domingo 7 de febrero de 2010

LOS SUEÑOS DE CARLOS ANDRÉS QUE SUEÑOS SON


LOS SUEÑOS DE CARLOS ANDRÉS QUE SUEÑOS SON


ELIGIO DAMAS

“Carlos Andrés, Carlos Andrés, despierta”
“Tienes que poner tu firma en este comunicado que hemos elaborado con motivo del cumpleaños del alzamiento de Chávez”.
Así habló Cecilia Matos, mientras pegaba su boca, no sin discreción, al oído de CAP, quien estaba sumido en la siesta.
Soñaba sus días infantiles allá en la natal Cúcuta, Colombia, en la frontera con Venezuela, adonde llegaría luego para ser registrado en una prefectura de Rubio, como nacido en este pueblo, procedimiento nada extraño en el área fronteriza. Más si se vivió por algunos años en una hacienda de propiedad paterna con una mitad en Colombia y la otra en Venezuela. Como decir con un pie aquí y otro allá.
A sus setenta y ocho años, que son bastante, y habiendo sufrido un accidente cerebro vascular, ha olvidado muchas cosas, según ha dicho la señora Matos, sobre todo el por qué se le alzó Chávez, el Caracazo y los cientos (¿o miles?) de asesinados aquel 27 de febrero de 1982, por las fuerzas públicas que cumplían sus órdenes. Genocidio llaman eso de acuerdo al diccionario. También que, quienes le eligieron presidente, salieron ese día a repudiarle por haberles traicionado e intentado aplicar unas medidas en su contra y a favor de los ricos. Como se le olvidaron las atrocidades cometidas por la policía política (Digepol), por él comandadas desde el Ministerio de Relaciones Interiores bajo el gobierno de Betancourt, en la década del sesenta. Muertos a mansalva, con saña, torturados incluso hasta la muerte, fusilados en plena vía pública, lanzados desde helicópteros en vuelo, allanamientos a cualquier hora del día, sin orden judicial alguna o de esas chimbas, firmadas en blanco por jueces venales y sus cárceles llenas de opositores activos, pasivos y hasta compañeros suyos atrapados en redadas fascistas.
Sólo recuerda algunas cosas, como aquel acto aclamatorio al cual asistieron tirios y troyanos, de su segunda ascensión al poder. Y las cuentas que arrojaron las urnas las dos veces que ganó las contiendas electorales. Sus furtivas fiestas de “La Orchila”. ¡Cómo olvidar aquello! No obstante, con vaguedad recuerda, más por la insistencia de Cecilia que otra cosa, a aquel “balurdo teniente coronel” del “por ahora”.
Se le borró de la memoria “vieja”, para decirlo al estilo de Cecilia, que está fuera del país, no porque lo sacase Chávez, sino sus propios compañeros del Pacto de Punto Fijo y de su partido mismo por corrupto. Le pasó como Al Capone, sólo por un delito menor, por eso tratado con descuido, le pillaron para pasarle la cuenta completa y al contado. Pero a él, en su “memoria nueva”, le han hecho creer y eso le gusta, que “es, no otro, sino el principal perseguido de Chávez”. Y quienes le sacaron de Miraflores y condenaron por peculado, celebran que eso crea, pues mantiene vivo el contubernio, el de los viejos tiempos. Lo importante es el cómo salir de Chávez.
“¡Ah! ¡Ah! ¿Qué acontece?” Preguntó CAP en su inconfundible acento cucuteño ante la insistencia de Cecilia.
“Carlos Andrés”, le habló la Matos, “debes firmar este comunicado contra Chávez. ¿Te acuerdas? Aquel zambo que se alzó contra ti y te sacó de Miraflores y del país”.
“Por supuesto”, ¿cómo se llama usted?”, respondió CAP desde su bruma.
“Cecilia, chico, ¿hasta cuándo tengo que decirlo?”
“¡Ah!, si, Cecilia, pero en lo acordarme debo decirle que ni lo uno ni lo otro, sino todo lo contrario. Pero en ese comunicado dejaré claro que no volveré a Venezuela hasta que salgan de allá Chávez y los cubanos”.
Por Pérez, los administradores de su incompetencia, guindados en la proclamación y las cifras electorales que es lo poco que aquel recuerda, hablan de una dictadura en Venezuela, represión con asesoría cubana, confundiendo su época de ministro y gobernante, de cuando Posada Carriles, Orlando Bosch y otros cubanos mayameros, que insertaron en sus cuerpos policiales, cometieron desafueros e irrespetaron todo derecho. Por eso, por la dictadura que ahora hay y la cruel represión a quienes se opongan, Pérez no volverá hasta que Chávez caiga.
Viendo la última fotografía conocida de Pérez y lo que dicen las encuestas – para más señas, la reciente de Datanálisis, que es opositora – lamentablemente no volveremos a tener a CAP entre nosotros.
¡Cuánto lo sentimos!

viernes 5 de febrero de 2010

OPOSICIÓN "TA´ PONCHÁ"


OPOSICIÓN “TÁ PONCHÁ”


ELIGIO DAMAS

La oposición es archipiélago y saco de gatos. La unidad en ella es entelequia. Los cargos salidores no son muchos y miles los aspirantes, lo que para ellos es más que un trago amargo.
Hay tantas posiciones y prácticas, como dirigentes. Cada opositor de pocas palabras o de alguno de los viejos partidos se considera como tal. Pero todos, en última instancia, bailan al son que toquen los dueños de los grandes medios bajo la dirección de “la embajada”.
Hay quienes creen a Chávez acorralado, íngrimo y solo, por lo que piensan en el revocatorio. A éstos, quien les lee, les percibe el odio que anidan contra aquel; también hacia quienes, estando en la oposición, no les acompañan en ese llamado.
Éstos, como los demás, creen que Chávez, cual Atila, acabó con el país. Que padecemos una feroz dictadura, más que la de Betancourt; la economía anda peor de cuando aplicaron las políticas neoliberales, viernes negro de Luis Herrera, paquetazo de CAP , escamoteo de las prestaciones sociales a los trabajadores y la corrida bancaria de los tiempos de Teodoro Petkof y Rafael Caldera. De aquella época de cifras de inflación por encima del 100 por ciento y un barril de petróleo que valía un cobre. Es decir, se han programado un país virtual.
Lo del revocatorio es una vertiente de la línea “Chávez vete ya” o como dicen ahora, “Chávez ta´ ponchao”.
Otra de las líneas es la que el presidente desgastado está. Pero no como para tirarle un referendo, sino seguir en la jodienda y derrotarle en septiembre cuando votemos por legisladores; esperan que ese resultado, facilite sacarle el 2012. Los de ésta no dicen mucho de lo que hay que hacer. Sólo hablan de algo que en la oposición es cuesta arriba, la unidad.
Mientras tanto, se pegan con afán a la teta del niño; mandan a consumir agua en exceso, tanto que quienes antes no se bañaban, ahora lo hacen hasta tres veces al día, lavan hasta el agua misma y consumen corriente por demás
Pero este esperar unos meses y luego hasta el final del período constitucional, exaspera a los referendistas que ven en esa actitud una vacilación, cobardía y hasta entreguismo, sólo útil para que el gobierno se afiance.
Pero quienes manejan los tinglados, no usarán el referendo; saben qué dicen los números y la cuenta no les da.
Al tercer grupo, de entre los grandes, pertenecen quienes ven a Chávez como mango madurito, pendiente de una débil ramita que bastaría un apoyarse de la mata o una fugaz brisita para que se venga al suelo. Estos creen a los militares esperando que se caliente la calle, unos muertos, para salir del presidente. Sueñan con los hechos de abril pero sin Carmona. Sus armas son guarimba, “creatividad” en manifestaciones de estudiantes, como protestar a favor de Marcel Granier y saboteo a todo trapo. Remarcar precios y toda la parafernalia que le sugieren los gringos.
La otra opción que manejan quienes saben que la “luna no es pan de horno”, es la tragedia. Una matazón entre hermanos, una crisis honda como para que nos lleve el demonio, asesinar al ruiseñor, el diluvio universal o cualquier grave excusa para que el Departamento de Estado nos envíe “la ayuda” de treinta o cuarenta mil soldados. Ellos creen tener su barca de Noé.
Estos parecen ser los más fuertes y quienes llevan la batuta. Los medios de comunicación más influyentes de la derecha, unos abiertos, otros mal disimulando, diseñan su rutina atendiendo esta estrategia. El odio contra todo les carcome el alma.
Esta es la madre de las líneas. Las otras y quienes las conciben, involuntariamente andan atados a ella y sin poder zafarse. Todas las grandes fuerzas negativas la empujan, alientan y de ese lado están los reales.
La opción electoral es un estorbo; como popularidad de Chávez, que bien conocen y la dificultad opositora para ponerse de acuerdo en algo, las aspiraciones personales de muchos de los integrantes de ésta, falta de ideas y liderazgo. Pero el odio les desfigura la realidad y hace creer que “Chávez ta´ ponchao”. Pero quien aquí lanza bolas rectas, quebradas y unas cuantas más es el presidente, por lo que la oposición siempre que se para en el plato se guinda y sale “ponchá”.

jueves 4 de febrero de 2010

LA VENEZUELA PETROLERA. PARTE II


LA VENEZUELA PETROLERA


PARTE II


INFLUENCIA DEL PETRÓLEO EN LA EVOLUCIÓN DEL PAÍS.


ELIGIO DAMAS


Con el inicio de la explotación petrolera y su comercialización en grande, se desata un factor más generador de dependencia con respecto a los grandes monopolios internacionales y fundamentalmente frente a Estados Unidos. Además de ello, se modificó la tradicional economía basada en la exportación de productos agropecuarios. Venezuela devino de monoproductor agrícola, rasgo dominante de nuestra economía, en monoproductor petrolero. Se convierte en un exportador petrolero; para 1937 se exportaba el 90.4 por ciento de la producción. Como muestra del carácter dominante del nuevo negocio, cabría señalar que el valor de las exportaciones de ese año superó al valor de las exportaciones en su conjunto.
La Venezuela del inicio del negocio petrolero se caracterizaba por dedicar a la agricultura sólo el 13.6 por ciento del total de sus tierras cultivables. El 86.4 por ciento de las tierras, bajo propiedad privada, correspondían a latifundios en forma de hatos, haciendas improductivas y sabanas.
De modo que esa estructura se tradujo en una escasa productividad. El acaparamiento de la tierra en pocas manos dio por resultado una producción agropecuaria de baja calidad y costosa, imposibilitada de competir exitosamente en los mercados de otros países.
La explotación del petróleo encontrará, en la situación anteriormente descrita, un caldo de cultivo apropiado para movilizar, hacia los campos petroleros, a grandes contingentes humanos. Más que el espejismo de la industria petrolera y su efecto multiplicador sobre el resto de la economía, lo que mueve a las masas rurales es la improductividad del campo.
Por este camino, a una economía en retroceso, por su incapacidad de competir en el exterior y por la política monetaria, que por lo general trata de estimular la inversión extranjera, se le asesta un nuevo golpe. En este caso provocando la movilización de la fuerza de trabajo hacia áreas urbanas que nacen al calor de la explotación petrolera.
De aquí que podamos evidenciar otro cambio; la población no sólo se moviliza hacia las áreas petroleras, sino que también lo hace hacia donde el Estado invierte los elevados ingresos que percibe como resultado de la actividad de la nueva industria. De allí que podamos decir que la actividad petrolera cambió la distribución espacial de la población venezolana, que de rural pasará a ser determinantemente urbana. Habrá pues un cambio en la población de gran trascendencia.
El desarrollo de la industria petrolera incrementó violentamente las importaciones en razón de que el país no producía los alimentos y artículos manufacturados indispensables para satisfacer la creciente demanda interna. La movilización poblacional hacia el área urbana, el aumento del poder adquisiti­vo del venezolano y hasta cambios en los hábitos de éste, aumentaron las cifras de las importaciones.
El ingreso nacional y la producción de beneficios, no se tradujeron en acumulación suficiente de capital, sino que se fue succionando al exterior por la irrefrenable política de importación. En 1926 las importaciones llegaron a 358.458.313 bolívares y las exportaciones, sin incluir el petróleo, apenas alcanzaban la cifra de 144,637.000 bolívares.
Para 1929, podríamos citar un dato curioso, mientras las importaciones incrementan a un nivel mínimo los bienes de capital y de materias primas, en cambio, aumentan las importa­ciones de bienes de consumo suntuario.
Las importaciones venezolanas se elevan para 1952 a 2.420 millones de bolívares. Para 1958 llegó la cifra a 4.765 millones de bolívares. Este violento crecimiento de las cifras se tradujo en una escasa acumulación de capitales y restó posibilidad al desarrollo de una estructura que pusiese freno a las tendencias del proceso económico.
A este período algunos economistas llaman economía de puerto, pues Venezuela se comportaba como un gran puerto de donde salía petróleo e ingresaban productos de toda naturaleza en grandes magnitudes.
Todo eso se revertía en el seno de la organización social de Venezuela en los siguientes términos: Esta nueva relación de dependencia neo colonialista fortaleció a los grupos que años atrás mantenían vínculos con el capital internacional.
En un país, donde por efecto del maná petrolero había crecido extraordinariamente la capacidad adquisitiva, la burguesía creció y estrechó más sus vínculos con el capital foráneo. De allí que la nueva estrategia de penetración, la política de sustitución de importaciones con capital foráneo particularmente, encontrará a ambos sectores del capital "hermanados" en la tarea de desnacionalizar la economía venezolana.
Al calor de la penetración petrolera y de la política desnacionalizadora del sector secundario y de la economía en general, surge el movimiento obrero, dedicado en primer momento a trabajar en mayor escala en la industria petrolera y después en el sector secundario de la economía.
La elevación continuada de los ingresos petroleros, el aumento de la capacidad adquisitiva, la formación de una mentalidad apta para el consumo, definen a Venezuela como un mercado apreciable consumidor de bienes de consumo y bienes durables.
La situación interna que el propio petróleo ha generado, como el decaimiento de las actividades agrícolas, la modificación de la población económicamente activa - de rural a urbana -, la concentración de desocupados en las áreas periféricas urbanas y el costo elevado de la mano de obra en los países metropolitanos del capitalismo, obligan al capital monopólico internacional a tomar un nuevo camino. Se pondrá de moda en el país la política sustitutiva de importaciones, donde los "capitalistas nacionales" servirán de anfitriones, para definir una nueva relación de dependencia. La estructura interna industrial pasará al control del capital internacional.

EVOLUCION DE LAS IMPORTACIONES
EN VENEZUELA

AÑOS BIENES DE CONSUMO MATERIAS PRIMAS

1913-1944 57.6 55.2 15.9 15.6

1926-1955 43.3 49.2 11.1 19.4

1936-1960 48.3 40.8 12.6 27.0

Las cifras revelan como, al mismo tiempo que disminuye la correspondiente a bienes de consumo - entre 1944 y 1960, bajó en un 15

por ciento aproximadamente - la de materias primas asciende de 15.6 a 27.0, o sea un total de 11.4.
Esto nos evidencia como fue evolucionando la política sustitutiva, que aumentaba la importación de materias primas para procesar productos en las industrias instaladas en el país. Pero sobre la base del predominio del capital foráneo, cuyos beneficios son remitidos al exterior.
En todo caso, las anteriores políticas petroleras, desde el 50-50, hasta la nacionalización, cuyos términos no vamos a discutir, pasando por el 65-35 del Dr. Sanabria, paulatinamente permitieron al país acumular ciertos capitales. Pero económicamente mantuvo los rasgos de una economía subdesarrollada, pues básicamente siguió dependiendo de un solo producto y su economía se volcó al exterior; está sujeta a las emergencias y contingen­cias de los grandes países capitalistas.
Los efectos del petróleo sobre la economía agrícola aún siguen sin ser superados. Mas, es obvio que en términos de crecimiento, al margen de los rasgos cualitativos de la estructura, el país ha crecido, ha mejorado sus servicios y ha adquirido los rasgos precisos de una economía capitalista.
Las crisis posteriores, la ineficiencia de las clases gobernantes y productivas, políticas neoliberales promovidas por el Fondo Monetario Internacional, el Banco Mundial y los grandes capitales gringos y europeos, pusieron en evidencia la incapacidad del sistema capitalista para resolver los grandes y graves problemas que se acumulaban en la periferia de la sociedad venezolana y llegamos al estallido del 27 de febrero de 1989 o “Caracazo”, que demolió a las clases y partidos gobernantes y redujo a la nada la popularidad de Carlos Andrés Pérez.
El entreguismo de quienes gobernaban en Venezuela llegó a límites viles, como convertir nuestra presencia en la OPEP en una especie de “Caballo de Troya”, para, violando las cuotas impuestas por el organismo, provocar un desmedido aumento de la oferta y la caída de los precios. Tanto que cuando Chávez asciende al poder en 1999, el barril del hidrocarburo estaba en la miserable cifra de siete (7) dólares.

lunes 1 de febrero de 2010

CUÁNTO ME DUELE HAITÍ!



¡CUÁNTO ME DUELE HAITÍ!


ELIGIO DAMAS

Especial para Apicalternativa. Com. Artículos. Bna. 25-01-10


Miles de antorchas alumbran la madrugada de la destruida Puerto Príncipe y, alrededor de algunas de ellas, la negrada se acomoda para escuchar al más joven que habla de heroicos jefes guerrilleros, de indomables combatientes licantrópicos, de jornaleros que no supieron jamás acomodar a voluntad el lomo para recibir con paciencia el violento castigo del látigo infamante. De legendarios personajes irresistibles para las negras, las que se sentían fervorosamente incitadas, celestialmente señaladas para hacer germinar en sus vientres la simiente de la resistencia frente a la explotación y la injusticia. Ellas, las más bellas negras de Haití, como por voluntad divina o diabólica se excitaban al máximo ante la sola presencia de aquellos héroes populares de músculos calientes y poderosos, mirada penetrante, desconfiada, mandona y palabra misteriosa, firme y hasta desafiante. Jóvenes negros hermosos que pueblan el cielo o el olimpo de la negrada haitiana. Figuras varoniles ungidas de misterioso atractivo, que en la colonia fueron la maldita perdición para jóvenes amas blancas en noches presagiosas de luna llena.
Otro, tan joven como el que habló primero, sin despegar los ojos de un legajo de papeles nuevos que sostenía con su mano derecha, empezó a disertar desde el punto de vista donde se bifurca la historia de su pueblo afroamericano. Mencionó nombres de hombres de piel negra, oscura como las noches del deambular de zombis, duchos también en el arte de eludir los peligros y escapar en el momento oportuno tomando a voluntad forma de reptil, insecto o ave; hábiles en el uso del veneno para eliminar adversarios, comandantes de pandillas esquizofrénicas, pero apagado el fuego de la sangre que atrae a las hembras negras de Haití. A éstos les acusó de asociarse a los jefes de más arriba de donde llegó aquel Hernán Cortés, padre, como dijese Martí, del primer rebelde que parió este continente. Y se asociaron para apoderarse de las mejores tierras, las de los antiguos amos, someter al hombre a jornales miserables y, como los Somoza en Nicaragua, negociar con la sangre hambrienta del negro haitiano.
Y hablo también, ­ continuó el segundo de los oradores en tono dramático ­ de nosotros mismos. De estos que aquí estamos, de las miles de personas que dormimos en estas calles mugrientas en noches calientes de este Puerto Príncipe vuelto piedra y polvo; de los miles de miserables que en esta tierra nuestra padecemos antes y después que plantasen en Estados Unidos esa gigantesca estatua de la libertad; de una población que ha supervivido, antes de esta infernal agresión de la naturaleza, si es sólo eso, sin la más elemental asistencia sanitaria; de una ciudad casi sin agua potable. De un pueblo que hasta perdió el pudor por la disolvente sevicia de la miseria.
Disertó el joven pues del sufrir que ahora amenaza aniquilar a su pueblo. Al pueblo de infinidad de héroes. Pero también habló de un sufrimiento que amalgama a los haitianos limpios en el gesto y en el hacer; de una unión que se hará más sólida que la de los tiranos y sus cómplices. Y dijo que la historia haitiana enseña que si fue cruel la tiranía blanca, la de los colonialistas franceses, la del látigo y la horca, también lo fueron la de los mestizos haitianos; y la de aquellos negros Duvalier, farsantes usufructuarios del vudú y los infelices tonton macoutes, aliados de los encambimbados rapaces capitales de blancos y negros que en los últimos setenta años han desangrado a Haití. ¡Y cuánto y cómo lo han desangrado!
Esta coyunda infernal, este contubernio, ­ dijo furiosamente el joven negro ­ de blancos y negros de fuera, de allá del norte, y negros de adentro, de sangre helada y sin hembras negras que se emocionasen con sus portes y figuras que se volvieron rechonchas, ha sido infame, como lo es esta mascarada de ahora, en medio de este torbellino.
En efecto, ­ continuó el orador, casi con violencia, ­ sabíamos y así lo hemos dicho siempre, empezando las veinticuatro horas antes de la huida de Jean Claude Duvalier, con toda la escoria que le rodeaba, los gobernantes gringos, de quien no sabemos si son animales u hombres licantrópicos, y el Departamento de Estado, ese ente que está en todas partes, todo lo ve, escucha, ordena, contamina y envilece, sacarían siempre a los tambaleantes gobernantes haitianos para restarle empuje al movimiento que con fuerza y espíritu de transformación siempre ha gestado este heroico pueblo de Tousseann Louverture, Juan Jocabo Dessalins, Petión y el glorioso Charlemagne Peralte.
Y el joven negro continuó diciendo, se fue Duvalier con su asqueroso séquito y se desmembró a los tonton macoutes, la fuerza represiva familiar del dictador. Pero quedó aquí el espíritu rapaz y el orden de los inversionistas de la cultura de la libertad. Esa misma cultura que simboliza la estatua de la bahía de Nueva York, cuyo centenario celebró Reagan, conjuntamente con la decisión de aportar 10 millones de dólares a los contra, precisamente ­ sarcasmos de un político envilecido- para agredir a un pequeño país que sólo ha querido vivir en libertad : Nicaragua.
Más tarde sacaron a un débil y cauteloso Beltrán Aristide, mediante la misma técnica que meses atrás aplicaron a Zelaya, sólo que a aquel le llevaron bien lejos, al Africa para que no pudiese volver. Se trataba de borrar nuestra historia y matar el más tímido gesto de redención y libertad.
Ahora, cuando esta fuerza descomunal, desatada por las agresiones que ellos mismos ocasionan al planeta, se ha abalanzado sobre nosotros, al inicio en lugar de ayuda humanitaria, desembarcan casi doce mil hombres armados hasta los dientes que se dedican, bajo cualquier excusa a agredirnos como siempre, todo bajo el falso argumento de la libertad y hacer “prevalecer el orden”, lo que no es más que mantenernos para siempre en esta triste miseria en que vivimos. Nuestros héroes les producen miedo.
¿Qué orden es este? ¿Qué libertad debemos preservar, la nuestra o la de ellos?
Para finalizar dijo el joven a periodistas y su público haitiano hambriento, desnudo por el desastre de días atrás:
Después de humillarnos y atropellarnos con sus armas, tomar el palacio de gobierno, sin respetar nuestra soberanía, enviaron su “ayuda humanitaria”, mediante el grosero y vulgar procedimiento de lanzarla desde helicópteros. Nos temen, odian o desprecian tanto que no pueden como venezolanos, cubanos o mejicanos que cual topos, estos últimos, se hunden en escombros para salvar vidas arriesgando las suyas, por solo nombrar a unos hermanos, mezclarse entre nosotros, mirarnos a los ojos, extendernos las manos y hacernos llegar esa ayuda acompañada de su afecto y calor humano..

domingo 31 de enero de 2010

GUARDIA NACIONAL DE CARIPE CON BANDERA SIETE ESTRELLAS




GUARDIA NACIONAL DE CARIPE CON BANDERA SIETE ESTRELLAS

ELIGIO DAMAS

Hay varias frases que sirven para abordar este asunto. La primera sería aquella del “orden comienza por casa”; también la de luz que emitas hacia afuera debe corresponderse con la del hogar. Hasta estirando un poco la imaginación, valdría apelar a aquellas de los perros deben correr tras las venados y los caballos delante de las carretas. En estos dos últimos casos no debe esperarse lo contrario, sería un deseo imposible.
Pero es casi un mandato, tan sabio como aquellas sentencias, que uno deba hacer contraloría social.
Hay una ley vigente, “nuevecita”, recién salida de la Asamblea Nacional, cuya aprobación sirvió para que opositores guarimbearan hasta el cansancio y jurasen ¡por ésta!, que jamás la acatarían. Y como en ella se establece que la bandera nacional tendrá ocho estrellas, en reconocimiento a la provincia de Guayana, se negaron a aceptarla y empezaron por enarbolar a diestra y siniestra, como nunca antes, la anterior de siete. Hasta en Guayana misma.
Eso si, cambiaron de conducta. Debemos reconocerlo, no son inmutables. Antes, no digamos que se oponían a enarbolar el símbolo patrio en sus casas, edificios, oficinas o negocios en los días señalados por la ley, sino que simplemente aquella disposición les importaba un pito. Ni siquiera bandera tenían. Pero, desde que se le aumentó a la misma el número de estrellas, cada uno de ellos adquirió por docenas, pero de siete estrellas, “para contradecir al zambo”. El cambio fue tanto que dispusieron ponerla en cualquier parte, sin exceptuar día alguno y a cualquier hora. Hay damas, muy escuálidas, que con decoro y “patriotismo”, la usan para cubrir sus intimidades. Como en el cuento del gringo y la ladilla, la ponen al revés y al derecho, de arriba para abajo y otras inusitadas formas.
Como por arte de magia, lo que no era un gran negocio, hacer banderas, se volvió de lo más lucrativo.
Es sano y justo reconocerles que aquellos que marchaban con la bandera gringa como si la suya fuese, por odio, “chocancia” o simple confusión, se cambiaron para la de amarillo, azul y rojo de las siete estrellas, en arco con la convexidad hacia arriba. ¡Vaya que positivo! Algo es algo, se puede decir en este caso.
A estos obcecados uno les entiende. Su política es simple y casi hasta infantil. Hay que llevarle la contraria a Chávez. O como aquel simplismo “di tu primero lo que quieras, no me importa, que yo te llevaré la contraria”. Es esa una primitiva y nada inteligente forma de hacer la política.
Lo que resulta difícil digerir o comprender es a autoridades que están en la obligación de respetar los símbolos patrios, acatar las leyes y hacer que aquellos se respeten y éstas se acaten, sean las primeras en ofrecer malos ejemplos.
Este 23 de Enero estuve en Caripe. Llevé una de mis nietas a ese bello monumento que es la “Cueva del Guácharo”. Al pasar frente al cuartel de la Guardia Nacional no creí lo que al parecer percibí.
Cien metros más adelante, asediado por la duda, opté por volver atrás a remirar el símbolo allí enarbolado. En efecto, como creí verlo al principio, esa bandera TIENE SIETE ESTRELLAS.
La nueva ley que dispone lleve ocho estrellas entró en vigencia en el 2006. Ella ordena a los entes oficiales y cuerpos armados del Estado la acaten de manera inmediata. Esa inmediatez lleva cuatro años.
En Caripe, quienes desde esa fecha hasta ahora han comandado la Guardia Nacional, no han cumplido con ese mandato. ¿Habrá alguna razón para eso? ¿Alguna vez habrán visto hacia lo alto del poste de la bandera?
¿Es posible qué sea un simple acto de dejadez? Eso es grave. ¿Dejadez de quién o quiénes? ¿A ese comando no le supervisan?
Dejemos el asunto hasta aquí con esas preguntas, porque si uno se pone a halar el sedal, puede que en la otra punta haya un tesoro o un tiburón apretado de dientes afilados.

viernes 29 de enero de 2010

ESTUDIANTADO OPOSITOR, HUÉRFANO Y VACÍO


ESTUDIANTADO OPOSITOR, HUÉRFANO Y VACÍO

Por ser jóvenes merecen una buena causa.

ELIGIO DAMAS

En verdad, el asunto se explica en el adagio, “de tal palo, tal astilla”. Por eso el movimiento estudiantil universitario opositor actual, es como es. Vacío, sin grandes aspiraciones ni causa noble. Aparece maniatado a las inmediateces, oportunismos y cursilerías de la oligarquía del capital y muy lejos de aquel de las décadas de los sesenta y setenta que quiso “tomar el cielo por asalto” y cambiar la sociedad injusta, desafiando la más cruel represión, sin respaldos mediáticos y más bien apostrofado por la casi totalidad de los grandes medios de comunicación.
Dirigentes opositores y abundantes medios que dirigen y respaldan a los estudiantes que ahora adversan al gobierno, no tienen nada que decirle al pueblo y en efecto, poco le dicen.
Sus manifestaciones, pese el acompañamiento de profesores y autoridades universitarias, carecen de consignas que despierten el interés popular. Además, aparte de ser cuantitativamente insignificantes, sólo expresan “preocupación” por RCTV.
La oposición venezolana manifiesta su desacuerdo contra todo lo que el gobierno haga y por lo que deje de hacer; también contra la definición estratégica de éste. Pero nada propone. Ella sólo coincide en lo de salir de Chávez. No pueden acordarse en nada más. Las líneas gruesas de quienes dominan la oposición, entre estos dueños de grandes medios de comunicación, capitalistas nacionales e internacionales y “mano pelúa” extranjera que monitorea y señaliza, se corresponden estrictamente hablando con el neoliberalismo que quebró al país y ya el pueblo rechazó.
Por eso los políticos opuestos nada de interés dicen. Salvo adjetivar y amenazar de muerte al presidente como Oscar Yánez, un periodista “verde”, lo ha hecho. La unidad se les haría más cuesta arriba ante la coyuntura electoral si intentaran hacer precisiones.
Esa triste realidad opositora, reflejan estudiantes universitarios suyos, lo que exhibe a éstos desleídos e insípidos.
Por eso, un movimiento de universitarios en la orfandad, apela a nimiedades como esa de salir a protestar durante varios días por un canal de televisión colocado al margen de la Ley, que desde hace más de treinta años inteligencia y decencia venezolanas han repudiado, por su bajos niveles ético y moral. La alta jerarquía católica misma, antes de derivar hacia cofradía política opositora, se cansó de pedir a anteriores gobiernos pusiesen coto a irrespetos, mal gusto e indecencia de ese canal.
Parece “cosa de chanza” que parte del sector universitario de Venezuela pierda su tiempo y esfuerzo, manifestando por los intereses nada ejemplares ni dignificantes de Marcel Granier y sus asociados, los cuales siempre han estado distante de la decencia, de los venezolanos y hasta en contra de éstos.
Ignoran que a otras cuatro canales se les aplicó la misma medida de suspensión temporal. Y éstos, lejos de desafiar al gobierno y hacer politiquería, han procedido ponerse a derecho, por lo que pronto volverán al aire.
El drama del pueblo haitiano, estratégica necesidad de unir a nuestros pueblos, distribución del ingreso nacional de manera que alcance a la mayoría de los nacionales, más y mejores escuelas, centros de salud para éstas, impulsar el aparato productivo interno para sustituir importaciones, diseño y consolidación global de una política soberana, relación de las universidades con aspiraciones y necesidades del pueblo, modelo de país que debemos tener y tantas otras cosas puntuales carecen de importancia para estos universitarios opositores.
Sólo se les ocurre asustar con el fantasma de una supuesta pérdida de libertad mientras de ésta gozan para hacer el triste papel de peones de gente menuda dada al cambalache.
Es triste que concientes o no, estudiantes a lo largo del país, en donde se diluyen, salgan a exponerse por un sector empresarial y propuesta política huérfana, vacía, sin nobleza. En verdad, por el sólo hecho de ser jóvenes merecen una buena causa.

miércoles 27 de enero de 2010

EL PCV Y LA POLÍTICA DE ALIADOS DEL PROCESO BOLIVARIANO


EL PCV Y LA POLÍTICA DE ALIADOS EN EL PROCESO BOLIVARIANO

ELIGIO DAMAS

Según la percepción de algunos, la política de aliados del proceso no ha funcionado bien. Pero al revisar lo acontecido en estos diez años, hay que reconocer que ella ha sido afectada por circunstancias al margen de la táctica y hasta estrategia de aquel.
El bloque de Luis Miquilena, primer desprendimiento importante, resultó de una contradicción insalvable puesta de manifiesto hasta el punto que coincidió con el golpe de abril. Eso no nos sorprendió; en nuestra lista, el exurredista, ocupaba el tercer lugar del orden de nuestros candidatos a marcharse. No había posibilidad de acuerdos y por eso, en el primer jamaqueo que el agitado mar dio a la nave, aquel y los suyos la abandonaron después de amotinarse. Los del MAS estuvieron en la misma corrida. Antes, los comandantes Acosta Chirinos, Arias Cárdenas y Urdaneta Hernández, amparados en lo que creyeron una incongruencia con “el árbol de las tres raíces” o la estrategia del movimiento, tomaron otras posiciones.
Pero el proceso que Chávez empuja reclamaba otros aliados y distinta política. Cuadros dirigentes y gente para otro proceder, servir y no ser servidos. Por eso, cuando algunos, hay excepciones conocidas, se percataron que con Chávez se acabó lo de “apoyo pero me dan lo mío” o sigamos por donde veníamos, se fueron con su música a otra parte.
Se metieron en el golpe y quedaron finalmente haciendo señas al vacío. De ellos, sólo Pancho Arias Cárdenas tuvo hombría para rectificar y volver al carril; Leopoldo Puchi, ha tenido valor y dignidad para tomar distancia e ir redefiniendo su camino.
Se quedó la gente de Podemos. Estuvieron acompañando al proceso tras un batallar duro, como el golpe, el paro patronal y el intento de detener el funcionamiento de la industria petrolera. Pero quisieron pasar una factura onerosa.
Posteriormente el presidente llamó a la construcción del Psuv, de una manera un poco sorpresiva y nada ortodoxa, tanto que no gustó en partidos aliados. El proponente, en vísperas de unas elecciones nacionales, veía complicado aquello de demasiados comandantes y mayor disposición a pedir que dar.
La cultura electoral del venezolano impuesta por las viejas cúpulas de la derecha, asumida por la vieja izquierda, hizo de la política de aliados un repartimiento.
Ante aquel llamado unificador y habiendo avanzado el decantar, Ismael García, Ramón Martínez, Didalco Bolívar y otros pocos, le tomaron como excusa para buscar en lado opositor perdón a sus pecados.
No hubo mala política de aliados, simplemente aquellos no eran tales.
El decantamiento nos dejó al PCV y PPT, quienes sufrieron y todavía sufren dificultades.
Los desprendidos en verdad no pueden justificarse en la política de aliados. Ellos estaban como esperando que les diesen una justificación por muy pequeña que fuese. Quizás uno de los pocos que no esperó ni siquiera que le mirasen de reojo fue Baduel. Este se fue sin despedirse, ni un “me voy porque me da la gana”. Además, ya estaba solo. Los primeros en correr entre sus panas se fueron sin decirle nada, le dejaron entrampado y sin las cuentas claras.
Quienes quedaron, tanto en el Psuv como PCV y PPT, obedecieron a una acertada política de aliados. Está en el programa, acciones, políticas que ha aplicado y diseña el cuerpo dirigente que encabeza el presidente. Lo que no niega que hay cosas por resolver, afinar, como lo de priorizar al colectivo.
Es verdad que se deben estrechar más los lazos. Una forma es ampliar la consulta y recoger las opiniones de aliados. No para aplicarlas forzosamente sino en búsqueda de la síntesis. Hasta, sin sectarismo, deberían solicitarles gente de la tanta valiosa que tienen para elevar la calidad de la representación y el equipo gobernante. Razón tienen si así lo reclaman. Pero otra cosa es hablar como si se tratase de reivindicar viejas prácticas. PCV y PPT, son pura calidad, aunque no expresiones cuantitativas exorbitantes.
Por eso, las declaraciones del PCV, demandando un acercamiento entre aliados, lo que es bueno, pero poniendo como advertencia lo que sucedió en Chile ahora, que no mucho tiene que ver con lo que aquí sucede y lo que aspira ese partido, hablar de “desgaste de la revolución” y “falta de protagonismo popular”, al inicio de un año electoral, parece hacerlo a la vieja usanza y contra lo revolucionario que es aquella organización. No sugiere pues una buena y menos novedosa “política de aliados”.
Se ha llegado hasta aquí porque los consecuentes, de primeros los del PCV, quieren un mundo distinto y obligados están a seguir en el sueño. La unidad no tiene precio.