Mariscal de Ayacucho. Hacer que sus armas se apaguen.
            Eso lo saben los grandes magnates de la política estadounidense y de la OTAN. Los pequeños, los de acá, suelen estar más enredados que la estopa y creen que sólo se trata de deshacerse de este o de aquel, como en los viejos tiempos. Olvidan que ya no es asunto de personas, personajes, mesías o líderes ocasionales.
            Bolívar es un huracán de ideas por el cambio y está despierto. Su pequeña figura, encendida de una fuerza gigantesca, como un efecto telúrico y enorme talento, está por todas partes. En el tú, el nosotros y ellos. Está vivo y activo. Estos pueblos, como nunca antes se ven a la cara, se observan sus cuerpos y cicatrices; leen los pergaminos que cada uno carga y se descubren hermanos. ¡Somos hermanos! ¡Estamos “destinados por la providencia” a unirnos para defendernos de quienes quieren hundirnos en la miseria y arrebatarnos nuestras riquezas! ¡Es el mismo conquistador que regresa, con otro rostro, nuevas artimañas, ahora en los estertores de su agonía!
           Cada derrota nuestra se volverá contra ellos; porque volveremos multiplicados en el número y la osadía.
          Como canto el gran Atahualpa Yupanqui:
          “Somos tantos hermanos
            que ya no los puedo contar”.

          

jueves, 28 de abril de 2016

¡NI DE VAINA! NO ESTOY DE ACUERDO QUE EL GOBIERNO TOME POLAR ¡YO NO!


ELIGIO DAMAS

            ¿Si uno se vio obligado a dejar de echarse sus palos, no por esas pequeñeces de la salud, sino porque no se gana para financiar lo que ahora se ha vuelto un lujo, por qué el gobierno quiere tomar Polar?
            ¿Qué va a pensar la gente?
            Dirán los enemigos del gobierno, que ya no parecen escuálidos, los APCH (Arrechos pero con Chávez) que son como un montón, los conformes y “leales” que también son numerosos   y hasta los NI-NI que parecieran una montonera:
            -“¡Ah! ¿Ellos si pueden echarse palos pero nosotros no?. Cada quien que pague su cuota”.
            Por supuesto quienes creen expresar deseo y voluntad de Chávez y no pegan una ni con cola, la de pegar y no la que produce La Polar, saturada de azúcar,  los enchufados que mientras haya suficiente para agarrar allí estarán pegados como garrapata, aplaudirán y se sumarán para participar y consumir en cada ronda. 
          Por esta primera cosa no estoy de acuerdo con que el gobierno tome Polar. Aunque se limite a decir, como quien está “tirando puntas”, aquello de “empresa que cierren será tomada por los trabajadores”. Expresión que además sugiere como una hecatombe, algo que sobrevenido nos dejará sin chivo y mecate. Porque eso que los trabajadores tomen Polar podría interpretarse como la GMCA (Gran Misión Cañera) y en lugar ponerla a producir para vender y emborrachar afuera, opten por beberse todo lo que allí encuentren encaletado. Lo que si sería ponerla de verdad. Además, si uno no puede ya tomar por lo costoso que se ha vuelto esa vieja costumbre, tan vieja que hasta tuvo un dios en el Olimpo griego, el “dios Baco”, lo lógico, razonable y hasta pedagógico es que el gobierno tampoco lo haga y menos los trabajadores cuyo salario no está para esos trotes o mejor traspiés. Los herreros, según se dice de antaño, usan asador de palo.
           Sería como muy malo que un gobierno al cual se le doblan las piernas, anda dando tropezones por los asuntos económicos y ahora con esta grave vaina de “El niño”, le dé por caerse a palos y rascarse. Por eso pues, repito, no apoyo que el gobierno tome Polar, aunque la cerveza esté como “pata de foca”.
            Además, si los expertos en finanzas del gobierno, que suman como demasiado bien, por lo menos en lo que respecta a pechar la producción y consumo de alcohol, con lo que dan la sensación de ser abstemios a ultranza, practicantes ultrosos de una religión enemiga de Baco, moralistas desmedidos, ¿cómo la otra parte del mismo, va a dar malos ejemplos y se va a fajar a tomar Polar? ¡No parece una conducta clara y coherente!
            ¡No estoy de acuerdo con que el gobierno tome Polar!
            Pero tampoco lo estoy porque pareciera quienes mandan “echan mal de ojo” a todo lo que tocan y sólo miran. Si el rey Midas transformaba en oro todo aquello que le ponía el ojo o apenas rozaba con su mano, aquellos detienen, enmohecen toda empresa que compran, expropian  y hasta crean. No es que uno sea partidario del capitalismo per sé, ni de vaina y enemigo de otras relaciones de producción distintas a la privada, sino que hasta ahora, sin excepción alguna, empresa que el gobierno agarra lo menos que sucede es que la pasma o esta deja de arrancar. Además, por allí hay un video, donde el ministro de “las industrias del Estado” - ¿Este es el nombre? – está planteando reprivatizar la industria de enlatados “La Gaviota”, porque que es necesario reimpulsarla. Palabra esta, por cierto, que es como de mucho gusto de la gente que gobierna.
             ¿Entonces si eso sucede con “La Gaviota” y aquello sucede con las otras, como la “Agropatria”, que según Eleazar Díaz Rangel, no es cosa nuestra, es todo un fracaso, para qué vamos a tomar Polar? Mejor nos volvemos abstemios. Gastamos menos y caminamos derechitos.
             Entonces, no estoy de acuerdo con tomar Polar.
             Además, ¿para qué? ¿Para ponernos a producir cerveza, cuando la política impositiva con respecto al alcohol nos dice que no debemos consumirlo y que hay que bajar a Baco de su pedestal? ¿Desconocemos el esfuerzo de quienes quieren que celebremos hasta la entrada de año nuevo con agua de Jamaica, papelón con limón, porque ni café ya se consigue y nos fajamos con Polar? ¿Vamos a llevarle la contraria a esos compañeros abstemios irredentos del asunto impositivo?
            Además, los compatriotas especialistas sobre el tema, dicen la cerveza engorda  y acelera la diabetes. Para más vainas, por los impuestos, se une a la diabetes, enflaquece el bolsillo, que ya lo está por esta inflación que acoquina y las medicinas se volvieron clandestinas. Si ella, la cerveza, se sigue produciendo, cosa a la que no me opongo, que lo haga el sector privado con sus reales. Con eso, la moral del gobierno queda a salvo. Y cada quien la toma si le parece y tiene para pagarla.
             Entonces, insisto no estoy de acuerdo que el gobierno tome Polar.
             Según un compatriota que escribió en Aporrea, la malta se descompone o mejor, el organismo humano, al ingerirla, separa sus componentes y acelera  la diabetes con más potencia que la cerveza. Para más, la fábrica de malta es de la Polar. ¿Entonces, el gobierno tomaría Polar para entusiasmado por el consumo de cerveza, ponerse a producir la malta en grande, multiplicar la diabetes, cuando en este país no se consigue remedio alguno ni pa´ remedio? Tan es así, que yo, un hipertenso crónico, no encuentro mis medicamentos y estoy expuesto a caer de platanazo como si hubiese tomado una caja de Polar mezclada la burbujeante rubia con una poca de malta.
             Pero eso no queda allí. El helado que produce la polar no es aquel que en Cumaná de mi niñez y juventud producía Francisco Pérez, en el “Bar Sport”. Delicioso y saludable, salvo el azúcar que el producto trae. Este de la Polar tiene grasa de porcino que unida al azúcar es como dejar caer una granada en un barril. ¿Entonces el gobierno tomaría Polar para seguir en esas mismas prácticas que dañan la salud y dando tropezones, caminado en zigzag, tal como venimos antes, sin aun haberse metido el primer guatacarazo?
            Son muchas las otras cosas para no hacer, como no heredar el problema que supone los trabajadores de esa empresa. Nombrar gerentes que confunden la empresa con la caja chica para vainas que para nada le competen a él y aquella. ¡Dejen a los dueños de Polar sacar sus dólares! ¡Qué los compren a precio de mercado! Son ellos empresarios audaces y con todo una “brillante hoja de servicios a la patria” que hasta a Vladimir Villegas tienen si no “mareado” por la ingesta de cerveza, entusiasmado por un sueño; tanto que casi dice “nosotros”, no como con las dudas de altos empleados de Polar, sino como si fuese el mismísimo Lorenzo Mendoza. Y esto, ¡cuánto significa!

            Pero por favor, digo al gobierno, no se ponga a montar parrandas, no se  le ocurra ese nuevo disparate de fajarse a tomar Polar. Aunque esté muy fría. La fiesta no está para huapango. Que tome Jamaica, agua de citronera o moringa para combatir los síndromes de la abstinencia alcohólica.

miércoles, 27 de abril de 2016

RECORDAR A VIETNAM: MI PRIMER ARTÍCULO EN APORREA


De mujeres en la presidencia de EEUU.
                                              
ELIGIO DAMAS

            Nota: Hoy 27 de abril de 2016 se cumplen nueve años que publiqué mi primer artículo en aporrea.org. Por supuesto era aquel el año 2007. Desde mucho antes había escrito con la misma intensidad de ahora en diarios regionales y hasta en algunas revistas que tuvieron corta vida. Así como novelas, ensayos y multitud de crónicas. El primer trabajo publicado en este espacio es el mismo que ahora repongo. Lo hago como un recordatorio, un simple cumpleaños y también porque lo que allí dije pareciera tener vigencia. Llamo la atención sobre lo que en aquellos tiempos dijo lo señora Clinton, quien siendo precandidata en unas elecciones internas del Partido Demócrata en las que fue derrotada por Obama, ofreció sacar a EEUU de la guerra de Irak, para luego acompañar al electo presidente, el primer afroamericano en la historia de ese país, a continuar la guerra en ese mismo espacio y meterse en otros como Libia. Justamente ahora ella vuelve a aspirar a entrar a la Casa Blanca como primera mandataria, creo sería la primera dama en ese cargo, lo que todavía le da más vigencia al trabajo que sigue. No obstante, fue la señora Edith Bolling Galt, esposa del expresidente Woodrow Wilson, N° 28, en ejercer de hecho el cargo, entre 1915 y 1921; asumió las funciones presidenciales a causa de un accidente cardiovascular de su marido, quien quedó impedido para cumplirlas.
            Pero, tampoco ha sido la señora Clinton, de quien se dice también fue la mandamás durante los dos períodos de gobierno de su marido Bill Clinton, 1999-2001, la primer mujer en competir por la presidencia sino antes que ella Victoria Woodhull, en mayo de 1872, lo fue por el Partido Igualdad de Derechos.
            La candidatura de Bernie Sanders, sin hacernos mayores ilusiones, con un discurso distinto, sin el señuelo de lo africanoamericano que fue Obama, partidario de unas relaciones diferentes y respetables con América Latina, y el significativo apoyo que ha encontrado, también abona en lo que llamo la vigencia del siguiente trabajo.
            Gracias a todos aquellos que han tenido la paciencia de leerme, entre los cuales, lo sé, hay unos cuantos que lo hacen cotidianamente.
           Ruego a los compañeros de Aporrea no suprimir lo que sigue.

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Recordar a Vietnam


                Los jóvenes americanos de la década del sesenta rompían sus libretas de alistamiento y, hasta en bandadas, huían al Canadá u otros sitios para eludir la obligación de acudir a Vietnam. Cassius Clay o Muhammad Alí, hizo un paréntesis en “su volar de mariposa y picar como una avispa”, para negarse ir allá lejos a luchar “contra hermanos que nada malo le habían hecho”. Harry Belafonte, ese ex cantante negro que últimamente ha visitado varias veces al presidente Chávez, ofrecía sus conciertos en áreas cercanas al frente de combate a favor de las fuerzas vietnamitas a vivir en paz y su derecho a la soberanía.
                 Uno podría repetir a esta distancia, porque eso se ha dicho muchas veces,  que la opinión pública estadounidense contribuyó, en gran medida, con la resistencia heroica de los vietnamitas a la derrota del pentágono.
                 Porque a los deseos de paz y hermandad, propios de la condición humana, que prevalecen en parte, uno no sabría decir ¡hasta dónde!, de la población del enorme país del norte, se une el terror de los padres a ver morir sus hijos en unos conflictos que a muy mediano plazo muestran que en nada les beneficia.
                  Por esos días, un negro racista, que lo fue como una reacción innata, Jesse Watson, creo se llamaba, escribió un libro titulado “Soledad Brother”, en el cual planteó a sus hermanos que el conflicto interno en su país y con Vietnam, no debía verse sino como resultado de la lucha de clases y por intereses materiales. Y reclamó a los suyos descubrir  hermanos entre blancos y asiáticos.

                 Hoy la guerra de Irak y la reacción que sus efectos está produciendo en la patria de Abraham Lincoln, nos hace recordar a Vietnam. Y nos obliga a meditar sobre lo que en aquella época sacamos como una saludable experiencia. Y ésta es, que  en circunstancias como esas, hay que contar con la opinión pública de ese país. Por eso hemos dicho que a ella hay que hablarle, porque en esa población prevalecen los deseos de paz y un profundo amor por los suyos.                  
                  Las noticias de hoy reseñan  que  “ocho precandidatos demócratas a la presidencia de Estados Unidos centraron sus fuegos  sobre  la guerra de Irak”.
                  Hillary Rodham Clinton, afirmó “Si este presidente no nos saca de la guerra de Irak, yo lo haré cuando sea presidenta”. Más o menos, en los mismos términos, hablaron los otros sietes precandidatos del Partido Demócrata.    Y esto no es más que la señal ya dada, cuando este partido alcanzó la mayoría en el congreso en fecha reciente...
                 Recordemos que la señora Clinton estuvo en la mayoría de los congresantes que antes habían apoyado  la aventura fascista y criminal de George Bush. Y hoy esa política está derrotada en la conciencia popular estadounidense. Y los demócratas, a lo gato pardo, tratan de sacar partido. Pero eso no es malo para la paz, por lo menos en lo inmediato.
                 Por eso, es bueno resaltar la posición del presidente Chávez, cuando tiende sus brazos al pueblo norteamericano; porque está demostrado que, no son las armas mortíferas y soldados profesionales, mercenarios muy bien entrenados, quienes imponen la justicia.
                 La paz, armonía, la mejor distribución de los recursos vendrán dados con el acercamiento entre los pueblos.                           
                 Barcelona, 27-04-07   

                  Publicado en aporrea 27-04-07

martes, 26 de abril de 2016

CON EL APAGÓN ¡QUÉ COSAS SUCEDEN! A PROPÓSITO DE LOS CORTES ELÉCTRICOS



ELIGIO DAMAS


            La cadenciosa y excelente cantante veracruzana o “Jarocha”, Toña La Negra, hizo famosa por los años cuarenta aquella canción titulada “El apagón”, autoría de los también mexicanos Manuel Esperón y Ernesto Cortázar. Bastante se cantó, bailó y gozó aquella ocurrente composición
            El origen de ella y su título están relacionados con acontecimientos de los tiempos de la segunda guerra mundial y un “programa” de cortes eléctricos imprevistos dispuestos por la presidencia de la república.
            México, en plena guerra, como Venezuela, era proveedor de petróleo de los Estados Unidos. Circunstancia esta que dio origen a historias, verdaderas o ciertas, uno no sabe, de submarinos nazis que navegaban por nuestros mares.
            El gobierno del país de los aztecas, como el venezolano, mantenía una posición de neutralidad ante aquella guerra. Pero el 13 de mayo de 1942, un submarino que no fue identificado, hundió al petrolero mexicano “Potero del Llano” y una semana después el “Faja de Oro”, de la misma nacionalidad, tuvo igual destino. El primero fue víctima de la agresión en las aguas del Atlántico y el segundo en la costa de La Florida.
            Por supuesto, la inmediata explicación que se dio a aquellos hechos fue que submarinos nazis habían sido los victimarios por el rol de México, que si bien era neutral en el conflicto, suministraba petróleo a EEUU. No obstante, corrió otra versión, según la cual, el país al norte del río Bravo, había sido el autor de aquellas agresiones para presionar u obligar al gobierno “manito” a incursionar en la guerra en favor de “los aliados”. La historia pasada y reciente de la diplomacia y política exterior norteamericana fundamentan estas sospechas.
          El entonces presidente mexicano, General Manuel Ávila Camacho, quien gobernó entre 1940 y 1946, optó por el rompimiento de relaciones con Alemania, Italia y Japón pero mantuvo la neutralidad. De la misma manera que los mexicanos extendieron su mano a todos, republicanos o monárquicos, que durante la guerra civil en España decidieron buscar refugio.
           Previendo que aquella actitud  pudiese atraer más “atención” del eje nazi-fascista o lo que es lo mismo incitase a este agredir al pueblo y territorio mexicano, el presidente tomó algunas medidas preventivas, entre ellas implementar apagones inesperados en todo el territorio de aquella nación como “simulación bélica y forma de preparar a la gente ante cualquier contingencia”.
          El estado de ánimo generado por aquellos apagones imprevistos que pasó del temor y la confusión inicial, a la burla, estallidos de buen humor y gestos hasta como festivos, generó aquella canción, “El apagón”.
         En ella se canta:
         “Si el peligro está arriba,
          acá abajo la cosa anda peor”.
           Lo que encerraba una ácida crítica al gobierno en tono festivo. Luego se canta:
          “Y sin ver al enemigo,
            en aquella terrible oscuridad,
            me quitaron el sombrero y….
            ¡qué barbaridad!
            Cuando encendieron las luces
             ¡ay, era mi papá!”
             Quien canta es una dama y una dama es el personaje quien habla en la canción que enfatiza diciendo:
             “Con el apagón que cosas suceden,
               Que cosas suceden con el apagón”.  
            En verdad estos cortes eléctricos, desde que “El niño” anda por allí desatado echando vainas y sirviendo de explicación o justificando por los mismos, a uno no afectan ni alteran tanto como sentirse mal. Ya es más que suficiente con la inflación, especulación, escasez y bachaqueo.  A ellos, los cortes eléctricos, nos hemos acostumbrado. Pues en la cuarta república, para no ir a mi infancia de un barrio sin luz ni agua, esos cortes o interrupciones accidentales, no programados, fueron tan frecuentes como ahora. Sólo que no se hablaba de “El niño”, sino de saboteadores al gobierno de turno. Copei saboteaba a AD y viceversa; así justificaban las crisis del sector en aquellos tiempos.
          Nunca olvidaré, como un diputado de AD por el Estado Anzoátegui, de aquí de Barcelona, ante una serie de interrupciones del servicio en cadena, por razones de falta de mantenimiento e inversión, acusó de ello a los copeyanos que trabajaban en la industria entonces llamada CADAFE; lo hizo así, pues no podía culpar a izquierdista alguno, ya que estos no entraban en ningún espacio del gobierno. Y como Júpiter tronante pidió que a esos los despidiesen de inmediato, porque según él:
            -“¡Quién gobierna sin los suyos se suicida!
            Pero tal como ejecutan ahora el programa, que pudiera en algunas circunstancias no diferir de aquellos generados por saboteo, deterioro del servicio o lo que fuese, como también en aquella época, nos genera incomodidades especiales y hasta cosas divertidas, por lo menos en nuestro espacio, como pasó con los mexicanos.
          Tengo frente a mí el plan de corte correspondiente al bloque al cual estoy conectado en la ciudad de Barcelona. Desde ayer lunes hasta hoy martes a las 12. m. no han coincidido para nada lo programado y lo ejecutado. Aunque debo reconocer que hay sectores donde el plan ha marchado como estaba previsto.
         La falta de coincidencia entre lo planificado y lo ejecutado en algunos casos ha generado rabietas justificadas, no por los cortes, sino que la comunidad también ha hecho su planificación de acuerdo a lo anunciado por Corpoelec y al no haber coincidencias, todo se derrumba. Para más, a esta hora, muchos se abstienen de planificar por la incertidumbre.
         Nos planificamos para hacer algo a partir de las 12 m. porque a esa hora regresa la luz que, según se iría a las  8 a.m y eso no sucede. ¡Eso es un conflicto, un motivo de disgusto y hasta, como es habitual en uno, pudiera provocar el reventón de un “poso de risas”!
        Ayer, por la radio, escuché una entrevista que hacían a una señora, quien al parecer hablaba a nombre de una comunidad. Su entrevistador actuaba con inocultable intención de sacar del asunto ventaja política.
      La señora sólo se quejaba que a esa hora, las tres de la tarde:
      -“No nos han cortado la luz”.
       Y lo hacía como quien se siente frustrada. Estaba en actitud de comprender y aceptar la medida; hasta la reclamaba con vehemencia.
      Es decir, la señora curiosamente y como para reír, tal cual provocaba la canción mexicana, “solicitaba” a nombre de su comunidad que la empresa eléctrica cumpliese con su deber, suspenderles el servicio de la luz conforme a lo planificado. ¿Qué mejor disposición que esa? ¡Hasta graciosa es!
      Por supuesto, la señora demandaba reglas claras para saber a qué atenerse y no quedarse en ascuas y hasta paralizada. No vaya ser cosa que más tarde, cuando tenía previsto hacer algo para lo cual requería energía eléctrica, de repente, fuera de lo planificada, se la quiten.
            Por supuesto, hablo de mi sector y el de la señora, no sé si en los otros se haya actuado de acuerdo al plan anunciado. Pero tampoco crean que estoy pidiendo nos suspendan la luz, sino que habiendo aceptado y preparados de conformidad a un plan dispuesto por el gobierno nacional, uno espera coherencia y no un comportamiento que nos paralice o al contrario nos tenga del timbo al tambo.
            Es obvio que aquella señora asumió lo que planificó la estatal eléctrica como demandan las circunstancias, al margen de lo que se piense del gobierno; por eso, con razón, se mostró confundida y hasta molesta. Dio muestras de entender, como lo entiende uno, que aparte de las razones de “fondo y hasta históricas” que motivan la crisis de energía eléctrica que ahora nos tiene en emergencia, lo esencial, puntual ahora es que hay que ahorrar. Pero también demanda, con sobrada razón, coherencia
            ¡Cónfiro, pero uno lamenta que, hasta en esto, tengamos que estar metiendo la cucharada!

        

sábado, 23 de abril de 2016

¡Y UNO DE PENDEJO LES LLAMA CAMARADAS!


ELIGIO DAMAS

            Después de un largo tiempo y espera, restar de un lado y otro, pude, al fin, poner a caminar el cacharro y acepté la invitación de mi compañera para ir aquí cerca, a “Las Casitas”, tomando una calle, de esas estrechas que antes, en la época de la IV República,  les mal pusieron el cognomento de avenida, que corre paralela al cuartel Bacazaraza, en esta calurosa ciudad de Barcelona, con el propósito de comprar masa de maíz, en vista que para un par de viejos como nosotros conseguir harina es “misión imposible”. Y porque comer arepa es como una obligación ineludible para venezolanos nacidos en esta bendita patria.
            No creo necesario advertir que eso de no hallar harina de maíz, por un par de viejos que viven dentro de una comunidad de clase media, la mayoría arruinados, tanto como que somos educadores de media, no es una invención o una intelectualización pura sino la más cruel realidad. Más, si no estamos ligados a ningún grupo, de un lado u otro, que nos suministre al costo subvencionado, inflado y menos verdadero los alimentos, pues sólo para estos nos medio alcanzan los reales. Porque si bien es verdad que el gobierno tiene sus misiones para satisfacer las necesidades vitales de la mayoría, eso que solíamos llamar la clase media, una parte, esa de la cual formamos parte, ahora está en estado  casi de desahucio; claro hay otra que ha mantenido y hasta subido su nivel,  como muchos que conozco y de ellos sé, tiene sus contactos íntimos con proveedores. Son estos como aquellos “misioneros” pero del bando opositor y al servicio de una secta, cofradía o élite. Pueden estos “misioneros” ser bachaqueros o sólo amigos y solidarios con su clase. Ellos forman parte de los preparados y organizados para resistir hasta el final. Suelen tener de todo y al por mayor. No les suministran sus “misioneros” un paquete de harina o un litro de aceite sino pacas y cajas.
            El cacharro sin dejar de protestar por sus achaques nos llevó a un sitio, una calle muy concurrida, llena de esos comerciantes llamados informales o buhoneros que, según el presidente hablando hace una hora atrás en Margarita, han desaparecido por la acción del gobierno. No obstante allí hay por demás, de lado y lado de la calle, tanto que carros y peatones se disputan el estrecho espacio. Aunque en todos aquellos donde me muevo, Barcelona, Puerto La Cruz y hasta Guanta, les hallo. ¿No sé por qué el presidente habla de ellos como una especie del pasado, ya extinguida, cual hablase del hombre Cromagnon?
            Andando poco a poco, casi con la máxima disponibilidad y buena intención del vehículo, pasamos por un sitio donde ante dos camiones o unos quioscos improvisados, no logré ver bien, ni pude detenerme, era interrumpir el tránsito ya de por sí congestionado,  había una larga cola e inmediatamente pude percatarme que estaban vendiendo aceite de comer o para preparar las comidas de una marca, según me dijeron, de las del gobierno y como tal subsidiada. Uno de los tantos artículos, subsidiados o no, que a mi casa no llegan desde hace tiempo.
            Un señor, de unos cuarenta a cincuenta años, seguido por tres adolescentes de ambos sexos, marchaban a pie en paralelo a mi cacharro. Como la marcha era lenta, llegamos así al final de la calle y justo allí, ellos entraron a una casa. Como por obra de la casualidad, como decimos los orientales de la costa, allí, en la puerta de esa casa, encontré espacio para estacionarme. Mientras caminaban al lado de mi carro, como acompañándome, pude observar que cada uno de ellos llevaba seis (6) litros de aceite. No fue difícil saberlo ni necesario preguntarlo, porque los empaques eran transparentes. Supe por ellos mismos, que estaban vendiendo, a todo aquel que tuviese la dicha de llegar a tiempo a los espacios de quienes aquello distribuían, por supuesto después de hacer la larga cola, no apta para ancianos; la cantidad que cada uno llevaba, que llegaba a 24 litros de aceite iban para la misma casa, porque los cuatro formaban parte de una familia, de la cual aquel señor era el cabeza.
            Cuando cerraba mi vehículo, el cual lanzó como un suspiro, cuyas causas no me enteré en ese momento, el señor de quien vengo hablando, salió de nuevo a la calle. Dio unos pasos en dirección hacia donde estaban distribuyendo el aceite para cocinar, y en ese momento le abordé:
            -“Compatriota”, le llamé así porque vestía una franela roja y creí prudente hacerlo para lograr mis fines. Uno nunca dejará de ser pendejo y soñador, “¿no puede usted hacerle el favor de venderle uno de esos tantos litros de aceite a este viejo camarada?”.
           -“¡Claro que sí!”, me respondió con marcada espontaneidad; sin duda de ninguna especie.
           -“¿Sí?”, pregunté yo asombrado y hasta contento por aquel “bello gesto” de mi camarada. Luego, esta vez con timidez y por hábito, le pregunté:
           -“¿Cuánto tendría que pagarle a usted por ese litro?”
            Todavía, como optimista y galante, pregunte a mi presunto “camarada”.
            -“Pues ni más ni menos lo que le cobrarían en otra parte y va que chuta. Mil quinientos bolívares”. Así, con sarcasmo, respondió mi interlocutor, personaje a quien el gobierno, con los reales de todos había favorecido con aquellos 24 litros, mientras yo, zalamero, casi le mendigaba por uno.
            Era evidente que este “camarada”, razonaba de manera totalmente contraria a aquellos personajes que en la televisión oficial usaron para preparar el ambiente para el aumento de la gasolina. Aquellos que fijaban precios, como infantilmente por debajo de los costos de producción.
            Ante eso le respondí, consciente de estar en sus espacios:
            -“¡No, déjelo así, no puedo ni debo pagar eso!”. Luego con prudencia le alegué:
            -“Pasa maestro, que llegué a pensar, viéndole con esa franela roja y los afiches que están pegados en la pared de su casa, poder pedirle un gesto de solidaridad con alguien que tiene los mismos derechos que usted”. “Además, para que usted lo sepa, me he pasado la vida y pasaré lo poco que me queda, luchando por los derechos suyos y de sus hijos”.
            Me quedó mirando como quien mira a un loco que en plena vía dice pendejadas; se sonrió como con displicencia e hizo un gesto despreciativo. Y alego:
            “Pues si quiere al precio que lo compré yo haga la cola”.
           Fui, junto mi compañera a comprar la masa y al regreso, el cacharro, otra vez, estaba dañado, había derramado el refrigerante, pues el electro ventilador, que supuestamente me habían arreglado, por falta de corriente dejó de funcionar.
          Al regreso, tomadas las medidas del caso para poder llegar a casa sin contratiempo y planificar volver al mecánico, medité sobre aquello y me dije:
          ¿Cómo es posible que todo el esfuerzo para distribuir alimentos, en medio de estas dificultades, se pierda por la improvisación, ineficiencia, burocratismo e indolencia de quienes están al mando en asuntos como esos?
         ¿Cómo permitir que la inversión humanitaria, generosa para aliviar las calamidades de los venezolanos, termine de manera tan vergonzosa en manos de bachaqueros, indolentes y para mayor desfachatez vestidos de camisa roja?
        ¡Qué difícil es cambiarle la mentalidad a la gente! ¡Más fácil es derrumbar mil edificios! ¡El egoísmo, la ineficiencia, burocracia y hasta idiotez, parecen crecer, mientras nosotros soñamos!

         ¡Y uno de pendejo a esos les llama camaradas!             

viernes, 22 de abril de 2016

DE LOCOS: RAMOS ALLUP Y GUANIPA, PONEN LA TORTA DE AQUÍ HASTA ALLÁ


ELIGIO DAMAS

           Entre los locos, aquellos que por razones patológicas, funcionales y bioquímicas, “pierden la razón”, tienen conductas que se salen de determinados parámetros, como extraños, excesivos, ataques de ira y hasta “le asaltan deseos de suicidio”, no es fácil la convivencia. Pero la vaina es peor para cuerdos que vivan o intenten convivir con locos en este manicomio inmenso que es el mundo. Tan loco, que unos les disparan armas nucleares a otros aun sabiendo que ellas de alguna manera, como boomerang, se devolverán. Los humanos, por regla general somos tan locos, que sin motivo alguno podemos agredir a nuestros semejantes y hasta bombardearnos nuestra propia casa. ¿Acaso no es esto lo que hacen los países con armamento nuclear, que sólo por ensayar destruyen y contaminan el planeta? Por supuesto, a este planeta que, como suele decir Walter Martínez, es “nuestra única nave espacial”.
            Gringos, israelitas, ingleses, franceses, alemanes, es decir la OTAN toda lanza bombas nucleares, creo ahora les llaman misiles, de su lado para el otro para destruir lo más que puedan, todo ello en nombre de la libertad. A un país antes próspero le regresan a la edad de piedra y generan las mayores diásporas de la historia humana, creando el fenómeno de los migrantes, que es una forma como las bombas que lanzan sobre pueblos acosados se vuelven contra ellos, todo eso, extrañamente, en nombre de la libertad. ¿Qué es la libertad? Alguna vez creí tener idea de lo que ella era y en verdad, ahora se me confunde más la vaina. Pues pareciera que los poderosos la confunden con un embudo; abundan pendejos y locos que no se percatan que del lado angosto están ellos.
           Del otro lado, rusos, chinos, norcoreanos, lanzan también sus bombas y misiles, de ensayo les llaman, para probar si sus motores arrancan o como dice el antes nombrado periodista Martínez, “mostrar músculo”.
           En ese probar el encendido, el despegue, advertir al contrario “lo que tengo” o para “conquistar la libertad perdida”, los hombres destruyen su propia casa. Lo más demencial es que quienes logran su propósito con sus bombas, que dañan su propio patio, creen haber triunfado y alcanzado la ansiada libertad.
            Ya en artículo anterior, señalé a los locos que desprecian la patria porque no les gusta el gobierno. Renuncian a su patriotismo porque las políticas gubernamentales son malas, según ellos. Cuando lo sensato sería denunciar al gobierno que por malo estaría destruyendo o dañando su patria. Son políticos o politiqueros tan locos, que le ceden el derecho a la patria a sus contrarios. Y cuando digo contrarios, es absolutamente así. Porque los verdaderos contrarios de esos jóvenes y hasta viejos que denigran de la patria, porque “quieren de todo sin importar que no haya patria”, le hacen el juego a quienes quieren convertirnos de nuevo en colonia. Son ellos o sus agentes, pagados o tarifados, quienes manejan la estrategia de devaluar el concepto de patria. Porque ser opositor y patriota, en mi opinión, asumo la responsabilidad, no tiene por qué ser contradictorio. ¡Pero en esto hay muchos que le meten al loco!
            Pero para equilibrar un poco la carga, y no se crea uno piensa que los locos están de un solo lado en Venezuela, pues como arriba dije en el planeta todo, los locos están bien repartiditos, deseo manifestar mi opinión que parece una loquera eso del Ministro Mota Domínguez, según lo cual DC, dice el funcionario – supongo se refiere al Distrito Capital – queda fuera del racionamiento eléctrico porque es “el asiento de los Poderes Públicos”, siendo ese espacio, de acuerdo con la misma fuente, donde hay mayor consumo per cápita.
            No sé si el loco soy yo, pero esa razón no me convence. Parece la vieja idea, desde la década del treinta, a finales del gomecismo, donde Venezuela iba de Maracay a Caracas y viceversa. Lo demás no importaba. En Caracas estaban los Poderes Públicos y en Maracay los militares arrejuntaos. Si alguien, en Maturín o Güiria se alzaba, se le mandaba gente del “centro” a someter a aquellos locos. No entiendo mucho, como en la Venezuela de hoy, con grandes urbes en lo que los caraqueños llaman despectivamente “la provincia”, lo que le falta decir al ministro, se siga con la misma idea y proceder. ¡Claro! De verdad verdad si entiendo, aunque sea “provinciano” y tribal, no soy tan pendejo ni cogido a lazo. Pero así y todo es en esencia una loquera. En “la provincia” hay hasta más bases aéreas y están los puertos, por sólo decir eso. Y hay bastante de lo que ellos intentan cuidar en Caracas. Revisen las cifras. Es el mismo guión para todo.
           Por allí apareció un loco, hasta profesor universitario es, según dijo la información, que él ante el pedido del gobierno de ahorrar energía, optaría consumir lo más que pueda. Es vaina de loco, sin duda alguna, desearle a los venezolanos, en estas circunstancias ya trágicas, otra tragedia. De ese gesto, que hasta infantil parece, no propio de un docente de universidad, a desear que sobrevenga una guerra civil o arriben aquí “los siete jinetes del apocalipsis”, pero en helicópteros, no hay mucho trecho. Y hablando de trecho, uno puede decir sin duda alguna que estamos a un paso de la locura colectiva. Justamente esta clase de locura, aquella que pudiera llevar a muchos imitar al orate docente, obligó al ministro a decir – vaina que no cumplirá - que sólo en municipios del DC donde se aumente inexplicablemente el consumo podría haber racionamiento. Lo que es como una premonición o “Crónica de una muerte anunciada”, donde habrá víctimas, cortocircuitos pero no victimarios y menos racionamiento.
            Un carajito de apellido Guanipa, a quien escuché de refilón mientras iba camino al baño,  se manifestó de manera que uno entendió como contrario a la pronta ayuda que el gobierno venezolano ofreció ante la tragedia ecuatoriana. Es cierto que el gobierno es como demasiado lento, si lo sabe uno y quienes de lado y lado a eso le han sacado provecho en dólares y otras hierbas, pero no es malo que esta vez haya sido veloz en socorrer al país hermano y sobre todo su gente. Es de locos y de políticos muy malos, censurar se ayude a un país en circunstancias como estas. El socorro, con lo que se pueda, es un loable gesto de amistad y solidaridad con la condición humana; no importa quién gobierne aquí o allá, se trata de un asunto de humanos y humanismo. Lo expresado por Guanipa no creo tenga antecedente alguno. Lo más que pudiera haber hecho un político cualquiera ante una situación como esa, si la tragedia acontece en un país donde gobierna alguien a quien se adversa, es mantener la discreción y hasta soltar un formal lamento.  No obstante, lo percibí como una inmadurez y hasta usual en un político imberbe.
            Pero la locura aumenta de decibeles, llega a la etapa de “ataques de ira y deseos de suicidio”, cuando Ramos Allup se entromete en el asunto y suelta un tuit por demás hiriente contra el pueblo ecuatoriano que obliga a la Vicepresidenta de ese país a reclamarle respeto a la dignidad de los suyos. “Usted ha fracasado como ser humano”, le dijo la alta funcionaria ecuatoriana a nuestro presidente de la Asamblea Nacional. Es difícil entender que un veterano de “siete plazas”, como este haya descendido a donde estaba Guanipa. ¡Mano es que la locura se pega!
            A estos dos locos de atar, se les olvidaron simples reglas de la convivencia y diplomacia, hoy por ti y mañana por mí. No creo haber visto poner una torta de ese tamaño. ¡Y hay que ver cuántas y grandes se ponen casi a diario! La locura es muy mala consejera.