miércoles, 20 de mayo de 2015

DIOSDADO, VENEZUELA NARCO-ESTADO Y DECRETO DE OBAMA. MARCO OPOSITOR




ELIGIO DAMAS

            Siempre que la oposición ataca con bajeza, proceder de políticos de poca calidad intelectual y humana, generalmente la enfoca contra Diosdado Cabello. Aunque en verdad, en ese afán de enlodar no hacen excepciones. En el día de ayer, un portal web de la más recalcitrante derecha, reprodujo en titular de grandes dimensiones la información del diario norteamericano The Wall Street Journal, según la cual el gobierno estadounidense investiga al presidente de la Asamblea Nacional por narcotráfico; pero la información la ilustró con una fotografía del presidente Maduro. Es decir, se menciona a Cabello, pero más que subliminalmente se alude también al primer mandatario nacional. Hasta ahora ningún medio o persona se había atrevido a tamaña infamia, pero la manera de manejar la información de la cual hablamos repite la estrategia ya utilizada contra Chávez, un reincidir en la bajeza que sin duda será la conducta de ahora en adelante.
            Lo contradictorio es que esa “aséptica” derecha, pulcra, acepta el financiamiento y hasta asesoría del señor Uribe. De quien uno, simple mortal, analista político provinciano de este pequeño país llamado Venezuela, pero al lado de Colombia, no puede decir nada del expresidente neogranadino  que no se conozca en el mundo. Basta decir que la mayoría de los funcionarios de su gobierno, incluyendo parlamentarios, tienen asuntos pendientes con la justicia, están presos o bajo investigaciones por asuntos relacionados con el narcotráfico u otra naturaleza y que el proceso de paz, en el país hermano que el N° 82 en la lista de la DEA combate con fragor, podría poner en claro muchas cosas que todavía están ocultas.
            Pero también EEUU y Obama, sin hablar de México porque sería innecesario, siendo el país primer consumidor de narcóticos en el mundo, lo que significa la existencia adentro de mafias que pudieran, si uno asume la misma postura de la oposición, Departamento de Estado, DEA y The Wall Street Journal, pudieran ser investigados por lo mismo que acusan a Diosdado, funcionario importante de un país donde no se produce drogas y de poca significación en el negocio de esa vil mercancía.
            Pero la oposición y el capital gringo privilegian la idea de acabar y reducir a cenizas todo lo que esté ligado a la herencia de Chávez. Hay que sacar ese “gusano infernal” que sintetiza el chavismo de la cabeza de las grandes multitudes del continente y hasta el mundo.
           Por eso, más que por las elecciones parlamentarias mismas, la oposición y el poder gringo vuelven sobre esa práctica indecente que ya fracasó cuando intentaron aplicársela al comandante Chávez.
           Tras las aludidas informaciones del diario norteamericano ya dos veces nombrado, la derecha de Miami tomó espacio y redimensionó lo que dijo el periódico. Para un personaje acá desconocido pero que desde allá, amparado en la lejanía y alcahuetería del gobierno de EEUU, se siente sobrado y envalentonado, va más allá de la información y asegura, sin prueba alguna, que hay “significativos indicios que el número dos de Venezuela (Diosdado Cabello) es la cabeza, aparentemente, de una red de narcotráfico”.
   
       Si usted analiza la declaración infundada y vil, observa las contradicciones que contiene y que de hecho la invalidan. Después de asegurar que “hay significativos indicios”, continúa con que “es la cabeza de una red de narcotráfico; pero eso sí, dice la denunciante misma, solo “aparentemente”. Es decir, ella no asegura lo que está diciendo, pero al mismo tiempo habla como si tuviese los pelos en la mano. Aparte que el diario de marras, solamente dijo que el gobierno de Estados Unidos “investiga”, como también investigó a Chávez, Fidel Castro, Evo Morales, Correa y todo aquel gobernante que les haya incomodado o les incomode. No tardarán en investigar por lo mismo al nuevo gobierno griego y a la gente del partido Podemos de España.
            Pero los de Miami no se quedaron allí. Otro personaje que se identifica como “Presidente de Venezolanos Perseguidos Políticos”, lo que ya es toda una definición de “buena fe”, aseguró lo mismo que el personaje anteriormente mencionado, pero agregó un tremendismo mayor que, en Venezuela el tráfico de Drogas es Política de Estado. El venezolano entonces es un Narco-Estado.
           En Venezuela, de inmediato, tales aseveraciones fueron replicadas por Henrique Capriles, quien no atreviéndose a mencionar a Diosdado, ni a ningún funcionario por su nombre porque éste ha demandado hasta hora con éxito a periodistas que antes repitieron una denuncia de la misma naturaleza y procedente del mismo espacio, se cuidó de lanzar acusaciones al boleo, a tierra de nadie y habló de “fortunas que han amasado altos funcionarios del gobierno, presuntamente implicados en narcotráfico y lavado de dinero”. No se trata que Capriles produzca una noticia sino que acusa, pero también se cuida de no hacer mención de nadie en particular y habla de “presuntamente”. Es decir, no está en capacidad de afirmar nada, pero enloda.
           Por cierto, los funcionarios envueltos en el decreto Obama, según información de prensa, introducirán una acusación contra Capriles por emitir juicios lesivos contra ellos.
            En conclusión, todo lo anterior, incluyendo lo de utilizar la figura del presidente Maduro para ilustrar una información producida por un diario norteamericano, a todas luces falsa, tanto que Earle Herrera, un serio periodista, ha asegurado que en ninguna fiscalía de EEUU se ha introducido denuncia alguna contra Diosdado, revela que la oposición y ahora interiormente al frente de ella Capriles, pretende utilizar lo del “Narco Estado” con la misma finalidad de poner en la mira del guerrerista gobierno gringo a Venezuela y el Decreto de Obama, que allí está vigente, se reactive. Si en las elecciones no les va bien, volverían con sus guarimbas por “FRAUDE” y porque siendo el nuestro un gobierno de narcotraficantes habría que traer las “valientes, asépticas, respetables y humanísticas fuerzas de EEUU dispersas por el mundo” para poner orden e imponer la “TRANCISIÓN”.
           



martes, 19 de mayo de 2015

MÁS SOBRE AUTOMÓVILES Y DOLARIZACIÓN DE LA ECONOMÍA. DE MELÉNDEZ A SANGUINO




ELIGIO DAMAS

            El jueves 14 de mayo escribí un artículo sobre este tema que apareció luego en aporrea.org al siguiente día, viernes 15, el cual tuvo abundante lectura. http://www.aporrea.org/actualidad/a207705.html. En él, entre otras cosas, sostuve que para el momento de escribirlo  y hasta enviarlo, el gobierno se había mantenido mudo ante aquella información que corría velozmente e inquietaba a los venezolanos. Justamente, la tarde de ese viernes, cuando el artículo llevaba unas dos horas expuesto en la página antes mencionada, aparecieron unas declaraciones del ministro Meléndez, en las cuales se limitó a decir una perogrullada, dirigida a una de las empresas automotrices según la cual para julio estaría autorizada para vender vehículos en divisa norteamericana. Dijo Meléndez, palabras más o menos “Se le recuerda a la Ford que en Venezuela las operaciones comerciales del mercado interno se hacen en moneda nacional”. No dijo pues nada nuevo ni relevante, como tampoco, si somos reales y objetivos y dejamos de inventarnos falsos paradigmas, desmintió el rumor –vamos a llamarle así por conmiseración – puesto a correr como un globo de ensayo según nuestra percepción. Ni siquiera hemos dicho “categóricamente” para no volvernos demasiado exigentes e incómodos.
            En ese trabajo también destacamos, como una referencia nada despreciable, que un diputado de apellido Lobo, presidente de una comisión de la Asamblea Nacional que tiene que ver con el asunto, dijo a manera de minimizar aquello que solamente se trataba de los asuntos relacionados con ventas de automóviles y no con la economía toda. En todo caso, aunque no fuese Lobo representante directo del Ejecutivo, si es en buena medida del sector oficial, con lo que por su intermedio se estaría adelantando información sobre una política que se definía y estaría a punto de informar desde el ejecutivo. Claro, tampoco al personaje se le puede tomar como vocero del gobierno, por lo que sus aseveraciones también alimentaron lo que podría ser un rumor planificado a “ver qué sale”.
            Pero la cosa se complicó cuando los obreros de las empresas automotrices manifestaron su disposición a exigir que a ellos se les pagase salario también en dólares. Del mismo modo que se dejó saber que el negocio de partes y repuestos, se sujetaría al mismo proceder.
           Cundieron las alarmas mientras el gobierno se hacía la vista gorda quizás esperando hasta ver adónde llegaría el asunto; el nivel que alcanzaría, sobre todo cuando estamos en una coyuntura muy frágil. Por no poder callar más, quizás pienso yo, no sé, el gobierno se vio obligado, por aquello de “quien calla otorga”, como dijimos en el artículo antes mencionado, a decir sin decir nada, diciendo lo que dijo Meléndez. Por algo Mario Moreno, el incomparable “Cantinflas”, dejó sus enseñanzas portentosas de hablar para dejar todo como estaba, salvo el enredo de quienes le escuchaban.
         Como hemos dicho, Meléndez no desmintió a los voceros que hablaron por Ford y General Motor, sino se limitó a decir lo que aquí todo el mundo sabe y por demás aquellas empresas, que la ley obliga que toda transacción comercial se haga en moneda nacional; aunque uno, aun siendo pendejo de sobra sabe que como en todo, en ese mundo se hacen trampas y falsificaciones de todo tipo y calibre.
        Bien pudo, habiéndose dado cuenta la autoridad “competente”, que la ley era un escollo, y la gente hizo alarde ello, querer decir Meléndez a quienes se dirigió “no se apresuren, esperen que hagamos las debidas diligencias”. Insisto en decir esto, no desmintió.
        Ahora mismo, hoy lunes 18 de mayo, el diputado Ricardo Sanguino, presidente de la Comisión de Finanzas de la Asamblea Nacional, quizás con más jerarquía que el antes mencionado diputado Lobo, en declaraciones a Televen manifiesta no estar de acuerdo con el nuevo sistema de venta de vehículos, que se realizaría a precio SICAD. Si él, con sus vínculos, manifiesta su desacuerdo públicamente es porque conoce que el asunto se ventila; de lo contrario, como avezado político que es lo hubiese desestimado.
        Dijo no estar de acuerdo porque ese sistema “tendrá una gran incidencia en todos los sectores productivos del país, por lo que hay que pensarlo bien”.
        ¿Significa acaso que Sanguino, hombre muy ligado al alto gobierno, está advirtiendo lo que muchos piensan que eso podría provocar o presionar para la dolarización de la economía nacional como quieren fuertes intereses?
       Quizás por eso, como dice la información “llamó a pensarlo bien” y agregó “No te puede dejar llevar por lo que te dicen empresarios. Evalúalo para que sea fatídico plantearlo”.
       ¿A quién se dirige Sanguino en esos términos? ¿No es acaso al presidente o gobierno todo? No cabe duda que es así. De donde uno deduce que el largo mutismo del gobierno y la perogrullada de Meléndez tienen sus motivos. Más que Lobo, Sanguino con sus palabras no deja dudas sobre esos planes.
       Voy a mandar ya este artículo a la publicación porque pudiera suceder ya mañana sea caliche, como dicen los viejos periodistas..

lunes, 18 de mayo de 2015

"EL SUEÑO AMERICANO" SE ENRIQUECE TENIENDO UN HIJO ALLÁ




ELIGIO DAMAS

            Desde hace muchos años, quizás más que todo de los tiempos de la post guerra, aunque según fue formulado a comienzos de la tercera década del siglo XX,  “the american dream” o sueño americano, se convirtió en la panacea de miles y hasta millones de jóvenes del mundo entero que han creído que viajar a Estados Unidos, llegar allí, aunque medien todas las dificultades, privaciones y hasta humillaciones, en fin de cuentas, necesariamente al final hallarán todo lo necesario para alcanzar una vida feliz. ¡Cómo en un cuento de hadas! Como el marinero que después de enfrentar huracanes, olas enormes que amenazan engullirle con barcaza y todo, monstruos marinos  indescriptibles, consigue llegar sano y salvo a la isla de Jauja donde de nada se carece y la felicidad cunde por todos lados y rincones. Tanto embarga esta que uno termina poseyéndola aunque no le apetezca.
             Pese a aquellas historias recogidas por la literatura pero correspondientes a la vida real de incontables jóvenes procedentes de Europa, como aquellos italianos que contribuyeron a convertir el primero de mayo en una fecha heroica o los centroamericanos que todavía a diario emprenden la hazaña de llegar más allá de la frontera con México, en las cuales la cruel represión, fracaso, pobreza y frustración son determinantes, aun así la corriente continúa, como las tortugas que recién salidas del huevo, en una playa previamente escogida por sus madres para el desove, se lanzan al mar con sus escasas fuerzas hacia un rumbo y espacio previamente establecidos, quizás por su determinación genética,  y de los cuales muy pocas, las más aptas, apenas llegarán.
            Quienes hablaron del “american dream”, con posterioridad a la gran crisis de 1929, lo hicieron sobre la base de la recuperación, del reimpulso del capitalismo y la oportunidad que se abría en Estados Unidos a los jóvenes del mundo deprimido antes y después de la II guerra. Se habló entonces de oportunidad para quienes pudieran supuestamente competir, “dentro de un ambiente sin restricciones de orden social, racial y económico”. La gran oportunidad de enriquecerse trabajando. Una carrera ancestral donde muchos marcan la partida y apenas una insignificancia llega a la meta ofrecida porque las leyes del sistema así lo determinan. Pero allí ha estado la oferta, tentadora, aderezada con sabor de facilismo y hacia ella se lanzan con entusiasmo quienes en sus países al ver dificultades, en lugar de optar por vencerlas, lo hacen por aquel espacio donde creen de ellas nada habrá, sino riquezas por doquier para agarrar con gula. Entre lo fácil y lo difícil los más débiles y ambiciosos no tienen dudas.
            La realidad pudiera ser otra. Pese a que quienes manejan las manijas de la vida de EEUU y en buena medida del mundo, en un instante de descreimiento, no habiendo podido reducir los enfrentamientos raciales, pese las luchas por los derechos civiles y verse obligado el “establishment” a hacer concesiones, apelaron a la pantomima de escoger a un hombre afroamericano, hijo de extranjero y nacido entonces en territorio no estadounidense, de presidente, como para compartir las culpas. Es decir, que las víctimas por la intermediación del personaje se convirtiesen en victimarios de sí mismas. A la gente de aquellos pueblos a los cuales siempre han creído inferiores como asiáticos, hindúes, africanos, musulmanes, latinoamericanos y caribeños, no han sido capaces de garantizarles los “derechos” del “americano dream”, salvo a un pequeño universo, tanto que todavía, a los propios llamados afroamericanos abalean sin piedad, ni respeto por las leyes divinas y las del hombre. Se les trata así porque se les tiene como indignos, pese a que, es frecuente, muchos de ellos hasta tuvieron ascendientes entre los guerreros por la independencia. La mayoría de los provenientes de esos pueblos “indignos”, entre los cuales están los latinoamericanos, llegan a la competencia sin igualdad ninguna. En la generalidad de los casos, pese sus credenciales, se les toma para los oficios insignificantes, poco remunerados, aquellos que ningún nacional, menos anglosajón, aceptaría.
            La incompetencia de las clases dominantes en los llamados países del tercer mundo para implementar proyectos liberadores, pertinentes para salir de la pobreza estimula el éxodo. Con el agravante que se llenan de la idea que la causa de aquello no es la que hemos mencionado, además de los mecanismos de dominación imperialistas, sino lo es él mismo, como integrante del pueblo todo, sufrido y marginado.
            Debemos recordar como un hecho curioso que los gobernantes de la IV república, enviaban sus hijos a vivir y hasta estudiar en EEUU “porque este país es una mierda”. Eso decían de la “mierda” que ellos administraban, construían y embadurnaban.
            Entonces, cuando meditan, creyéndolo hacer con profundidad y certeza dicen cosas como estas:
           “¡Este país donde ahora estoy es una maravilla, aquello donde nací es una basura!”, o
          “Me voy de esta vaina porque aquí nada sirve. Allá tendré más oportunidades y lo que es más, mejor educación y mis hijos también las tendrán”.
          Por supuesto, nunca faltará el “tonto” que describa su espacio como anquilosado, decrépito y hundido en crisis, pero pensará que su destino es luchar para que eso cambie.
          De un tiempo para acá, como los blancos anglosajones, hicieron su jugada de hacer de Obama presidente para que los afroamericanos compartiesen con ellos las culpas, por lo menos los venezolanos que uno sepa, están haciendo la suya contra el rigor de la política inmigratoria de EEUU. Jóvenes parejas planean su “escape” a su isla de Jauja, pero se llevan un feto en el vientre. Todo se calcula para que nazca en una fecha determinada. Es el complemento del consabido “american dream”, tener un hijo allá nacido. ¡Qué orgullo! Ya no será el suyo un carajito niche venezolano no nacido en gringolandia, sino uno con la nacionalidad, como la que ostenta un anglosajón allá nacido.  Una carta que diga este niño, pese a que se piense lo contrario, es norteamericano. ¿A mí su padre qué le van a tirar?
            Se van así para que nazca allá porque de paso tendrá el muchachito “mejor educación”. Cantará aquel bello himno y no esa ramplonería de “Gloria al bravo pueblo”, tendrá de héroe y padre de la patria al granjero, corto de entendimiento George Washington y no a ese tercermundista, líder de pacotilla llamado Simón Bolívar. Aprenderá a querer a EEUU, país de la justicia, amante de la paz, respetuoso de la vida y la condición racial y mirar con desconfianza, dejo de desprecio merecido a los idos de acá abajo, y los que acá abajo vivimos, menos a sus padres; y de vaina.
           Claro, tener un hijo gringo, una vaina que ya uno no puede ser, pues apenas portándose muy bien, pudieran llegar a nacionalizados que no es la misma cosa. Pero eso sí, ese hijo, no sólo les garantiza más derechos y mejor puesto en la salida por la competencia y quizás si se portan bien, cosa que nunca han podido hacer aquí, porque esto es una mierda que no vale la pena, la carta de nacionalidad llegará más pronto.
          El pasaporte o la cédula  venezolanos, se guardan en un baúl escondido en el desván o ático, con las vainas viejas, como se ocultan las lacras y si tienen que volver a Venezuela, porque pudiera haber razones para ello, abrirán con asco esos baúles.
          Aquí nunca prestaron el servicio militar, siempre tuvieron la forma de evadirlo, porque ese suelen cumplirlo los más ¨pendejos”; su hijo no se salvará de eso y lo que es peor, le usarán, sobre todo por su origen latino, para ponerle en las primeras líneas, como carne de cañón, en cuanta guerra injusta “su” país emprenda; quizás hasta contra el mismo donde nacieron sus padres.

jueves, 14 de mayo de 2015

REVOLCÓN, AUTOMÓVILES, DÓLARES Y PLAN DE LA PATRIA




ELIGIO DAMAS


            En lengua castellana, lo digo así porque me retuercen las tripas si digo española; comenzamos a hablar castellano ya en la etapa colonial y terminamos hablando como lo hacemos en gran medida por Don Andrés Bello; pero volviendo al asunto, en nuestra lengua solemos decir “quien calla otorga”.
            Resulta que desde los lados de General Motor y Ford Motor Co., por intermedio de unos voceros que deben estar autorizados para hacerlo, resulta difícil pensar en unos simples petardistas que lanzaron un petardo para auscultar la opinión del gobierno y de la gente, se anunció ya que para julio esas empresas comenzarían a vender sus carros en el país en dólares. Explicaron que en vista de la carencia de divisas, lo que es una temeraria información que afecta al gobierno el cual cuida con celo admitir eso, habían acordado con éste operar de esa manera para ponerle la mano a  las necesarias para importar las partes o componentes que hiciesen posible activar la industria. Las casas matrices no están dispuestas a poner sus dólares.
          Tal anuncio dejó con la boca abierta a mucha gente, lo que pudo impedir que en los primeros momentos corriese como pólvora, tal como lo hizo pasado el debido asombro. Y asombró, porque la gente lo que ha estado esperando algo que el presidente llamó estridentemente “Revolcón”, que según el sentido de la palabra en nuestra lengua, significa que arrastraría por suelo, derrotaría a alguien y según sus propio discurso, esos serían los “pelucones” y quienes manejan los tinglados de la economía y nos han declarado la guerra económica. Siendo esas empresas norteamericanas, habiendo guerra económica determinantemente, como se nos dice a cada instante, las primeras que deben estar en una trinchera contra nuestro frente deben ser ellas. Por lo anterior, lejos está uno de creer que aquella oferta presidencial pudiera comenzar por allí.
            Otro personaje ligado a la industria automotriz, salió como quien quiere remendar el capote, cual salvador del mundo, a decir algo parecido a aquello de “los aspirantes a comprar vehículos no deben preocuparse pues se manejará el negocio a la tasa SICADI”. Por cierto, para que vayamos sacando cuentas y las tengamos claras antes que esto finalice, la divisa oficial está ahorita en 199 bolívares y pico; lo que equivale decir en 200 bolívares. Pero, si el gobierno no tiene dólares para venderle a las empresas de automotrices para que operen, menos tendrá para quienes quieran comprar los carros que ellas vendan, por lo que terminarán, si quieren y pueden, buscándolos en el mercado paralelo que ya llegó a la tasa de Bs. 300 por dólar.
            Mientras se decía aquello desde la esquina de ls empresas automotrices, el gobierno guardó silencio sepulcral. Solamente Andrés Eloy Méndez, ministro de Precios Justos, el mismo día que aquellas hicieron correr la información, sin disimulo, pero con cautela, expresó que habían llegado a unos acuerdos “con la empresa automotriz”, pero se cuidó de señalar cuáles.
           Al día siguiente, la información se amplió con aquello que el mercado de venta de partes o mejor repuestos, también operaría bajo el mismo esquema “hasta dolarizar todo lo relativo al negocio”.
           Como el vocerío aumentaba, la campana estaba sonando fuerte, un diputado del sector oficial de apellido Lobo, eso creo recordar, como mandado a dejar un recado a García, declaró que el acuerdo para vender automóviles – sólo habló de automóviles – no significaba que se dolarizaría la economía. Fue la voz de alguien de los lados del oficialismo pero sin la autoridad ni la presencia necesaria para que se le tomase como una opinión oficial. Pareció más bien otro señuelo, como el de las empresas automovilísticas, pero esta vez el portavoz está más ligado al gobierno.
            José Gregorio Piña, un economista que generalmente opina como técnico más que todo deseoso de dejar bien sentado el interés del gobierno y el proceso revolucionario, declaró como opuesto a tal proyecto y al mismo tiempo, intentando dejar sentada la idea que tales informaciones sólo provenían del interés de las empresas automovilísticas. Pero hasta donde percibe uno, la opinión sobre este asunto de este bien formado compatriota, pareciera que obedece solamente a su deseo que eso no suceda. Tanto como que nos recordó que las leyes venezolanas prohíben negociaciones, contrataciones dentro del territorio nacional con moneda distinta a la nacional.
           Pero si bien es cierto el argumento al que apeló Piña, quienes han declarado sin fingimiento por las empresas, se han basado en que tal proceder o práctica se viene usando en el país con la anuencia oficial. Mejor dicho, aquí se compra, vende, alquila y hasta chantajea con dólares a vox pópuli.
           A todas estas, porque “lo que es igual pa´ el pavo lo es pa´ la pava”, los trabajadores de las empresas automovilísticas ya anunciaron que siendo así, tendrían ellos el derecho a pedir que su salario se pague en dólares y dentro de la convertibilidad correspondiente.
         ¿Qué impedirá que quienes vendan automóviles usados, bien sea empresarios o cualquier individuo que quiera vender el suyo para adquirir uno nuevo no exija también dólares?
         Por ese camino, que no deja de ser largo y engorroso, llegaríamos a la pretensión, no sé si decir justa o no, de dolarizar todo.
       ¿Pero quién financiaría todo eso? ¿El petróleo que anda de capa caída? ¿Las reservas internacionales que están en estado de ebullición y comienzan a evaporarse?
       Por otra parte, como explicó José Gregorio Piña, pareciera que el pasar de un estado a otro, el uso de una moneda a otra, en este caso del bolívar al dólar, no parece una cosa sencilla. A nosotros nos luce como un cuento de hadas. Se parece a aquello del manejo feliz de la varita de virtud.
          Pero vayamos al negocio en concreto desde la perspectiva de un venezolano que toda la vida ha podido adquirir un vehículo aunque sea usado para sus menesteres.  Pensemos cuánto nos costaría en dólares un vehículo nuevo que satisfaga nuestras aspiraciones y expectativas. Pensemos cuánto en bolívares, tomando en cuenta que ahora mismo la tasa SICADI está en 200 bolívares y cada día se mueve sin discreción hacia arriba. Pensemos que sólo conseguir 300 dólares para compra electrónica es casi una hazaña, como será para comprar un automóvil nuevo. ¡Claro, el feliz ciudadano, privilegiado ciudadano, que pueda hacer eso, tendrá que bajarse de la mula, como contradictoriamente, para alcanzar los altos precios de dólar paralelo!
           A todas estas el gobierno, como se dice en lenguaje coloquial, no suelta prenda. No anuncia ese acuerdo con las empresas automotrices pero tampoco lo desmiente, por lo menos hasta hoy jueves 14 de mayo a las siete de la noche. Como dijimos antes, “quien calla otorga”. ¿Es hasta ahora un globo de ensayo? ¿Cosas como esas están dentro del Plan de la Patria? ¿Sería esa una de las  maneras de construir el país potencia del cual tanto habla el presidente y para alcanzar la soberanía?  
          Me niego a creer que “El Revolcón” del cual nos habló el presidente, sin que quien esto escribe espere gestos tremendistas, exhibicionistas, estatistas y desequilibrados, expropiaciones sin fundamento, comience con medidas como esas que anuncia el capital norteamericano. Pero no olvidemos que “quien calla otorga”, es hora de definiciones y acciones.