martes, 28 de junio de 2016

A VIAJAR CON SU MAPIRE AL HOMBRO. ¡ARRIBA LOS DE ABAJO!




ELIGIO DAMAS

           
            Mapire es un cesto, muy bien tejido, de origen indígena, que aún en mi época de muchacho se solía usar para ir al mercado y llevar comida para largos viajes en bestia y hasta a pie. El viajante llevaba en él todo lo que creía necesario para su travesía. En algunos sitios se le llamaba también “porsiacaso”, lo que implicaba una contingencia, llevar algo, incluso alimento que inesperadamente no se hallase. Pensando en ese original envase, viendo cómo marchan las cosas, la frescura y alegría de quienes de un lado y otro tienen las riendas en las manos, he optado por hacer las siguientes reflexiones, después de leer una noticia en un diario regional, según la cual, por las próximas vacaciones escolares, se espera nos visiten cerca de un millón doscientas mil personas. Me refiero por supuesto al Estado Anzoátegui y particularmente a su parte norte que goza del privilegio de playas maravillosas, sobre todo las sucrenses de la zona limítrofe, apenas a un paso de Guanta. La gastronomía de la región depende en buena medida de la arepa; porque los visitantes que, en gran número son caraqueños, como quienes aquí vivimos, la tenemos como un componente de cualquier plato, sobre todo del pescado, lo que más caracteriza nuestra gastronomía. La arepa es pues como un símbolo nacional y hasta más que eso, de necesidad de primer orden. Ella sola es sinónimo de alimento. Por eso usamos frases como “voy a ganarme la arepa”, por voy al trabajo. Tanto como que una de mis nietas, estando una vez fuera del país, apenas un mes, me puso un mensaje por el celular donde me dijo; “¡SOS! ¡Abuelo, tengo una baja de arepa!”. No es la hallaca, en materia gastronómica lo que identifica al país; más bien creo sea la arepa. Como ahora, lo que más identifica al nacional, es alguien haciendo cola para comprar comida o llevando una bolsa con alimentos.
            Pero resulta que Polar de Mendoza, que produce una marca muy solicitada de harina de maíz precocida y el gobierno con unas cuantas y muy buenas, no sé a ciencia cierta por qué, no son capaces de satisfacer el mercado como para que los bachaqueros no impidan podamos hallarlas no al precio real, según costos, sino simplemente hallarlas para gozar de arepas de ese origen. Pero esto es válido para una buena cantidad de alimentos.
             ¡Claro! Uno puede hallar maíz, procesarlo, lo que implica cocinarlo, molerlo y hacer la maza, para finalmente elaborar las arepas. Hasta, para mayor facilidad, en muchas partes se puede comprar la masa ya elaborada y sólo tiene uno que terminar de amasarla y poner en la parrilla, aripo, plancha u otro instrumento pertinente para que el fuego termine cocinar la arepa. Pero el proceso todo no deja de ser complicado. Hay que buscar el maíz y procesarlo o comprar la masa ya elaborada, pero uno no puede almacenarla por mucho tiempo, pues ella se corrompe fácilmente o, como decimos, “se pone piche”. No es igual como comprar una “paca” de harina precocida y tenerla a disposición en despensa. Pero, para caraqueños y toda la gente del país, vale recomendar las arepas de yuca que a mi parecer son deliciosas y su elaboración nada complicada, tanto que no vale la pena hacer una carta. Pero resulta que por esta situación que vivimos que, para un amigo que jugó un rol importante en el aparato del Estado es peor y más dramática que el llamado período especial cubano, conseguir masa, maíz y yuca también se ha vuelto  complicado y por demás costoso.
             Todo lo anterior, es decir el alto costo de los alimentos, las dificultades para hallarlos, hace muy difícil, para no decir imposible, que el oriental pueda ser tan buen anfitrión como siempre había sido. Una gente y un espacio donde los caraqueños acudían como en enjambre a pasar la Semana Santa y las vacaciones escolares. Muchas, hasta a muy bajo costo y sin preocuparse por asuntos que los anfitriones resolvían sin dificultad y satisfechos de agradar al visitante. Como nos agradaba decir “donde comen dos, comen cuatro” y “aquí en nuestra mesa siempre hay puesto disponible para quien llegue”.
           Para empezar, el viajero debe meter en sus macundales jabón, shampoo y papel higiénico. Por sólo estos tres, que podrían ser muchos los artículos de aseo. Sabemos que está sucediendo que en muchos hoteles nada de eso ofrecen como es su obligación o parte del servicio, no sé si para recargar el costo habitacional al turista por esa vía, la del bachaqueo o negocio adicional o si en verdad les cuesta conseguir esos productos. Cualquiera de las hipótesis es valedera.
            El caraqueño no está acostumbrado que digamos a comer casabe, y con esa campaña de desprestigio que a este alimento le tiene montada el presidente, pudiera hacerse más resistente a consunirlo. Pero en todo caso, en oriente, por la escasez de pan, maíz, el alto costo que viene alcanzando la maza, las dificultades sobre ella que arriba mencionamos y el descomunal precio del casabe, seguro que sus calamidades serán mayores a las que ahora vive en su espacio capitalino.
            Si ese millón doscientas mil personas que esperan las autoridades y los agentes turísticos para bienestar del negocio llegan, deberían venir cargando con todo eso, pues si aquí son ahora mismo escasas y súper caras, cómo será     cuando aquí estén. Es decir, al turista debe decírsele “vaya con su mapire lleno”. Al ministerio de turismo le ofrezco la consigna o mensaje sin costo alguno.
            ¡Tráigase su arepa! Pero esto es un decir, pues no sólo de arepa vive el hombre. ¡Traiga de todo! Porque corre el riesgo, que es una manera de decir, pues parece más acertado, aquí va a pasar el trabajo hereje. No es que el oriental haya cambiado, dejado de ser buen anfitrión y dispuesto a repartir lo suyo con el visitante, sino que ya nada nos queda. ¿Qué va a repartir? Hasta escondemos la media arepa que sobró de la cena para el desayuno de mañana y, por primera vez, entre mis círculos familiares y amigos, he visto guardar en la nevera el café de hoy para mañana.
          ¿Y los grupos económicos que manejan la economía y la producción que hacen? Pues ganar más real. Han descubierto que las “leyes de la economía” dan para invirtiendo menos, trabajando por debajo de un cuarto de máquina, sin arriesgar mucho se gana más. El esconder, bacahaquear a distintos niveles es la más grande enseñanza de la economía venezolana y hasta más eficiente que el hacer de los políticos en la política.
          ¿Y el gobierno? ¡Hay el gobierno! Ha optado por ignorar lo que sucede. ¡Ojos que no ven, corazón que no siente! Habla de todo. De glorias pasadas y presentes que sólo ellos atisban pero de la arepa nada.
         ¿Políticos de oposición que aportan? ¡Nada! Dejar que todo siga como va sin percatarse que si llegan a tomar el poder sólo se encontrarán un esterero o llegar sobre una montaña de cadáveres.
         Mientras tanto, unos y otros, todos ellos, se preocupan sí, mucho, por la cantidad de firmas, la pertinencia de las mismas, el revocatorio. Mientras al país todo, de un momento a otro pudiera, como a mi nieta, no darle una baja de arepa, sino de toda cuanta vaina se necesita para subsistir y estalla.
          ¡Abajo los de arriba! ¡Arriba los de abajo!

      

viernes, 24 de junio de 2016

SHANNON Y SUS DOS CARRILES. UNA AMENAZA. "EL ÚLTIMO QUE SALGA APAGUE LAS LUCES"


ELIGIO DAMAS

            Un amigo “invisible” como hubiese dicho Arturo Uslar, pues lo es nuestro a través de las redes sociales; de esos sobrevivientes partidarios del gobierno de Salvador Allende, ahora residenciado en Venezuela, me pregunta:
            -“¿Ahora adonde iríamos a emigrar?”
            La pregunta, procedente de alguien que vivió la experiencia de verse aventado de su país por la conflictividad chilena durante el gobierno de Salvador Allende y los horrores propios de la dictadura de Pinochet, que también se ofreció como gobierno de transición, queriendo decir para ordenar lo desordenado y poner la cosas en su sitio, es bastante pertinente en los difíciles momentos que vive Venezuela. Pero en su mensaje, además parece sentirse confundido entre la realidad que ante nosotros transcurre y lo que el gobierno informa:
             Y señala tres cosas, salidas del gobierno, que le parecen por demás extrañas:
             1.- Los jugos y otros productos de “Lácteos los Andes” se exportarán a Bolivia,
             2.- FARMA, a quien se la dado un crédito para producir medicinas, también se dedicará a la exportación y,    
             3.- Escasea, se anuncia que llegarán  o ya llegaron las cosas y todo sigue igual.
            Y tiene razón de extrañarse porque exportamos o exportaremos, si tomamos como cierta la información relacionada con “Lácteos los Andes”, que recibimos también a través de la televisión, tomando en cuenta que los productos de esa empresa solamente aquí les vemos en películas, videos o fotografías.
            La extrañeza es mayor, hasta descomunal, si hablamos de los medicamentos. Basta decir, porque se trata de un tema que tiene asustado y la vida en un hilo a miles de venezolanos, entonces por demás conocido y sufrido; quien esto escribe, hipertenso crónico, no halla los medicamentos aunque sólo en algo se parezcan a los indicados por el especialista.
            Se sabe que llegó carne a precio accesible, pero la desviaron para restaurantes y cadenas de comercialización que la venden a un ojo de la cara. Llegó harina de trigo por los puertos en abundancia según información gubernamental  pero no se asoma a las panaderías, pues esto a uno le dicen los panaderos. Y uno de los angustiosos pedidos de los cumaneses, después de la hecatombe vandálica que allá hubo, fue de harina para el pan.
            Me refiere el amigo, sin duda un hombre de la izquierda y aventado de Chile justamente por eso, se comentaba irónicamente que en los aeropuertos de su país unos carteles decían: “El último que salga apague las luces y cierre las puertas”. Se produjo una diáspora gigantesca por las políticas represivas de la naciente dictadura y las secuelas de la guerra económica desatada para acorralar y al final tumbar a Allende, que dio origen a aquella humorada negra.
           El “invisible amigo”, quien todavía parece impactado por lo que vivió en Chile, me refiere que ahora mismo, en el espacio donde reside, muy cerca de Caracas, le pidieron por dos kilos de carne la bicoca de 9 mil bolívares, dejé “sobre el mostrador  la mercancía y salí en carrera hacia mi casa”. Esta última circunstancia, aunada a las otras, le hizo recordar, como según se dijo en Chile, cuando Pinochet iniciaba cualquier discurso, al referirse a sus compatriotas, les llamaba cruelmente “sobrevivientes”.
             Esta última referencia pareciera ajustarse ahora a quienes aquí estamos. Sobrevivimos dentro de una profunda crisis que todavía parece no tocar fondo; y es así, porque como dije en otro artículo, repitiendo lo que le escuché decir a alguien, el propósito de los opositores al gobierno, en primera línea EEUU y su clase dirigente, no es “hacer chillar la economía chilena”, como advirtió Henry Kissinger, sino achicharrarnos, lo que es una opción más dura y cruel. Hace pocos días atrás, el vicepresidente norteamericano Joe Biden y el jefe del Comando Sur, ya nos han hecho sus advertencias, fingiendo que les preocupa el drama que ahora vivimos y en el cual, sin duda alguna, ellos tienen las manos metidas “hasta los codos”. Almagro le hace el juego, más que a la oposición al pentágono, para abrir la posibilidad de invadirnos; Shannon nos acaba de visitar para intentar “recomponer” las relaciones que, como uno sabe, intentará hacerlo con un embudo en la mano. Y ha dicho, como para que nos preocupemos, “Es necesario que EEUU hable con todas las partes fuera de Venezuela para ejercer nuestra influencia de manera coherente con nuestros intereses”. Es obvio que nuestros intereses son los de ellos. Eso, en pedestre lenguaje diplomático suena a amenaza y condicionamiento, tanto para gobierno como opositores. Pero no se quedó allí, agrego algo que suena a vulgar injerencia e irrespeto:
           “El carril del referendo revocatorio y carta democrática son válidos y no impiden uno al otro, uno puede manejar esos carriles al m ismo tiempo”.
            Dicho en lenguaje coloquial y sencillo, el gobierno acepta el revocatorio, se supone que dentro de los parámetros que ellos digan o hacen lo que sea para que la OEA nos aplique la Carta Interamericana y hasta nos envíen sus marines. Eso deja claro porque en estos días EEUU en la OEA optó por el diálogo, intentó aprobar el informe de Almagro y se nos aplicase la Carta Interamericana. Es decir, dispara de todos los frentes, tal como aquí hace la oposición, ¡Más claro no canta un gallo!
            Años atrás, desde los tiempos de lo que hemos llamado últimamente la IV República, la clase dirigente en lo económico y político en Venezuela, cambio su gusto que sus hijos se fuesen a estudiar a EEUU o Europa, para regresar aquí como los nuevos conquistadores; destinados a ocupar los niveles dirigentes en el aparato del Estado, PDVSA, empresa privada y hasta el mundo universitario, por el de irse a vivir y formar familia allá. Aquello coincidió con la idea y prédica que “este país”, en el cual ellos gobernaban y mandaban, “no sirve para nada”. Ahora, habiéndonos como dejado en cueros, en puro peladero, tanto que pareciera que nadie, tirios y troyanos, no saben qué hacer, han optado por mandar sus hijos a que por allá se queden y ellos mismos, van y vienen, como el bachaquero, llevando sus cosas, aunque sea de a poquito.
            Pero ese querer irse, “porque aquí no hay vida”, se lo han trasladado a buena parte de la población, vieja y joven, quienes prefieren correr la cruel y despiadada aventura que significa a un extranjero y latino en EEUU, en una etapa que para los gobernantes de allá la presencia de nuestra gente no es nada agradable, cuando figuras xenofóbicas, ultra nacionalistas como Donald Trump, se asoman con la posibilidad de llegar a la “Casa Blanca”, en lugar de quedarse a luchar en su país, donde las potencialidades son enormes y sólo requerimos que se imponga la sensatez, cordura y la necesidad de hacerlo marchar bajo un acuerdo que está previsto en la constitución vigente. Esos ansiosos por irse pasan por alto la realidad que allá les espera, lavar platos, carros y soportar una peor vida fingiendo estar felices porque otra cosa no les quedaría.

            Que no tengamos que decir, tampoco en broma, con ironía cruel, como los chilenos “Quien salga de último que apague las luces y cierre las puertas”, porque habrá quien entre e intente quedarse con todas las riquezas que aquí tenemos.  Viendo la casa sola y abandonada, los pillos nos dejarían sin memoria, tumbas de nuestros antepasados y hasta historia.

jueves, 23 de junio de 2016

SHANNON LLEGA, RAMOS ALLUP SALE. JUAN BARRETO TEME POR EL CHAVISMO


Eligio Damas

            Hace pocas horas, Thomas Sahnnon y el presidente Maduro, estuvieron conversando. Todavía no se sabe con exactitud sobre qué; por lo menos de manera específica. Aunque uno sabe bien los asuntos generales que debieron abordar. Pero casi al mismo tiempo que el funcionario norteamericano arribó a Caracas, salía hacia la capital de EEUU, Henry Ramos Allup; esto lo informó el presidente Maduro ante los trabajadores petroleros pocos minutos después de haber terminado la entrevista de la cual ya hablamos.
            ¿Es pertinente pensar que entre el hecho que uno llegue y el otro salga hacia la ciudad de dónde aquél vino, hay alguna relación?
            Es posible. La primera explicación está sujeta a la egolatría de Ramos, quien aspira, pese a que los hechos no le favorecen, que en la OEA le den la palabra para montar su habitual espectáculo y hasta es probable que haya ido invitado por el agente intermediario, Almagro, para ver si logran su propósito y el presidente de la AN aprovechará para pavonearse por los pasillos. No es extraño, también pudiera ir allá a recibir información de lo que aquí se conversaría. Es más, hasta el que hacia allá salió, pudiera esperar por lo que aquí se haya acordado y la inversa, si allá algo se acordó y se lo van a decir. Lo que sí es verdad que quién vino tiene la sartén por el mango de la cual aquél, el que fue o salió, come. No obstante, que Shannon llegue a dialogar, no niega que seguirán trabajando en todos los frentes. Eso es guerra avisada. No creo que Shannon, por esa creencia gringa de tener derecho a meterse en todo cuanto acontezca en el mundo, más en su “patio trasero”, sólo venga a intercambiar opiniones acerca de la conveniencia de mejorar las relaciones. Tampoco pienso que el presidente de Venezuela, sabiendo que el diplomático es por demás importante en la actitud opositora, no se vea obligado a tratar en esa reunión lo que tiene que ver con ella. Es decir, la reunión con Shannon es para tratar las relaciones entre EEUU y Venezuela que pasan por las del gobierno de este país y su oposición, aunque esto no mencionen.
            Si es verdad que el presidente valora sobremanera la soberanía, y eso es bueno, sucede que la oposición no es como aquél y necesita que la tutelen. Mientras tanto, hoy en la OEA, EEUU y sus aliados mantuvieron la misma postura, pese la entrevista de días atrás entre Delcy Rodríguez, Kerry y la nueva derrota de Almagro. Todo eso evidencia como EEUU le tira palo a todo mogote, juega con todas las cartas, usa todas las formas de lucha, hasta esta de viéndose derrotado en la propia OEA, quiera “tender puentes” hacia Venezuela, para como suele decir la oposición, “yo no fui”. Si el tutor así procede, tendremos que entender que los tutelados seguirán en lo mismo. Por eso, Ramos pudo viajar a coger línea y a la vez intentar que le dejen hablar en la plenaria de la OEA, pretensión de antemano fallida, por lo que el organismo es, pero a aquél le gusta por demás el teatro. Pero aun así, hay que dialogar.
            Juan Barreto al parecer dijo a Unión Radio que “se estaría negociando la renuncia del presidente Maduro para evitar la desaparición del chavismo”, no obstante, en el mismo portal, se dice que Barreto advirtió que el presidente “ha manifestado su desacuerdo”. No sé si Barreto dijo eso en verdad o se lo inventaron, pero no creo en esa opción que le atribuyen habiendo tantas; anoche mismo, Diosdado Cabello le desmintió de manera contundente y poco amistosa. Eso sería como un dejar el campo de batalla o abandonar el alto mando a  destiempo; como una huida.
           Pero advirtió Barreto que “si el diálogo no cristaliza la bomba de presión estalla, si no se llega a un acuerdo en que las partes se reconozcan”. Esto sí es cierto y hasta sensato. Pero Barreto hizo una afirmación que pareciera distanciarlo de la opinión del gobierno, pese advertir que votaría por Maduro en caso de referendo. Dijo además, “El referendo es un derecho y el CNE tiene que facilitar las cosas”. Esto es verdad y es sensato que Barreto lo sostenga; lo extraño es que siendo miembro del GPP no lo diga allá adentro. ¿O es que a eso han llegado? Pero debe reconocer que aun así, el referendo está sujeto a leyes y procedimientos que no se pueden violar a capricho. Dialogar es una cosa y complacer caprichos no previstos en el marco legal es otra. Lo constitucional, legal, no se negocia y nadie puede condicionar su conducta pacífica a la comisión de un acto ilegal.
            Precisamente, la presencia de Shannon y el viaje de Ramos Allup, pudieran estar insertos en la posibilidad de abrir un diálogo que ayude a aligerar el proceso hacia el referendo. No creo, que por razones de soberanía y respeto mutuo, por muy metidos que los gringos sean, Shannon procede a plantearle eso al presidente, pero si, en combinación con el viaje de Ramos a EEUU, se estén sentando las bases para el diálogo que necesariamente pasaría por lo relativo al referendo. Diálogo en el cual está incorporado UNASUR, promoviendo la OEA y adelantan los ex presidentes Rodríguez Zapatero, Fernández y Torrijos. Pero el tiempo conspira contra eso también. Si el referendo no es este año no habría tiempo, posiblemente, para realizarlo de manera que pudiera surtir el efecto de llamar a nuevas elecciones, lo que en caso contrario, de aun perdiéndolo el chavismo, Aristóbulo asumiría la presidencia por el resto del período hasta el 2019.
            ¿Estaría la oposición dispuesta a aceptar una solución como esa? Parece difícil, sabiendo lo áspero de  las relaciones allá adentro y la confesión de Ramos, que tampoco es un “secreto bien guardado” que en la MUD no hay liderazgo.
            Lo anterior parece preocupar a Barreto. Piensa que no dándose una solución u opción que calme los ánimos, estallaría “la bomba de tiempo” y hasta se podría crear bases nuevas para reactivar los deseos de Almagro, esté este o no en la Secretaría General de La OEA, porque nunca faltará quien le haga el quite. Por eso, Barreto es partidario que el CNE aligere el proceso poniendo más máquinas. Es decir, pareciera que Barreto, igual que la oposición, condiciona el diálogo al referendo; un referendo que dejaría entonces de ser una opción y se convertiría en una imposición de la oposición, o algo que se puede negociar, lo que parece un distanciamiento del PSUV.
            La mayor preocupación de Barreto, quien forma parte del GPP como dirigente del grupo o partido REDES, distinto al PSUV y quien antes ha manifestado ciertas desavenencias, consiste en el peligro que desaparezca el chavismo.
           Pero, por encima de todo cabe preguntarse ¿hay garantías, si Maduro gana el referendo – es sólo una condición – que las fuerzas opositoras cambiarían de conducta y hasta dejarían de dinamitar la economía? ¿Qué si perdiendo Maduro el referendo, los chavistas ganan las elecciones para escoger nuevo presidente? ¿Quién está calificado para dar garantías sabiendo que dentro de 7 ó 8 meses Obama no estará en la Casa Blanca? ¿Qué si el nuevo presidente, lo que es una opción válida, es Donald Trump? ¿Acaso la Clinton, tal como ha sido, es garantía de respeto a la soberanía nacional y la paz?
            Quien esto escribe sólo coincidiría con Barreto en la idea de evitar a toda costa que al chavismo se disperse o quede destruido. Por eso, planteamos hace uno dos o tres meses atrás, en un artículo titulado “¿Qué tal si Maduro llama a revocatorio?”  http://www.aporrea.org/actualidad/a226410.html, la conveniencia de esa salida y no esperar que el imperialismo y oposición, con toda la ayuda y respaldo de que disponen achicharren a las fuerzas revolucionarias o nos impusieran sus condiciones. Hoy, como ya hemos dicho, esa posibilidad, la del achicharramiento, toma más cuerpo. Pero el mayor obstáculo del gobierno no es la oposición misma sino su aparente imposibilidad para revertir las tendencias de la economía y el grado creciente de insatisfacción popular, que ya es enorme, lo que no quiere decir que el pueblo esté ganado para la violencia. La más reciente encuesta de Hinterlaces, divulgada por José Vicente Rangel habla de un pueblo que de manera apabullante quiere paz, diálogo, acuerdos mínimos y sobre todo que se le encuentre salida a sus graves problemas. Pues por esto y por todo, creemos debe prevalecer la paz, pues en la guerra nada ganamos y ahora el diálogo es nuestra consigna, pero no para ganar tiempo, sino para desbaratar los planes de los deseosos de la guerra... Repetiré una frase escuchada a Julio Escalona, según la cual, “lo nuestro es la paz, pues ellos siempre tendrán más armas que nosotros”.
            Encontrarle salida a los problemas del país, que los son de todos los venezolanos, pasa por el diálogo y la paz. En eso nos acompaña UNASUR y fue lo que dictaminó la mayoría de la OEA, contra las pretensiones injerencistas, guerristas y hasta de invasión del señor Almagro.

           Sólo por el diálogo, acuerdos susceptibles de cumplir por las partes, con estricto respeto a la Constitución y las leyes, traerían la tranquilidad al país. Violar los preceptos por satisfacer a alguien es dejar encendida el hacha de la guerra. Ninguno de los bandos, por sí sólo, salvo por la fuerza e ilegalidad, pudiera imponer su modo de hacer las cosas pero a un costo que el venezolano no está dispuesto a pagar. ¡Ya basta de violencia y agresiones! Quien se aleje de las aspiraciones populares y desconozca a los organismos internacionales y hasta personajes amigos y deseosos de paz, quedará arrinconado.

miércoles, 22 de junio de 2016

LA AGRICULTURA URBANA.EXORCISMO EN CUMANÁ. ¡DE QUÉ VUELAN, VUELAN!


ELIGIO DAMAS

            Samantha, aquel ser mágico y linda chica, casada con aquel mortal, tipo atiborrado de problemas de la vida americana, llamado Larry, de vez en cuando, o mejor en cada serie, pese la oposición de su marido, hacía cosas propias de su condición. Ante una dificultad o majadería de su madre, mágica como ella, castañeteaba los dedos, pulgar e índice y todo resuelto. Conste que a Samantha y madre llamé mágicas.
            Por lo de Cumaná, se movió hacia allá buena parte del gobierno. Por eso, uno dice, todo lo malo alguna vaina buena trae. Los violentos, empecinados en prender una guerra en Venezuela; interesados en que los gringos hallen un motivo para invadirnos no por democracia, ni libertad alguna, esas son pendejadas que para ellos nada valen, sino por petróleo y toda la riqueza que este territorio guarda, generaron en la ciudad “marinera y mariscala”, como le llamó uno de sus hijos predilectos, Andrés Eloy Blanco, un triste acto de vandalismo, tan infame que hasta invadieron una escuela estando en ella sus alumnos, niños pequeños. Cumaná pasa por todas las calamidades que el país padece. La escasez de alimentos, inflación e inseguridad son ahora los tres primeros problemas en la ciudad; pero también de los venezolanos todos.
         Este domingo, como decir ahora mismo, José Vicente Rangel, persona cercana al gobierno, preguntaba a su entrevistado, Eleazar Díaz Rangel, más o menos de la manera siguiente:
        ¿Siendo la escasez un problema tan grave, por qué el gobierno que dispone de recursos, no lo resuelve?
       Puso énfasis, fue lo que más me llamó la atención de lo dicho por el entrevistador, que “el país dispone de recursos suficientes para abordar ese problema”.
        Díaz Rangel, quien suele ser muy discreto, sobre todo al tocar temas sensibles relacionados con el gobierno, agregó al comentario y pregunta del entrevistador:
        “A eso habría que agregarle lo relativo a la inflación y los escandalosos precios de los alimentos”. Aprovechó para echar un cuento sobre el costo de un cambur manzano pequeño. No obstante, evadió responder la pregunta.
       Es decir, ello indica que los problemas existen y son graves; no son imaginación pura de uno, mal pensado; y pese lo que se pueda decir, el primer responsable y llamado a encararlos es el gobierno. Eso lo dice hasta José Vicente. Tanto lo saben quienes manejan el Estado, que después de los desmanes de los violentos que ejecutan órdenes de quienes se creen amos del país, se movió impulsado por una fuerza inusitada hacia Cumaná. Allá fueron a tratar de encarar el grave estado de ánimo dejado por aquella explosión inducida.
            Entre los tantos funcionarios gubernamentales, encabezados por Aristóbulo, llegó la muchachita bonita, no sé su nombre y ahora mismo cuando esto escribo Internet no entra a mi equipo, por lo que no puedo averiguar cómo se llama, Ministra de Agricultura Urbana. 
            No tengo nada contra la agricultura urbana. Es más la he ensayado desde hace años. Es una alternativa que vale la pena practicar en cualquier circunstancia hasta para combatir el ocio. Los europeos, sin las tierras que nosotros poseemos en demasía y menos el agua en abundancia, la practican con intensidad. Es para ellos un verdadero reto por la subsistencia.
           Pero uno de los primeros aprendizajes de geografía económica al que tuve acceso, eso hace un poco más de cincuenta años, es que en este país, al contrario de Europa, sobran tierras de excelente calidad y agua; lo que en verdad pasa es que no hay quien las ponga a producir, primero por el viejo sistema propietario y luego por el rentismo petrolero que concentró la población, casi toda, en la zona norte costera, lejos de donde están aquellas incalculables potenciales riquezas.
           Alguien, a quien no le gusta esto se diga, comentaría “ese cuento ya nos lo sabemos, el asunto es que ahora, ya, hay que producir algo para salir de este rollo o evadir la hambruna que amenaza”. Lo que me hace sospechar que el gobierno espera una hambruna. En este caso no sería mal decir aquello. Pero sería aún mejor, antes admitir que en los últimos dieciocho años invertimos mucho tiempo y dinero en otras cosas y obviamos la importancia estratégica que siempre tuvo la lucha contra el rentismo. Olvidamos que “primero es el comer”. La carta de Pepe Mujica a Almagro, no sólo sirve para descalificar a este, en lo que mucha gente se “refociliza”, sino que aquél, no sé si lo digo bien, si no es así me perdonan la irreverencia, “nos echa en cara”, haber cometido ese garrafal error. Por todo eso, no es suficiente decir se agotó el rentismo petrolero” y debemos salir de él. Falta decir que hubo equivocaciones y sobre todo hizo falta planificar cómo corregir y con quiénes salir del atolladero; y hace falta, sobre todo del gobierno, una autocrítica, decisiones y caras que nos devuelvan la credibilidad.
             Lo último lo he dicho pensando en que mientras tanto se mira el movimiento de los precios del hidrocarburo con avaricia y se piensa en apelar al arco minero. Como que si todavía añoramos por volver aquello. Conste que por esto último, mi posición no debe calificarse ultrosa o negativa a la “chimberra”, pienso que ante la gravedad de la crisis que atravesamos y teniendo esos recursos, se pueden utilizar con discreción y haciendo todo lo técnicamente posible para no impactar el medio. Tampoco podemos ver eso como quien observa  un tótem. Pero tampoco, fallándonos el petróleo, retornar al rentismo con esa incalculable riqueza. Debemos partir de la idea, con cabeza cerrada, que el rentismo debió estar enterrado hace décadas.
            De lo que si estoy seguro es que la agricultura urbana, por mucho que se entonen himnos y se castañeen los dedos, no nos va a sacar de esta crisis y menos nos va a convertir en una potencia.
            En Cumaná, como lo ha hecho en otros sitios, la bella y joven niña ministra, para lo que no creo se necesite un ministerio, un nuevo alto funcionario y su respectiva corte,  cual se ofrece un espectáculo más para la televisión, habiéndose movido a la ciudad oriental, como por el país todo, con un complicado aparataje y personal, llegó a una pequeña huerta, agitó con gracia su nariz respingada, castañeteo los dedos y ¡zas!, presentó a las cámaras “veinte kilos de cebolla y 10 de pimentón” allí cosechados. ¡Qué maravilla! ¿Qué hacer ahora con tanta vaina de esa? Ya los cumaneses pueden descansar tranquilos.

           Ya Caracas, con esa funcionaria, puede no sólo ser espacio para dos Caracas más, como convencieron a Chávez, un gesto que ya fue en favor del rentismo o en retroceso, sino para cuatro. Lo único que hay que cuidar es hacer bastantes balcones. Cada día castañear los dedos y “mandado hecho”. Mientras tanto, las tierras de la Venezuela adentro y el agua, que se queden allí que algún día llegarán los gringos.

martes, 21 de junio de 2016

MUHAMMAD ALÍ Y "EL PELUSA" MARADONA, ENTRO ODIOS, HONOR Y GRANDEZA




Eligio Damas

            Seguramente el lector se ha percatado – me gusta esta forma verbal -, como los dos personajes antes nombrados, lo diré así para no parecer prejuiciado, tuvieron y tienen tantos adoradores como personas que no les gustan. Hasta para decirlo, no porque sea de mi agrado, sino por ser así, arrastran tanta simpatía, amor, admiración como odio.
           Lo de Maradona, cualquier lector, aun siendo muy joven, hoy lo percibe y es más, lo sabe bien; pero lo de Alì quizás no; porque pasaron los años y hoy, aquel odio contra el glorioso hijo de Lousville pasó de moda; como en el olvido está. De él, queda su gloria. Es más, como el paso del tiempo suele borrar hasta las heridas y la memoria, las clases dominantes hoy, entre ellas los dueños de los grandes medios, parecieran haber dejado allá, en las cavernas, para que nadie las halle, las infamias que difundieron contra el peso pesado que “bailaba como las mariposas y pegaba como avispas”. Pero dejemos a Alì para luego, hablemos primero de Diego Armando Maradona.
            “El Pelusa” o el “cabecita de fósforo”, como le llamaba una amiga argentina que lo adoraba, fue en el fútbol lo que Alì en el boxeo. No me cabe duda que ha sido de los mejores futbolistas que el mundo ha parido; el brasileño “Pelé”, fue excelente, pero si recordamos que éste jugaba en una formación de 1-2-3-5; es decir el portero, dos defensas, tres en la línea media y cinco atacantes, se comprenderá que era un juego más que todo de atacantes; que lo hacáin en bloque; la idea “la mejor defensa es un atacar constante”. “Pelé”, desde que llegó, siendo todavía un muchacho, a la selección de su país, siempre jugó teniendo a derecha e izquierda, cuatro delanteros que le acompañaban en el ataque, de tanto nivel futbolístico como él. Por ejemplo en el mundial del 66, al lado de Pelé estuvieron Zairzhino, Garrincha, Alcindo, Zito, Gerson y Tostao. Las selecciones brasileñas estaban integradas por los mejores jugadores, sobre todo al ataque, del mundo. Eso no pasó con el “Pelusa. Dentro de la selección argentina y en el Nápoles, comandada  equipos muy lejos de la calidad del de “Pelé”. Hizo del Nápoles, un equipo de segunda, si mal no recuerdo, dos o tres veces campeón de la Liga italiana. Por eso en aquella ciudad es un ídolo todavía. 
            Pero “el cabecita de fósforo”, de origen tan humilde o más que “Pelé”, cometió el pecado de pensar alto e identificarse en la grandeza y fama con su gente del barrio. A él, aquella tarde de hace más de veinte años en Atlanta, EEUU, le seleccionaron escogido a dedo, o mejor seleccionado, no al azar como mandan las reglas, porque sabían que ya en el ocaso de su  fabulosa carrera, estaba por retirarse, consumía droga. Pero la moral de la Federación Internacional del fútbol (FIFA), comandada entonces por el brasileño Joe Havelange, puesto en el cual llevaba más de veinte años, no era otra sino la misma de los corruptos que ahora están siendo juzgados. Y no quería moralizar el deporte, sino descabezar a un atleta, no por sus pecados, sino porque venía denunciando la corrupción y los abusos contra sus colegas por parte del ente encabezado por Havelange. Pero además de eso, ya en esos tiempos, Dieguito, no ocultaba su admiración y solidaridad con Cuba, Fidel Castro y el Che Guevara. Es decir, a través de ellos, aparte de las dudas o diferencias que uno pueda tener, el astro argentino se vinculaba a las luchas populares, antimperialistas y a favor de la unidad latinoamericana. Para el ente futbolístico mundial, con estrechos vínculos con grandes firmas capitalistas del mundo con intereses en los campeonatos de liga hasta el mundial, el pequeño argentino era un “rebelde y enemigo”. Fue exactamente eso, lo que le cobraron al “Pelusa”, hasta desatar una campaña brutal en su contra como pretender negarle sus pasadas glorias y méritos como atleta. Por eso, formal o informalmente le persiguieron, acosaron y contra él incitaron el odio. Tanto que muchos ingenuos llegaron a creer y decir que su genialidad futbolística había sido producto de la droga. Miles llegaron al odio inducido por la propaganda orquestada por entes del capitalismo, pero también millones siguieron adorándolo por su incalculable calidad atlética. Dieguito no se plegó a los truhanes de la FIFA como si lo hicieron, el astro francés Richard Platiní y el mismo “Pelé”.
            Cassius Marcellus Clay, muchacho negro de Lousville, el más grande boxeador de la historia, se mostró por demás irreverente contra el sistema y las clases dominantes de su país, que lo son en el mundo entero. Su primera irreverencia, fue cambiarse el nombre por el de Muhammad Alí. El suyo, aquel que le pusieron sus padres, era para él nombre de esclavo y estaba en lo cierto. Los esclavos adoptaban nombres y apellidos de sus amos; por eso, tuvo razón y fundamento de cambiarse el nombre. Aquello, aunque pareciese sólo un gesto simbólico, fue una protesta contra la discriminación y la injusticia, en medio de las duras luchas de la negritud norteamericana por los “Derechos Civiles”, porque al negro se trataba como si nada significase. Iba decir, como a un perro, pero recuerdo que ya en esos tiempos, sobre todo la clase alta, daba a sus canes el trato que negaba a los negros.
            Eso debió excitar el odio de las blancos dominantes. Un negro rechazando el apellido de uno de ellos. Ese, debieron haberse dicho, sólo por eso, es un enemigo al que hay que acorralar.
            Lo de Vietnam es historia harto conocida y muy contada en estos días. Pero a Muhammad Alí, pasado los años, reconocido por el pueblo norteamericano de la inutilidad de la aquella guerra, el esfuerzo y gesto heroico del genial gladiador, las clases dominantes optaron por intentar apropiárselo; no sé si algo de eso lograron; le concedieron el honor, creo siendo Clinton presidente, de encender la llama olímpica. Ahora, cuando le enterraron, según resaltó la gran prensa, entre el pequeño círculo que acompañó el féretro estuvieron el ya mencionado presidente y su esposa, Hilary Clinton, actual aspirante a la presidencia por los demócratas. Quizás tuvieron que admitir para sus adentros la grandeza del “bocazas” y optar por vincular su nombre y gloria a la herencia de ellos.
            Diego por fortuna está vivo. No sé bien si aquel odio incubado contra Alí, entre mucha gente sencilla que despotricaba de él como ahora hace contra Diego, se quedó en el pasado. Le acusaron de cobarde habiendo tenido la valentía de desafiar al Pentágono y los grandes poderes en favor del pueblo vietnamita al cual diezmaban y del suyo propio, los negros norteamericanos. También de antipatriota pero no reconocían su enorme sacrificio por su gente. Pero el que crearon contra el argentino está vigente, vivito y coleando. Porque el ánimo de combate por la justicia del “Pelusa”, está intacto. Además, aquellos goles del pequeño pampero, en uno de los mundiales de futbol, entrando por el centro, solo, con genialidad y astucia, entre dos gigantescos defensas ingleses, son cuadros imborrables, de mucho simbolismo en nuestra heroica lucha. Por eso, “Calle Trece”, lo recoge en una de sus interpretaciones donde definen ¿Quiénes somos?: “Somos Maradona anotándole dos goles a los ingleses”.


domingo, 19 de junio de 2016

DIOSDADO CON "EL MAZO DANDO" Y MOLIENDO CAFÉ


ELIGIO DAMAS

           Al compatriota Diosdado Cabello, quien pese todo el bombardeo del cual es víctima, le tengo un particular afecto, quizás porque suelo solidarizarme con las personas que como él, son objeto de difamación y ataques sin prueba alguna; hasta que me prueben lo contrario. Conste que jamás he tenido contacto personal con él de ninguna naturaleza. Y en el derecho se dice, en buena ley, que todo el mundo es inocente hasta se pruebe lo contrario. Además, Diosdado es de esos dirigentes del PSUV, hasta como el segundo de abordo, que tiene la extraña conducta que siéndolo de un partido que se define como de izquierda no tiene ínfulas  de “teórico” que se las sabe todas. No cae en la tentación de repetir a Chávez, parecer una copia de aquel particular y talentoso dirigente, largarnos frecuentes disquisiciones teóricas que dejan huecos por todas partes y en el menor de los casos se le ven las costuras. Tampoco alardea de conocimientos históricos, literarios o filosóficos, apelando al viejo truco de leer una vaina ahorita, memorizar lo sustancial y largarlo apenas alguien o una cámara se le ponga por delante. Más bien luce campechano, es él, como un auténtico muchacho del Furrial. No estoy diciendo, para que no se me tome como adulante, que soy “cabellista” -¿Está bien dicho?- ni espero que algún día tome el control del chavismo como pareciera que hacia eso “tira la cabra al monte”, sino que personalmente me cae bien. Quizás, además, por no  hablar asumiendo poses o fingir de lo que no es y por ser muy dado a la ironía me agrada. Aunque alguien pudiera decir, en lo que estaría de acuerdo, muchas veces se pasa de mordaz. Pero resulta que en la Cumaná de mi tiempo, ciudad donde nací y quedé marcado para siempre, ¡a mucha honra!, ese llegó a ser un estilo de moda, irónico y mordaz, ¡Cómo nos agradaba ser así! Pese también sabíamos que, quienes eran objeto de nuestra mordacidad, generalmente se sentían muy ofendidos. Uno de mis más apreciados y queridos amigos, tanto como mi hermano, Moisés Moleiro era, diría yo, particularmente mordaz e irónico y muy de mi gusto.
            Pero Diosdado, que parece como demasiado frontal, poco diplomático y de malas pulgas, al momento de hablar contra quienes le adversan o discrepan, tiene lo que llamo la virtud de hablar con sencillez, sin apelar a ese enredado lenguaje mal llamado “teórico” de muchos izquierdistas que creen que para identificarse como tales hay que usar palabras claves, mágicas y como sacadas de una librería exótica que la mayor de las veces, sobre todo cuando se les apretuja, nada dicen ni siquiera a quienes las pronuncian.
             Diosdado es tan mal diplomático como Maduro y Ramos Allup, de esos que llaman a la paz pero blanden el hacha verbal de la guerra. Hasta su programa tiene un nombre como muy coherente con lo que he dicho.
             De un tiempo para acá me ha sorprendido incorporando a su vocabulario palabras como socialismo, imperialismo y otras parecidas o en la misma tónica, como para identificarse con una gente que le haría falta en un futuro que hasta podría parecerle estar a la vuelta de la esquina. Es más, en estos días, en su programa, dijo una cosa que jamás había sospechado, según la cual en sus tiempos juveniles, creo antes de ingresar a la Escuela Militar, estuvo vinculado a grupos izquierdistas de aquellos que aún persistían en aquel disparate que llaman, en este momento no sé si la expresión es apropiada, “lucha armada”. Una vaina tan disparatada de la cual se exhiben héroes, que yo llamaría víctimas, pero nadie quiere discutir.
            Estoy ahora haciendo un largo trabajo, terminará siendo, por su extensión, un libro, que sé nadie publicará, donde me planteo la interrogante de “¿Por qué Chávez optó por Maduro?, en el cual plantearé lo que no es nada original y menos un secreto bien guardado, que pudiera haber un pacto, donde por cualquier “circunstancia sobrevenida”, sería Cabello el sustituto. Para decirlo en el argot beisbolístico, Diosdado es por ahora “el prevenido al bate”. Por eso, si quiere tener éxito, debe romper con la imagen que tiene del hombre militar o de los militares y entrar en el mundo civil y de los dirigentes y militantes políticos de la revolución. Pienso que su nuevo lenguaje, sin dejar de ser irónico y hasta mordaz, tanto que sólo eso le concita el odio de sus adversarios y de quienes son objeto de su palabra, ahora pudiera estar tratando de tender puentes entre quienes le hacen veneración al lenguaje simbólico, mientras hacen lo que salga.  Pienso que por eso optó por meter en su morral esas palabras, nombre de algunos personajes que al ser pronunciados como con veneración hacen creer a muchos que lo que se diga es verdad irrefutable y una tarjeta, santo y seña, para llegar a Dios.
            Como eso pudiera estar buscando Diosdado y no le faltan razones, creo conveniente darle por lo menos un consejo. No se deje enredar por esa clase que suelo llamar “horizontalizada” que forma como una enorme plaza de concreto alrededor de quienes tienen poder. Cerciórese bien de las cosas para que, sus oyentes y hasta sus posibles simpatizantes, no se sientan defraudados.
           En el título puse café, justamente porque el ejemplo que ahora voy a manejar para aconsejarle, tiene que ver con la infusión que el venezolano desde el fondo de la historia toma o consume como algo de primera necesidad. Digo esto último, porque muchas veces la “crema” social, pretendió convertirlo en producto de lujo para aplicarle altos impuestos. Claro, ahora, no sé a ciencia cierta si debería pagar IVA, pero creo que lo cobran al consumidor, pero el comerciante no lo paga,  se nos volvió de lujo, por efectos de, nada más y nada menos, la mal llamada “Ley de la Oferta y la Demanda”; aunque se pudiera decir para sentirnos cómodos, que eso pasa por “obra y desgracia” de la guerra económica.
           Resulta que usted compatriota, camarada, amigo, no sé cómo prefiera llamarme, este miércoles 15 de junio, promovió, no diré, hizo propaganda, porque sería precisamente mordaz, un café según producido por el grupo conocido como “Alexis Vive”, del cual sé muy poco, con precio de Bs. 1.500.oo medio kilo. Por vainas de maestro de escuela, diré aunque parezca innecesario, que eso significa que de ese café el kilo se vende a Bs. 3.000.oo. Justamente, en la mañana, en un mercado público – debo repetir que hago el mercado de mi casa – compré café artesanal en ese mismo precio. Pero ese no es el asunto que motiva mi nota.
            Los altos dirigentes del gobierno y del partido, como los de la oposición misma, están obligados a enterarse de muchos pormenores y no hablar de asuntos sin antes informarse convenientemente porque su palabra tiene mucho significado y suele generar hasta conflictos u obligar a aclarar lo que otro dejó oscuro. Resulta querido compatriota, averigüe, cerciórese, hace apenas unos dos o tres meses, el SUNDEE reguló el precio del café a Bs. 694.oo el kilo; tal anuncio, lejos de lograr que el precio “especulativo” del mercado tornase al nivel respectivo, más bien lo catapultó al precio que ahora tiene. Cuando dije “especulativo”, así entre comillas, lo hice porque eso fue lo que, según el organismo oficial, le obligó a tomar aquella medida.
            Claro, ya he escrito sobre eso, el SUNDEE, como acostumbra, optó por hacerse el loco y dejar que los distribuidores hiciesen lo que creían conveniente. De donde uno no sabe, aunque sus sospechas tiene, que organismos oficiales mienten, por eso pese a regular, luego se callan, ignoran lo que sucede. Cuando usted se atreve a anunciar el precio del café del cual hablamos, el cual según las regulaciones del SUNDEE sería especulativo, uno termina por creer definitivamente que ese organismo le está mintiendo al país y al gobierno. Pone precios “regulados”, como solemos decir en lenguaje coloquial, al “ojo por ciento” y de esa manera provoca ocultamiento de productos, escasez y, en consecuencia “baila pegao” con los especuladores .

             Lo del precio del café del grupo “Alexis Vive”, revela que el costo, que tampoco debería serlo si hubiese la producción debida en este país, no es el que calculó la SUNDEE y siendo así, usted que habló de ese precio, debería promover se averigüe cómo procede ese organismo. Esos malos procederes hacen daño.

miércoles, 15 de junio de 2016

¡POR FAVOR SEÑOR PRESIDENTE, DESPIERTE! ¡NO SUBESTIME LOS HECHOS DE CUMANÁ Y OTRAS PARTES!

ELIGIO DAMAS

             Decir, en casos como estos, la manida frase caraqueña “¡Eso me sabe a casabe!”, no sirve para nada, menos para fortalecer nuestro espíritu ni el de nadie.
            Cumaná siempre ha sido una ciudad de gente no sólo buena, generosa al máximo, sino también pacífica y por demás tranquila. Pocas cosas le incomodan. Su historia es la del estoicismo humano y la disposición para lo bello y causas justas. Al hablar de la historia de ella, quienes algo conocemos, y mencionar hechos que alteraron su vida rutinaria llena de paz y armonía, pese lo gritones que solemos ser los cumaneses, hay que tener muy buena memoria. La presencia del “Falke”, aquel barco que llegó por Puerto Sucre, lleno de hombres y atiborrado de armas para tomar la ciudad bajo el gobierno de Juan Vicente Gómez, que produjo intercambio de disparos desde los alrededores del puerto hasta el final de la “Calle Larga”, justo en la cabeza del puente, que produjo las muertes del bachiller caraqueño Eutimio Rivas y de Román Delgado Chalbaud, comandante de la invasión, fue motivo de comentarios por muchos años. Lo fue también aquel lamentable y trágico acontecimiento del estadio Cumaná, el mismo donde lucieron sus habilidades peloteriles Candelario Muñoz, el “Marutón” Ramírez, el caigüireño “El Pelúo” Astudillo, Aureliano Patino, más conocido como “Toña La Negra”, Luis “Cachare” Mejías” y  en el futbol “Lalito Velásquez, donde se entremataron miembros de las familias Rondón y Yegres, quienes hasta aquella noche cuando blandieron las peinillas y brotó la sangre a borbotones, eran buenas amigas. Como también nos pasamos años comentando y hasta tratando de indagar detalles sobre el misterioso caso de la muerte de la joven bonita llamada Bunilda Blohm.
            En ella la vida se alteró desde su nacimiento mismo por fenómenos ajenos a su gente, como los frecuentes terremotos del pasado, aquel inolvidable del año 1929, el último de los grandes, de cuando el mar se metió dentro de la ciudad hasta las faldas del “Pan de Azúcar”,  el mismo año de la invasión del “Falke” de la que ya hablamos, por los trágicos resultados que dejó, centenares de víctimas, cambiado casi radicalmente el aspecto de la ciudad que quedó en ruinas  y haber devastado una valiosa herencia arquitectónica colonial; acontecimiento que, pese haberse producido mucho años antes de este escribidor haber nacido y por el cual escribí mi novela “La Tía Panchita”, todavía treinta años después se hablaba de él como si hubiese sido ayer mismo. También se hablaba, tal que un hecho reciente, que Pedro Elías Aristiguieta se perdió con sus fuerzas entre Cumanacoa y Cumaná y no pudo llegar a tiempo a apoyar a quienes desembarcaron de “El Falke”, lo que se dio en ver, según las versiones orales, como una de las causas determinantes del fracaso de aquella aventura. Pese eso había sucedido varias décadas atrás.
            Como cuento en mi novela “El Crimen Más Grande del Mundo”, premio Narrativa IPASME, año 2010, los hechos que más conmovían a la ciudad eran los frecuentes destrozos en los cines “Paramount” y “La Glaciere”, cuando las películas no satisfacían las aspiraciones de aquel público sencillo, poco exigente y normalmente pacífico o cuando las enormes ballenas llegaban a las cercanías de la desembocadura del río Manzanares.
           Pero ayer recibí la noticia que en Cariaco, población muy cercana a la capital del Estado Sucre, se produjeron alteraciones motivadas a la escasez de productos alimenticios que dejaron varios heridos Pero más que por esto mismo, por los agitadores políticos profesionales que quieren sacarle provecho a las dificultades. Cariaco no se nombraba en la prensa nacional desde hace varios años atrás, cuando fue motivo de atención, precisamente por haber sido epicentro de un terremoto que también produjo sus efectos en la ciudad del Manzanares. Y por la bella y heroica historia de una humilde maestra quien rindió  su vida por introducirse entre las ruinas de la escuela para sacar de allí al único de sus alumnos que quedó atrapado. Por fortuna logró salvar al muchacho. Ella lamentablemente se convirtió en mártir.
            Hoy, revisando los medios informativos, lo que habitualmente hago al levantarme, mientras tomo el primer café de la mañana, eso cuando hay en mi casa, que ahora es demasiado frecuente que no haya, me entero que en Cumaná, mi ciudad natal, por las mismas razones que en Cariaco, se produjeron disturbios con saldo de un muerto y cerca de dos decenas de heridos. Un hecho similar no se producía de cuando el gobernador por AD, de apellido Gil, en los estertores de la IV República. Ahora mismo, mientras esto escribo, se habla de alteraciones del orden en varios puntos de la ciudad donde vivo, Barcelona y la vecina Puerto La Cruz. Los promotores los mismos, las excusas también las mismas.
            Hechos similares se producen en varios sitios del país. Es cierto que la oposición, aquella ganada para la violencia, está detrás de ellos; pero también es verdad que las circunstancias económicas, como la escasez, la inédita, súper galopante inflación y desmedida especulación, aunada a esa imagen idílica que exhibe el gobierno, sirven de combustible o acelerador para que los interesados logren sus propósitos.
            Una vez leí, creo que palabras del Dr. Caldera, según las cuales, el presidente de la república podía ser un ciudadano de los menos informados de los acontecimientos cotidianos. Sostenía que el entorno presidencial, quizás para no llenar de preocupaciones al primer mandatario nacional, solía ocultarle informaciones sobre asuntos puntuales, sobre todo aquellos que afectaban la vida cotidiana. Alguien calificó eso como un secuestro habitual que el estrecho círculo presidencial ejerce sobre el alto funcionario por creer lo hace bien o fines inconfesables.
            Señor presidente, posiblemente su entorno, ese extenso universo “horizontal” que caracteriza la organización política partidista, que en buena medida es la misma que controla al gobierno, le oculta mucho de la realidad. Uno cree eso, porque escucha los programas televisivos, radiales de su gente y más de las veces, para no decir siempre, invierten todo su tiempo hablando contra el adversario y culpándolo de la tragedia nacional o inventándose un país que no existe. En sus programas, como “Martes de Maduro” o algo así, quienes le acompañan y toman la palabra, hablan de un país que no es sólo eso que dicen, mientras callan las calamidades o las mencionan de manera genérica y desdibujada. Este no es un país y sobre todo un pueblo sólo preocupado por el revocatorio y las firmas chimbas, con muertos incluidos, que la MUD consignó ante el CNE. Los suyos, el entorno horizontal y hasta quienes pudieran no serlo pero hacen sus programas idílicos que usted escucha y ve, le ocultan una parte fundamental de la historia cotidiana que le brinda un perfecto caldo de cultivo a los violentos e interesados hasta en prender una guerra en Venezuela.
            Nos acabamos de enterar de un hecho trágico del cual usted no habla, a lo mejor lo desconoce y perdone si le subestimo, lo digo justamente porque usted no hace mención de ello ante la opinión nacional; de un gigantesco desfalco, crimen contra los venezolanos, relacionados con carne importada de Argentina por un valor cuantioso en dólares provenientes del ahorro nacional y de los venezolanos. Asombra como esos hechos se repiten cotidianamente y la horizontalidad que rodea al gobierno no los impide y menos uno escucha al sector oficial fijar posición y tomar medidas duras contra los responsables. Es eso más triste, cuando uno sabe que para hacer esas cosas, los presuntos beneficiados del sector privado deben tener, de eso no hay duda, sus socios o beneficiarios de adentro.
            Hace casi tres semanas se anunció al país que había llegado por varios puertos la cifra de 190 mil toneladas, sobre todo de aceite y harina de trigo y a esta altura, en las panaderías, no se halla ni siquiera pan dulce, una de las trampas de los panaderos para sacarle mayor provecho al negocio del pan. Justamente, son ahora los alrededores de las panaderías donde más se forman colas y fomentan disturbios.

           Habiéndose uno enterado de lo de la carne, recordando la llegada de la harina de trigo y el aceite, sabiendo que estas dos últimas cosas no se haya en parte alguna, y la primera cuesta un “ojo de la cara”, se siente tentado a pensar en el mismo libreto. Y  observando que lo de Cariaco y Cumaná se repite en otras partes, con la misma o mayor violencia, mientras no escuchamos nada que nos llene por lo menos de fe que  la tendencia será revertida, pues los discursos históricos románticos y las disputas políticas abundantes nada alivian, uno no va a caer en aquella irreverencia de Caupolicán Ovalles de haber preguntado a Betancourt ¿Duerme usted, señor presidente?, que no fue sólo irreverente el título sino por demás osado el poema, simplemente con humildad y angustia, en tono muy menor hasta le ruego, ¡Por favor, despierte usted, señor presidente! 

domingo, 12 de junio de 2016

¡NO SÉ PA´ TÍ! ¡PERO PA´ MÍ, EL GOBIERNO COMO SI TIRÓ LA TOALLA. ¿LOS CAUCHOS, LA MANTEQUILLA, ETC.?



ELIGIO DAMAS

            El bachaqueo, ese que Alí Primera hubiese llamado “Fundillú”, se viene comiendo el país a dentelladas desde que los españoles nos invadieron. En la república, desde el mismo 1811, siguieron en la misma vaina, por algo antes cuando la colonia, les bautizaron “los grandes cacaos”. Cargaban sacos que depositaban en bodegas de grandes embarcaciones de entonces. Siguieron saqueando y llevándose nuestras riquezas mientras a lo largo de la segunda mitad del siglo diecinueve, ya consolidada esta nuestra precaria república, los venezolanos se mataban unos entre otros. Aquellos caudillos de pacotilla guerreaban, arrastraban hombres humildes a la muerte, mientras los más vivos, a quienes les cabe aquello sardónico de Herrera Luque de “Águilas Chulas”, aprendían a especular “pero creaban empleo”. Más de las veces, los caudillos no eran sino fichas suyas.
               Esos chulos, cuando los caudillos pasaron a la postal, se apoderaron del país y establecieron una alianza con el capital extranjero donde ellas manejaban las sobras, pero el festín era tan grande que todavía así  acumularon por demás. Pero fueron segundones y se limitaron a la compra y venta en gran escala y muy poco a producir. Cuando esto hicieron, optaron por manejar una industria que procesa, arma o construye con “materia prima” que ellos mismos importan, pero eso sí, con dólares que les da el gobierno, de los venezolanos, pues los de ellos, se quedan afuera en cuentas secretas o simplemente en empresas que por allá montan para vendernos a nosotros. Al mismo tiempo, aquella industria internacional sustitutiva extranjera que aquí metió la IV República, hacía exactamente lo mismo. Lo ancho para ellos y lo angosto para nosotros. Y los gobiernos se dejaron joder. Para eso, los amos, siempre se ubicaban en las altas esferas del poder directamente o por interpuesta persona. Salvo este período de Chávez, siempre las “Águilas Chulas” y el capital venido de fuera, controlaron el gobierno y las instancias de poder económico, para empezar Banco Central, Ministerios de Finanzas, Planificación, etc. Pero con lo que llamamos el “Proceso Bolivariano” lo siguen haciendo aunque no aparezca ningún agente conocido de ellos. La estructura misma que crearon, los hábitos, lo que incluye lo alimenticio y de consumo en general, es una camisa de fuerza que, pese se dice, llevamos “18 años de revolución y estamos en transición al socialismo”, sin que uno entienda por qué y cómo  dicen eso si no hemos cambiado para tanto. Ni siquiera la camisa hemos lavado. “Es la misma camisa y el mismo pantalón”.
            La guerra económica a la que el gobierno le atribuye toda la responsabilidad de este período que, por boca de un amigo hasta hace poco desempeñó un alto cargo en el aparato estatal nacional, “es más destructivo y cruel que lo que los cubanos llaman período especial”, no sólo la perdemos sino que, por algunos síntomas, aquel, el gobierno, parece haber tirado la toalla.
           Por un tiempo hemos venido diciendo que en esta curiosa guerra, un contrincante tira de todo y hasta deja de tirar algunas cosas, como producir escasez y con ella inflación y detrás de todo desesperanza y rabia, mientras el otro, curiosamente el único agredido, según él, siendo una guerra, sólo se lamenta y llora porque aquel “maluco” tan mal le trata. Pasa por alto, que los verdaderos agredidos por la saña de las “Águilas Chulas” y la ineficiencia del gobierno es el pueblo y futuro nacional.
          Es decir, los del gobierno se metieron en una guerra; porque haber propuesto la construcción del socialismo, acertada o no esa decisión, supone que el declarante debía saber a ciencia cierta las consecuencias que eso significaría y “guerra avisada no  mata soldado”. Por ejemplo, debió estar consciente que era necesario aprovechar el inusitado y torrentoso ingreso petrolero para empezar a romper las bases del rentismo y no lo hizo. ¡Verdugo no chilla! No ganas nada con lamentarte porque el adversario saca su artillería. Como estas obligado a sacar la tuya para llegar a tu meta. El rentismo no se rompe con llamar a sembrar en el balcón o el jardincito de la casa de uno, menos en un país donde sobran tierras de alta calidad y hay bastante agua pese al fenómeno “El Niño”. Como tampoco con discursos románticos. Todo eso revela la enorme debilidad gubernamental y el reconocimiento del derroche del tiempo y los recursos.
           El gobierno, en materia económica, pese al gran apoyo popular que todavía tiene, luce contra las cuerdas y actitud como para que su jefe tire la toalla. A los bachaqueros, estos nuevos, que por miles se apoderan de artículos de primera necesidad para revenderlos a precios súper especulativos, que en un primer momento el gobierno les toleró porque cómo que aumentó la cifra del empleo informal y bajó la adrenalina, ahora los percibe como lo que pareció desde el principio, un grave daño a la economía nacional, por distintos motivos y un acelerador del estado de ánimo nacional. Pero no halla forma y fórmula cómo combatirlo por la amplitud del fenómeno, la coincidencia de intereses políticos y económicos de estos y las “Águilas Chulas” y la complicidad de agentes del gobierno y fuerzas públicas. El bachaquerismo pudiera ser hasta una manera de vengar la injusticia, generando más injusticia, y crear ese como estado de ánimo que hace, pese todo lo que intenta la derecha, a Venezuela parecer un manso plato lleno de agua. Pero pudiera estar engendrando un estallido descomunal.
            Pero el desconcierto y debilidad del gobierno, que me indujo al título, “¡No sé pa´ t!i ¡Pero pa´mi, el gobierno como si tiró la toalla!, se pinta en una propaganda que ahora ponen con insistencia en televisión. Es ni más ni menos una confesión de incompetencia, declaración de impotencia, una lloradera. El Estado le confiesa al ciudadano,  quien espera aquél le proteja, su debilidad, imposibilidad de hacer algo a su favor y se limita a explicarle cómo le hacen daño.
             -“¿Sabes….”, dice un locutor mientras una mano escribe y pinta en pantalla un caucho  para automóvil o un envase de mantequilla, “por qué no consigues cauchos de medida pequeña?”. Luego la misma voz responde, “las empresas decidieron sólo producir los de medidas grandes porque le es más rentable. Así ganan más y hacen aparecer al gobierno como culpable”. El mismo guión lo utilizan para la mantequilla.
            Siempre he pensado y creído en el talento del lector. Quien escribe no debe pretender explicarlo todo. Siempre habrá cosas, hasta abundantes y muy obvias que a uno se le escapan, por eso preguntaré a usted amigo que lee esto:
          ¿No significa eso que el gobierno se declara incapaz de “disuadir” a los productores que hagan lo debido? ¿No es esa una hasta descarada renuncia a su responsabilidad como órgano para imponer el orden y la responsabilidad de quienes él mismo ha otorgado ciertas funciones? ¿No cree usted lector que el Estado de esa manera se limita a explicar el porqué de esas carencias y anomalías pero no se compromete a resolverlas? ¿Será acaso verdad que la incompetencia gubernamental es tal que no se atreve a admitirla? ¿Es impertinente haber dicho?: “¡No sé pá ti! ¡Pero pa´mi el gobierno como si tiró la toalla!