viernes, 27 de febrero de 2015

JOSÉ A. YÉPEZ DE DATANÁLISIS, DE UN COÑAZO ME HIZO RICO. ¡QUÉ FELICIDAD!




                                          ELIGIO DAMAS

    
           Uno, campuruso al fin, o provinciano como a lo colonial, todavía dicen los caraqueños, no sabía quién era José Antonio Yépez. Hube de buscar en la red y me entero que es Presidente de Datanálisis. Para mi sorpresa, sigo en lo de campuruso, porque hasta ese instante creía que quien ostentaba esa rersponsabilidad era José Vicente León. Aunque por lo que sostuvo en el foro acerca de la conveniencia del monto del precio de la gasolina, más parece presidente de Fedecámaras o agente Polar, hablando “embozalao”.
           Lo importante es que leyendo en “Últimas Noticias” de hoy, 27 de febrero, día del caracazo, acontecimiento en buena medida ligado a la comercialización de la gasolina, por boca del señor, de un solo coñazo, un tsunami o caracazo mismo, me he vuelto rico. No sé si agradecerle su bondad de regalarme tanto dinero o crearme la ilusión, cual un mago de Hoz, a lo Houdini o las historias de Washintong Irving, El popol Vuh o aquellos cuentos en los poemas de Nicolás Guillén que “sólo eran cosas pa´ conversá”
             En su discurso, en pro de del aumento de la gasolina, el cual comparto, mas no su visión, inocultablemente neoliberal y empresarial, dijo una frase que no sé si es demagógica, engañosa y por demás llena de falsedad para edulcorar el resto.
            Lo que sí debo confesar y si se quiere denunciar, que eso de hacerme rico por tener un cacharro, es un cuento - hasta chino- también sacado de esa técnica televisiva de inventar paraísos que a la derecha se le sale sin querer cuando de ser demagogos y engañosos se trata para vender sus mercancías.
            Dijo el señor de marras, como gustaba a mi viejo amigo Moisés Moleiro, una frase altisonante, tanto que el diario la usó de título - ¿para qué joderse buscando otro? – según la cual “Los pobres subsidian a quienes tienen carro”.
           Al leer aquello, yo un viejo maestro jubilado, lo que con ello hago como una declaración de bienes y fortuna, tengo un cacharro de 15 años, por lo que si aplicamos la lógica de Yépez, ese carro me hace rico y de paso subsidiado por los pobres, suponemos que materialmente hablando, lo que no incluye al declarante.
                        Dijo además, una cosa que me hizo recordar unas viejas declaraciones de Alfredo Peña, para reclamar justamente aumento de la gasolina; argumentó el susodicho Yépez, en un como muy esforzado parto intelectual, “y son las personas de más recursos las que – un que muy feo por cierto – están de acuerdo con subir la gasolina”. Quiso decirnos, de parte de los suyos o de quienes le hacen bella la existencia, que los más ricos entre los ricos, por bondadosos y esforzados paladines ansían se suba el precio de la gasolina. ¡Esto enternece! Yo le daría un premio y hasta le colocaría al lado de Delia Fiallo o Félix B. Caignet, las estrellas del melodrama radial.    
            Al señor le preocupa la pobreza, cuya banda termina en la carrocería de un carro, aunque sea una carcacha. De donde en un país con tantos carros, tanto como gente, aquí seríamos ricos casi todos. ¿Es por eso su preocupación? ¿No será para que esos reales, que de varias maneras el pueblo pobre pagará, se usen para resolver “las serias incomodidades”, “bajos niveles de ganancias” de quienes “más recursos tienen”?
            Pero también me hizo recordar a un conocido empresario anzoatiguense, quien un tanto subido o excedido de palos, por lo que pecó de franco, dijo entre la gente que le rodeaba:
           “Si el gobierno sube la gasolina, los salarios, lo que se le ocurra, suben los costos. Nosotros nos resarcimos no sólo subiendo esos costos sino un poco más. Por eso, esas alzas no me mortifican. Al contrario gano más y hasta trabajo menos”.
          De modo que “esas personas de más recursos” quienes – para decirlo a lo pobre pero con más elegancia – están de acuerdo con subir la gasolina”, o mejor el precio de ésta, no se preocupan por eso; pero hay más que el señor Yépez, en su visión neoliberal y nada que tenga que ver con el verdadero interés de los pobres, comentó de manera comedida. De lo que se trata, según él, es que lo que se obtenga del nuevo precio de la gasolina, sirva para trasladarlo por diferentes mecanismos a la empresa privada, pues a su parecer el gobierno obliga a los empresarios a pagar los subsidios de los cuales se benefician lo pobres. Por eso sugiere, muy cuidadosamente, y hasta artificialmente, como hacerme rico porque tengo un cacharro, que los recursos que se obtengan de los nuevos precios del combustible, asunto con el cual estamos de acuerdo de manera puntual, se trasieguen a “los productores empresariales”. Quizás en algo de eso podamos estar de acuerdo, pero es muy sospechoso, que quien generosamente me enriqueció de golpe, hace mención a productos relacionados con una empresa de las más poderosas del área latinoamericana y en consecuencia acumula por demás. ¡Son distintas las formas por las cuales uno puede amanecer “de golpe” enriquecido!
             Lo curioso es cómo abunda tanto pobre de espíritu, estrujándose el cerebro, para inventar pendejadas, para que los más ricos le arrimen la canoa y poder entrar, aunque sea de contrabando o bachaqueando, adonde los ricos se divierten. ¡Olvidan que siempre serán advenedizos!

          

jueves, 26 de febrero de 2015

¿POR QUÉ LA DERECHA ANDA TRAS UN GOLPE DE ESTADO? ¿RAMOS ALLUP DE NUEVO DE BOMBERO?




ELIGIO DAMAS


            No voy a ocuparme de manera particular de Ramos Allup, porque eso restaría sensatez a lo que voy a plantear. Sólo le nombro porque de nuevo intenta justificar lo injustificable y banalizar algo que él bien sabe que es cierto y por demás peligroso; tanto que no deja de temerle.
              -“No es eso lo que ellos quieren decir sino lo otro”, pareciera decir Ramos Allup en esa persistente actitud de no deslindarse, “no vaya a suceder que nos deje el autobús”.
            Es por también cierto que el llamado a “transición”, que lo es a un cambio de gobierno, tiene un indudable e inocultable carácter golpista. No existe en la constitución tal figura. Lo previsto, entre otras cosas, es la del revocatorio, que no daría origen a ningún gobierno de transición sino a que el vicepresidente se encargue y en 30 días, se llame a elecciones para escoger nuevo presidente. Tampoco existe la figura que obligue al presidente a renunciar.
           Los llamados de gobierno de transición, que por cierto se han puesto de moda en la boca de los representantes del gobierno norteamericano, tal como los casos libio, iraquí y ahora en Siria por sólo nombrar tres recientes, no son más que preludios para dar golpes de Estado, invadir y hacer la guerra. Los resultados están allí a la vista y no pueden ser más lamentables. Tanto, que hasta han servido para que grupos extremistas y vandálicos, financiados y estimulados por EEUU en esos espacios, hayan causado destrucción e impuesto el terror. Es más es una manera de ocupar o darle trabajo a esos necrofílicos y vándalos que ellos llaman “contratistas” de la guerra que no son otra cosa que vulgares mercenarios o matones de oficio. Además, eso les permite, en el  caso de países petroleros,  manipular para derrumbar los precios.
           Gobiernos de “Transición” fueron los de Gómez, Pérez Jiménez, Pinochet, las dictaduras del sur. Surgieron para desmontar lo existente, las expectativas y aspiraciones populares, con la falsa oferta de reponer el orden, él de ellos y una democracia, donde la vida nada valió, menos que los simples derechos humanos. Gobiernos de “Transición”, sólo sirvieron para instaurar largas y feroces dictaduras o “democracias” autoritarias.
          Gobierno de “Transición” fue aquel nacido después de caído Pérez Jiménez que dio entrada a la larga y lamentable era “Puntofijista”, donde dos partidos se turnaban el poder y unos tres o cuatro personajes, en una mesa de dominó escogían los integrantes de los poderes públicos. Aunque quieran venderle a las nuevas generaciones la mentira que en aquella época se nombraban pulcramente y eran inimaginablemente independientes; tan originales como un palo sin punta. Cuando en febrero de 1989 el pueblo salió a la calle a demandar sus derechos, la derecha gobernante cometió un genocidio sin precedente en parte alguna; Pérez Jiménez prefirió huir y no hacer lo que más tarde hizo CAP.

           Chávez generó un abanico de políticas que van desde el proceso de empoderamiento popular y la idea de construir el socialismo, que pese todas las dificultades y errores, gozan de un enorme respaldo popular. Promovió acciones en lo referente a la distribución de la renta petrolera, al margen de la discusión que eso pueda demandar, como todo lo que significan las misiones, pensiones a la tercera edad, aumento sustancial de la matrícula escolar, acabó con cosas horrendas como la cuota balón, promovió el subsidio a los alimentos básicos y paremos de contar porque sería muy largo, pero no dejaremos pasar por alto que creo un sentimiento de unidad cívico militar en torno a las políticas del gobierno y la creación de un enorme movimiento popular impregnado de las ideas del socialismo y el antimperialismo, representado en el Psuv y los demás partidos y movimientos que forman el Gran Polo Patriótico.
            Pero Chávez llegó más lejos; como dice el general Pérez Arcay, logró que los venezolanos, civiles y militares, se impregnasen del sentimiento de unidad latinoamericana del Libertador y  que la espada de éste volviese a caminar por América Latina y se hiciesen realidad el ALBA, UNASUR, PETROCARIBE y CELEC.
            ¿Cómo podrían subsistir la derecha gobernante y los intereses del imperio con esa descomunal, consciente y combativa oposición, en el supuesto negado caso que llegasen al poder por la vía constitucional? ¿Cómo aplicar la receta del FMI con una tan aguerrida oposición y habiendo de por medio la experiencia del Caracazo? ¿Cómo podría la derecha gobernando dentro del marco legal negar el proceso de empoderamiento popular y toda esa fuerza desatada por la constitución bolivariana? No podría.
           Por eso la tesis o “salida” del golpe y hasta la invasión están planteadas. Lo que se hace desde la derecha, el gobierno denuncia y aquella niega, son gestos innecesarios para comprender que la mejor “salida” para la derecha y EEUU es el golpe y la invasión. ¿Acaso Obama mismo no acaba de confesar cínicamente que ellos suelen torcerles el brazo a los gobiernos que no aceptan sus reglas y órdenes? 
          Para tener éxito, la derecha y EEUU necesitan en Venezuela un gobierno de terror, como el de Pinochet, que borre de la mente de los venezolanos las ideas y aspiraciones sembradas por Hugo Chávez. Por eso no se conforman con la utópica aspiración de ganar una u otra elección. Por eso, aun creyendo que las ganarían, juegan la doble banda, de la cual habla Maduro, porque la mejor opción para ellos, es llevarse en los cachos la constitución bolivariana, deshacerse por la fuerza de toda oposición y por el terror, borrar de las mentes de los venezolanos esas ideas de felicidad, solidaridad nacional e internacional, derechos a vivir mejor que sembró Hugo Chávez. ¿Acaso no fue eso lo que mostró en abundancia el gobierno de Carmona dentro de la brevedad de su existencia?
           Pero lograr eso no parece fácil. Pues aparte de la fortaleza del movimiento popular, la identificación de la inmensa mayoría del ejército y las milicias bolivarianas con su constitución, gobierno y proyecto político, dentro de la oposición misma abundan quienes saben, están conscientes, que después irían por ellos.

martes, 24 de febrero de 2015

¿POR QUÉ CULIPANDEA LA MUD? ¡CAPRILES CLAMA POR II MILLONES DE AMOTINADOS!




ELIGIO DAMAS


            Hace dos o tres horas, escuché la voz y observé la parte gestual de Capriles, cuando en un video, supongo de un tiempo atrás, dijo más o menos lo siguiente:
             “Si ponemos – o movilizamos – en la calle 11 millones de venezolanos al mismo tiempo, lograremos un cambio”.
             Al llegar esas palabras a mis oídos, inmediatamente me pregunté:
             ¿Sabrá ese señor lo que allí dijo? ¿Habrá pensado en la magnitud de ese acontecimiento? ¿Se habrá asesorado a esta altura con quienes más que saber, cuidan sus intereses, lo que comporta poner 11 millones de venezolanos, lo que equivale decir la población activa del país, en la calle pidiendo cambio?
            ¿Cuáles cambios, qué tipo de cambios, cree Capriles que saldrían a pedir esos 11 millones de venezolanos? ¿Saldrían a pedir la aplicación de la receta del Fondo Monetario Internacional o solicitar más justicia en la repartición de la renta petrolera y el trabajo de todos? ¿Pedirían liberación de precios, suspensión del control de cambio, congelación de sueldos, pensiones y eliminación de la gratuidad de la educación?
           ¿Once millones de Venezolanos, cuya cifra incluye a un mayoritario porcentaje de explotados, especulados, inconformes con el sistema capitalista, viviendo en los límites de la pobreza y una poca en excesiva acumulación y lujo, sólo saldrían a pedir que se vaya Maduro?
          ¿Esos casi once millones de “arrechos”, más los también en el mismo estado de ánimo pero que no acudirían a la cita por invitación de Capriles, sino por estarlo, como la mayoría de aquellos, contra el capitalismo, se conformarían, como cuando el 23 de enero de 1958, con un gobierno de transición? ¿No se han percatado aún que esa multitud no quiso saber del gobierno de transición muy breve de Pedro Carmona? ¿Piensa Capriles y su comando que, como en aquel acontecimientos de 1958, saldríamos de Maduro y lo que ellos suelen llamar los boliburgueses, y los once millones y muchos más, volverían tranquilos a sus casas dejando todo en manos de los mismos o los descendientes de aquellos, unos pocos, que ido Pérez Jiménez tomaron Miraflores y comenzaron a repartirse la torta? ¿Creerá Capriles de verdad, que esa masa alebrestada, volverá a su casa y le dejará a él, los suyos y el FMI que nos arreglen los asuntos?
         ¿Ese es el cambio que concibe Capriles y su comando, teniendo once y mucho más millones de “arrechos” en la calle?
          Pienso que mientras decía eso, “el gobernador” de Miranda estaba meando fuera del perol. Dije sólo eso, “meando fuera del perol”.
           ¿Cuál es el cambio que desea la MUD? ¿Qué se vaya Maduro? ¿Cuál es el cambio que desean los gringos? ¿Sólo tumbar a Maduro? ¿Para qué sería ese gobierno de transición? ¿Después de “raspado” Maduro que hacer se preguntan en la MUD?
                 Cada lote, aunque finja de MUDO, tiene sus respuestas a estas preguntas.
          Cada quien sabe que esa cosa extraña de “gobierno de transición”, es una vieja trampa, manida cosa, que viene desde Gómez, donde golpistas buscan ganar adeptos para sus fines dictatoriales y personalistas. Cada lote sabe lo que quiere y lo que quieren los otros. Lo que los une es que cada quien a su manera quiere llegar al gobierno para “raspar la olla” o satisfacer su ego. Pero también están conscientes que cada lote le tiene una cacería montada a los demás. Grupo que tome firme el coroto, habiendo jodido a los chavistas y el pueblo, se aboca a joder a los grupos que le ayudaron.
           Ningún grupo tiene nada que proponer para atraerse, no a los chavistas, que formarían un buen número en esos once millones que quiere convocar Capriles; tampoco a la mayoría que queda. Sus proposiciones de cambio son muy escasas pero si abundantes en mezquindad; estarían dirigidas a llenarle el buche a una irrisoria cantidad de los convocados. 
           En lo único que coinciden los líderes y dirigentes medios de la MUD es que se vaya Maduro. ¿Si eso sucediese cuál sería el cambio para satisfacer a la bicoca de once millones de convocados, más el resto?
           Si algún grupo propone algo en materia económica, social, educativa pero de manera concreta, no evasiones o generalidades, inmediatamente se dividen.
           ¡Claro! Repito, los une que se vaya Maduro. Pero en el hacer, nada les une. Todo les separa. Por eso, sus formas de luchas enfáticas varían. Hay golpistas, por decir lo menos, hasta guarimberos,  partidarios de la invasión extranjera, del estallido social y otros procedimientos. Otros no están de acuerdo por distintas razones como ¿el cómo? ¿Con quién? ¿Para qué? Lo malo para unos y bueno para otros, es que estos no se deslindan por aquello de no saber lo que pudiera salir de todo eso.
          Pero, en lo que sí están claros los sensatos gringos y mesurados de la MUD es que, poner once millones de personas en la calle pidiendo cambio y un movimiento popular y revolucionario que se agregaría al llamado – o mejor uniría su llamado a  aquél - sería una vaina seria que podría resultar aquello de “un tiro que sale por la culata”.
           ¿Se han preguntado seriamente cuál es la magnitud del cambio que aspiraría, una vez en la calle, esa inmensa masa humana?
          Es poco probable que con tanta gente en la calle pidiendo cambio y justicia y una vanguardia en movimiento, terminemos en un gobiernito de transición formado por la gente del Este, la clase empresarial aplicando la receta del FMI. ¡Ni idiota que fuese pensaría de esa manera!  Eso es historia mohosa.
         Lo que uno piensa es que aparte de la poca claridad política, intelectual y sociológica de alguna gente de la MUD, hay allí pocos “pensadores”. Sabemos bien que para lograr que ese gentío vuelva a su casa a esperar le lancen los mendrugos, tendrán que asesinar a más de la mitad y apelar a fuerzas ajenas a la patria. Y todavía así, habrá grandes retoños.
         En la MUD, hay quienes lo saben y no están dispuestos a prestarse para una práctica de la cual resultarán también víctimas. El Caracazo y el pinochetismo todavía están frescos. El carmonazo, pese lo breve, dejó sus enseñanzas.
         Por estas cosas, la MUD vive en una persistente culipandeadera, o como dijese el buen novelista Renato Rodríguez, en “un bailecito o dancita, parecida a la que invento San Vito”.

domingo, 22 de febrero de 2015

TEMO QUE LEDEZMA SI LO TORTUREN




ELIGIO DAMAS

            El recordado y extrañamente ausente, para no decir una imprudencia, Alberto Nolia, llamaba a Antonio Ledezma “El vámpiro”, con acento en la “a”, palabra que no aparece en el sacrosanto Drae. Pero nosotros, optamos por no hacerle caso a Nolia y tomarla como una majadería más de él, no porque no aparezca en el diccionario, sino porque toda la vida hemos escuchado al pueblo pronunciarla y escribirla sin acento o mejor dicho “vampiro”.
            Hay una versión o imagen fabricada del “vampiro” o del conde Drácula, de esas tantas que creo el cine gringo, quizás la que más se popularizó, sarcásticamente con un gran parecido al llamado Alcalde Metropolitano, ese mismo que hace de todo, conspira, viaja, amenaza, apostrofa, habla en el lenguaje de los hombres perversos, desafiantes y amenazadores, viaja tanto que según Jorge Rodríguez, su cuenta de gastos de viaje en dólares, pagados por la Alcaldía en un solo año, serviría para surtir a Venezuela por el mismo tiempo de pañales para bebé, pero nunca se ocupa de sus obligaciones constitucionales; o mejor dicho no trabaja en lo que debe.
            Si alguna cosa a uno le hizo dudar que Ledezma fuese en verdad el vampiro o Drácula, es lo de viajar en avión a cada rato y todo sitio donde crea necesario ir a ver, ¡quién quita!, si le hacen presidente, porque si se pone a esperar le elijan, aun gozando de la inmortalidad, a menos que le encastren una estilla grande de madera en el pecho, se le irá todo el tiempo del mundo esperando para nada. Pero el vampiro verdadero, no necesita avión, el vuela, se hace murciélago, o mejor es murciélago. Porque es licantrópico, una vez humano, otra animal, según le convenga. Ya eso lo define como no digno de confianza. Pero es verdad, que el vampiro, no es un murciélago cualquiera, es un hematófago. Es decir se alimenta de sangre. ¿Eso de gastar tanto real que no son suyos sino del pueblo venezolano para viajar con fines y aprovechamiento personal, no es acaso un acto hematófago? ¿No se chupa la sangre de los venezolanos a quienes está obligado a proteger y auxiliar?
              De donde uno concluye que Ledezma no sólo se parece por su figura al Conde Drácula, el “chupa sangre”, sino que lo es por lo dicho y lo que sigue.
              Es por demás conocido el compromiso de Ledezma con la política represiva de AD, que consistió en dos viejos principios, “no cargamos preso amarrao”, pues a más de uno asesinaron lanzado de helicóptero, en la tortura, baleado a mansalva en la calle, ahorcado y hasta cazados como liebres, como aquellos campesinos de “El Amparo”. Pregúntenle a Walter Márquez. Pero todavía hay más y vamos a nombrar sólo una poca cosa por asuntos de espacio. ¿Cuántos fueron los muertos del “Caracazo? ¿Cuánta responsabilidad tuvo Ledezma en ese desangramiento? ¿Cuánta sangre bebió de todo eso?
              ¿Acaso no ha sido Ledezma hasta ahora, pues nada ha dicho en contrario, de aquella vampiresca y draculiana frase de Betancourt, “disparen primero y averigüen después?
            Pero aún queda una cosa imposible de olvidar. ¿Cuál otra conducta sino la de Drácula, asumió Ledezma contra los ancianos que protestaban en Caracas porque su gobierno, aconsejado y más que eso, obligado por el FMI, no les pagaba las pensiones? ¿Cuántos de esos ancianos no salieron lisiados y hasta muertos por la violencia desatada por Ledezma contra ellos?
            Entonces Ledezma si es un vampiro. Es la personificación ahora del Conde Drácula y, como tal, es la maldad misma. Los malos suelen ser incultos y son, parece una redundancia, insensibles. Por malos e incultos. Ledezma es las dos cosas; finge o pretende parecer otra cosa, tras una palabrería hueca y un vestir elegante, porque si bien es verdad que, “el hábito no hace al monje, suele hacerlo parecer”.
            De donde uno puede asegurar, que a Ledezma, un preso acostumbrado a ser carcelero, lo que ya es una tortura, seguro le pusieron en la “celda”, que es de mucho lujo, un espejo. ¡Hay qué ver cuánto desespera a Drácula un espejo! Es más, posiblemente, como es habitual, hasta la 9 p.m. le tengan la luz encendida y él es animal u hombre, en fin licantrópico, de las tinieblas. Para más vainas, al salir el sol, de alguna manera o por alguna circunstancia, que podrían ser muchas, se verá obligado a ver la luz del sol. ¡Hay que ver, para decirlo como Capriles, como le arrecha eso a Drácula! Para más vainas, le pusieron a dormir en cama y él lo hace en una urna negra.
            Por último, no es nada extraño que esos intelectuales jodedores del chavismo, que son muchos, le envíen a Ledezma o Drácula libros, de esos tantos y buenos de Librerías del Sur, a ver si lee. ¡Los libros a Ledezma le producen tanto daño como la luz! ¡Porque alumbran!
            Entonces, no hay duda; gringos, ONGs, CDDHH de toda pinta, en Ramo Verde, Venezuela, están torturando a Ledezma. ¡¡SOCORRO!!