viernes, 28 de noviembre de 2014

A EMILIO RENTERÍA: ELLOS NO TE HUMILLARON, SÓLO MOSTRARON SU BAJEZA

ELIGIO DAMAS


            Te escribo esto no por aprovechar una circunstancia y llamar la atención. En absoluto, lo hago por diversas razones. La primera de ellas, en haber nacido, criado en un ambiente ajeno a esos prejuicios y entre gente de todos los colores, sin que nunca nos hubiésemos percatado de aquello hasta salir afuera. La segunda, ser educador de vocación y profesión, con aquel antecedente y ser como tú, hijo de un país donde pese a lo que se diga, el asunto de los prejuicios raciales son menos marcados que otros.
            La guerra de independencia de Venezuela, que se inició bajo la carga racial, esclavista, de los blancos criollos, derivó en una contienda donde los esclavos negros, sus hijos, llegaron a ser figuras importantes, heroicos combatientes, como Pedro Camejo o Negro Primero, por quien esperamos su entrada al Panteón Nacional y el cartagenero Almirante Pedro Padilla, el héroe de la batalla del lago de Maracaibo. Uno de los precursores de la Independencia venezolana, hoy en el Panteón nacional, fue el afrodescendiente José Leonardo Chirinos, aquel líder del movimiento antiesclavista y proindepentista de la sierra coriana.
            “Ahí viene Bolívar con sus negros”, decía la derecha, la oligarquía suramericana, con desprecio, al ver llegar al libertador acompañado de sus altos oficiales, héroes de la patria pequeña y de la grande, muchos de ellos negros y mulatos.
             Estando en el sur de Bolivia, en el Potosí, en una fiesta de baile, viendo El Libertador que ninguna de las damas oligarcas aceptaba bailar con el general venezolano, de “los negros de Bolívar”, José Laurencio Silva, se colocó en el medio del salón y con ademán cortés y le dijo:
             -“¿General Silva, heroico vencedor de innumerables batallas, acepta usted concederme este baile?”. Y bailaron los dos. Luego las damas imitaron el gesto y salieron a bailar con el antes rechazado, quien por cierto era además buen bailarín.
             Luego vino aquella larga confrontación que se inició con gran intensidad bajo la bandera puntual de la igualdad, en la cual los afrodescendientes volvieron a destacar y mostrar sus enormes cualidades, lo que siguió arrinconando y sometiendo a su más mínima expresión aquellos negativos sentimientos racistas. Ese acontecimiento fue la Guerra Federal, liderada por “el general de hombres libres”, Ezequiel Zamora, iniciado en Coro, que en buena medida recogió las banderas de José Leonardo.
             De manera que en Venezuela, dos grandes acontecimientos, la lucha por la Independencia y la Guerra Federal, se hicieron bajo el signo de la libertad, igualdad, en buena medida contra el racismo.
             Por supuesto, la historia posterior recoge una reformación de la población venezolana ajena a su historia anterior y particularmente a aquellos hechos trascendentes, que pudo haber avivado, en cierto nivel, viejos prejuicios y malsanos sentimientos. Pero aun así, no como para que en un campo deportivo u otro sitio, en nuestro país se vean esas manifestaciones primitivas.
             Por eso no es habitual, amigo Emilio Rentería, que en nuestro país sucedan esas cosas bochornosas como de las cuales fuiste víctima. Quizás por eso mismo, te sentiste impactado y herido en una cancha chilena. ¡Eso con certeza, lo sabes bien, no sucedería nunca en Venezuela!
              También escribo, en solidaridad contigo, porque soy amante del fútbol, un deporte en el cual has brillado, sin duda alguna. Desde que eras muy muchacho, cuando estuviste en el infantil, te he visto jugar, y tú vistoso, agresivo, alegre y tenaz juego de atacante, ha sido de mi agrado; quizás pecaste un tanto de individualismo en un deporte que exige lo contrario. Pero así fue también el maravilloso zurdo Stalin Rivas. Desconozco los motivos por los cuales no has vuelto a estar entre los convocados por la Dirección Técnica a la Selección Nacional, pero siempre he creído que mereces estar allí.
              Nuestro país, tú y yo, podemos hacer una larga lista de personajes afrodescendientes de los cuales estamos orgullosos; lista que contendría nombres en todas las áreas, no sólo en el deporte.
               No obstante la actitud de la gente que dio muestras de insensatez y mediocridad, pequeñez, perdónala. Como Jesús, podríamos decir: ¡No saben lo que hacen! Tu sagacidad, habilidad para manejar el balón, tu tenacidad, talento y hombría para disputarlo y hasta depositarlo en la red enemiga, los enloquece y hace cometer sandeces. Probablemente se sintieron inferiores a ti, te envidiaron.
            Pero no olvidemos que Chile, ese pueblo suramericano es nuestro hermano y justamente el espacio donde nació Pablo Neruda, quien si viviese, conociendo lo que a ti te ha acontecido, sin duda lo hubiese repudiado. Y Pablo Neruda es Chile, como lo es el pueblo Mapuche.
            Pero reclama, que reclamen tus amigos, los dirigentes sanos del futbol chileno, los dirigentes del fútbol suramericano y hasta de FIFA, por la bochornosa, vergonzosa, racista y repudiable circunstancia que el dueño del equipo contra el cual jugaste ese día, ante decisión arbitral de suspender el juego, manejó aquello como si nada hubiese acontecido e intentó restarle importancia a manifestaciones que, particularmente el fútbol mundial, intenta desterrar de las canchas.
            Hermano, compatriota, hijo, Emilio Rentería, siéntete orgulloso de lo que eres, de cómo eres, de dónde vienes. No te incomodes porque vales mucho como atleta y ser humano, para dejarte derrotar por la pequeñez, ignorancia y hasta la envidia que arrastran personas talentosas como tú.
            Ellos Emilio, pese a que crean lo contrario, no te humillaron, sólo mostraron su bajeza.


jueves, 27 de noviembre de 2014

¡FELIZ CUMPLEAÑOS CUMANÁ!


ELIGIO DAMAS

            Este artículo lo he terminado de escribir hace tres minutos. Lo inicié hace 15. La angustia y premura de la que aquí hablo, se debe a que ahora mismo debía enviarlo a un diario para que pudiese salir en la fecha habitual. Logré terminarlo a tiempo, eso creo. Sin cambiarle nada, esa ha sido mi decisión, he optado por enviarlo a Aporrea, hoy en el cumpleaños de mi ciudad natal. En la nota enviada al diario, le he dicho al jefe de página que “por favor, si le hallas algún error ortográfico lo corriges. No tuve tiempo”. Así mismo va para esta página. Lo he decidido así por una muestra de amor a la ciudad linda e inolvidable donde tuve la dicha de nacer. De donde procede toda mi ascendencia, los Damas y los Serrano.
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            Falta más o menos una hora para que deba cumplir el compromiso de enviar este artículo; el plazo está por acabarse. Agobiado por una serie de problemas menores, pero no por ello insignificantes ni apropiados para eludir, olvidé que esta mañana debí escribir este artículo. Es más ya debería estar en el diario. Pero acordándome ahorita, con la página en blanco, obligado a crear algo, un desafío frecuente para quienes escribimos, me he acordado de repente que mi ciudad madre, donde nacieron mis padres y yo; la misma que me vio corretear por sus calles y zambullirme infinidad de veces en El Manzanares, está cumpliendo años.
           La bella, tierna y heroica Cumaná, aquella que Andrés Eloy su hijo, llamase la ciudad marinera y mariscala. La madre de “Toñito” Sucre, aquel muchacho que fue a llenarse de gloria allá lejos, en el sur y alcanzar la grandeza en Ayacucho, donde dio gran muestra de su increíble genio militar.
           Fue ella, con su puerto de gran actividad comercial, uno de los más importantes de la etapa colonial, un centro importante, trascendente, para el impulso de la idea emancipadora. Pocos días después, probablemente sin saberlo, después que en Caracas destituyesen a Emparan, quien antes había sido gobernador de Cumaná, para crear la “Junta Conservadora de los Derechos de Fernando VII”, los cumaneses también asumieron el gobierno independiente. Y fueron los cumaneses de los primeros en declarar la independencia. A Cumaná llegaron los caraqueños en 1814, en aquella desesperada retirada que se llamó “la Emigración a Oriente”, encabezados por  Bolívar a buscar refugio y defensa en las fuerzas allá acantonadas, mientras José Tomás Boves, les perseguía con saña y ánimo de venganza.
            Hasta allá llegó Boves, con una fuerza descomunal y en “El Salado”, le esperó el hasta ese momento general y guerrero invencible, Manuel Piar. Justo allí, donde se organizó para comandar la defensa de la ciudad heroica, este héroe de la patria, fue derrotado en batalla por primera y única vez. Boves arrasó con la ciudad, con sus heroicos combatientes, asesinó y humilló mujeres; le hizo más daño que los incontables terremotos que la asolaron desde su nacimiento. Pero, sus hijos, habituados a aquellos avatares, se repusieron y pronto volvieron al combate y no muy tarde, bajo la conducción de Mariño, volvieron a tomar la ciudad y más nunca ella cayó en manos del enemigo y así estuvo, mientras su heroico hijo, cabalgaba al sur a conquistar la independencia.
            ¡Feliz cumpleaños ciudad, madre mía!


martes, 25 de noviembre de 2014

DE AD, AL MIR Y PSUV


ELIGIO DAMAS
           
            He escogido el título porque en buena medida describe mi trayectoria y recoge lo que plantearé en este trabajo.
             Debo advertir que, quienes fundamos el MIR, en 1960, hace ya 54 años y unos meses, soportamos que por años, alguna gente muy superficial que formaba parte de otras agrupaciones hasta nietas y biznietas del mismo partido antes mencionado y de AD, nos lanzasen apóstrofes o dicterios por haber militado en el partido fundado por Rómulo Betancourt.
             Si discrepábamos de la conducta de aquellos grupos, los cuales por cierto solían hacer cosas muy parecidas a las que ahora hace algún sector opositor, nos respondían con el simplismo de:
             -“Lo que pasa es que ustedes fueron adecos y siguen siéndolo.
             Según ellos, no podíamos haber cambiado a lo largo del tiempo y proceso histórico; no había ninguna razón, a la luz de teorías científicas, según ellos, guardianes del Santo Sepulcro, en nuestro juicio y proceder. No importaba nuestro discurso, metas estratégicas, aporte, etc. ¡No! Eso no importaba. Pero sí que discrepábamos y por hacerlo, no había otra explicación a aquello.
              “El discrepante llegó aquí de AD.”
              Era que la intolerancia se había apoderado de todos. Y eso, para nosotros ya era muy viejo; habíamos sido intolerantes y también recibido bastante de la receta antes y después.
               Luego de haber fundado el MIR y valorado todo lo sucedido posteriormente, algunos de nosotros, aunque hablo sólo por mí, nos queda la duda sí aquella irreverencia nuestra fue acertada.
                Dentro de AD, antes del nacimiento del MIR y aún con posterioridad a este acontecimiento, habían fuerzas de vanguardia, antimperialistas y hasta partidarias del socialismo, como aquellas que luego formaron el PRIN, donde estuvieron Raúl Ramos Jiménez y hasta Domingo Alberto Rangel una vez dejado de militar en el movimiento que lideró y MEP, de Luis Beltrán Prieto Figueroa, Paz Galarraga y Salom Meza Espinoza. Dentro de AD, todas esas fuerzas, incluyendo las nuestras, eran superiores a las que lideraba Betancourt. Pero nuestros dirigentes permitieron que la sagacidad de éste las mantuviese enfrentadas. Recuerdo, que en muchos casos y oportunidades, al manejar el asunto de las contradicciones internas de AD, percibíamos que otras fuerzas, distintas al betancourismo, eran nuestros principales enemigos.
                Pudimos, habiendo manejado acertadamente las contradicciones, haber derrotado a Betancourt y hasta como le oí decir a alguien una vez, “sacarlo de AD”, que era el espacio donde estaba la gente en buena medida. Pero sucedió lo contrario, aquellas fuerzas, por las habilidades de quien era presidente de Venezuela, se le unieron y nos “obligaron” buscar tienda aparte. Ellas posteriormente transitaron idéntica vía. Los futuros prinistas y mepistas, permitieron que Betancourt les mantuviese separados y enfrentados.
               Todavía, cuando hicimos el congreso fundacional del MIR, se produjo un debate porque una buena mayoría de compañeros era partidaria de la definición de marxismo leninismo, como si aquello fuese indispensable, un aquelarre o la ingestión de una pócima milagrosa. Celso Fortuol, un personaje entonces muy conocido, propuso que definiésemos como antes dijimos al movimiento que hasta ese momento se llamaba ADI (Acción Democrática de Izquierda). La aprobación de aquella propuesta, hecha por alguien quien por cierto no tardó mucho en dejar de ser nuestro compañero por percibirnos muy ultrosos, produjo la primera división del movimiento, que ese mismo día y por disposición de ese congreso partidista, pasó a llamarse MIR (Movimiento de Izquierda Revolucionaria). Recuerdo bien que un grupo de compañeros, entre ellos Peter Taffin, entonces presidente de la Cámara de Radio, sentado al lado mío manifestó no estar de acuerdo con aquello y menos a acompañarnos. En ese mismo, temprano instante, se fueron de nuestro lado y algunos regresaron a AD.
            La misma intolerancia de la cual habíamos sido víctimas en AD, aprovechada hábil y maliciosamente por Betancourt y la cual practicamos al permitir se nos separase de otras fuerzas progresistas, cercanas a nosotros y lejanas a él, la comenzamos a practicar desde el mismo momento del nacimiento de nuestro partido; la misma intolerancia que en poco tiempo lo llevaríamos a la fragmentación hasta convertirle en una parcialidad minúscula.
            Cuando el MIR nace, pese a lo narrado anteriormente, es una fuerza respetable; uno lo sabía, pese a que en aquel entonces las encuestadoras no habían incursionado en la política y se limitaban a indagar sobre asuntos estrictamente mercantiles. Pero esa fuerza respetable la redujimos a la más mínima expresión a lo largo de un proceso de intolerancia e indisposición, de bando y bando, a no aceptar las opiniones contrarias.
            Eso impidió el desarrollo de la izquierda. Facilitó la miserable parodia de una tendencia nacional dividida en no sé cuántos grupos, que en los torneos electorales se presentaban con cuatro y cinco candidatos, mientras otros se sustraían de aquel debate, haciéndolo consigo mismo y privilegiando “la pertinencia de otras vías”.
            Proceso similar vivió el PCV, pero prefiero que haya alguno de sus militantes de la generación mía, que hable sobre ese asunto particular.
            Por esa vía, conducta, en veces hasta irracional, ajena a la dialéctica, pero hablando en nombre de ella, la derecha nos pulverizó, nos dividió y hasta logró que fuésemos más adversarios de nosotros mismos que de ella.
            Afortunadamente llegó Chávez y – permítanme otra vez decir esto – como el flautista de Hamelin, con su magia, irreverencia, arrojo y hasta gracia, logró el milagro de unir lo que parecía estar destinado a andar disperso.
             Lo que hasta ahora hemos logrado a lo interno, que no es poca cosa, y en las relaciones entre los pueblos de América Latina, en gran medida se debe a la política de unidad de los hombres y mujeres de buena fe, revolucionarios, socialistas y antimperialistas, sin distingos de religión, credo o definición teórica, unión entre ellos y con el pueblo que más allá, en veces muy lejos de nosotros o nosotros de él, esperaba un partido y grupo de hombres que le guiasen.
            Esta perorata la he escrito como quien desea desgañitarse, para hacer advertencia necesaria a quienes juegan al rompimiento, de un lado u otro, creyendo que eso puede producir algún beneficio o empujón del proceso revolucionario. Si alguien cree que un grupo vacila, se debilita o concilia, la solución no es romper con él sino empujar para fortalecerlo y sobre todo no abandonar y debilitar al pueblo.
             Una cosa es figurar, ocupar espacios políticos o publicitarios, intentar deleitarse con el poder por él mismo, y otra contribuir para que el movimiento popular avance. Espero que esto no hiera la sensibilidad de nadie. No es mi propósito. Pero sí el de llamar a la unidad de todos los revolucionarios de Venezuela y del mundo, pese sus dudas y debilidades.
     


lunes, 24 de noviembre de 2014

URIBE, SIEMPRE URIBE. ¡HASTA CUÁNDO!



ELIGIO DAMAS

            Es difícil creer, por muy ingenuo que uno sea, que las constantes incursiones de Uribe en asuntos de la política, obedezcan a la buena fe y simple deseo que las cosas se hagan como a él le gusta. Uno sin quererlo y sí muy armado de las mejores intenciones, ve en el expresidente colombiano las cartas que intenta esconder bajo sus mangas. Porque para eso, usa las dos manos.
            Estamos convencidos, por su sempiterna conducta que el personaje no es simple político de la derecha, entre los cuales suele haber gente con buenas intenciones y mejor disposición de servir, aunque sus propuestas siempre resulten al revés de lo que requiere la justicia profunda. No. En absoluto. Uribe no sólo juega con todas las trampas por delante, las cartas marcadas a los dos lados sino con la peor disposición contra la gente que perciba no dispuesta a prestarse a sus oscuros fines.
            El general Alzate, sospechosamente alzado contra las normas de seguridad, se adentró por el río, en una pequeña embarcación, escasamente acompañado por un soldado y una dama abogada, en una región bajo el control de las Farc.
             El público conoce detalles del asunto, como que por haberle secuestrado, “tomado como rehén” o prisionero de guerra en área de combate, el presidente Santos tomó la decisión de suspender las conversaciones de paz, las cuales, como dice un amplísimo sector de la vida colombiana, no es asunto que incumba sólo a los guerrilleros y al gobierno sino a la sociedad toda.
            El presidente Santos está ahora en el Palacio de Nariño, porque los colombianos por la paz, quienes constituyen la mayoría allí le pusieron, tras derrotar al candidato de Uribe.
            Uribe, ha dado demasiadas muestras de estar contra la paz, hasta tal punto que nunca ha querido aceptar la idea que ella puede y debe lograrse mediante el diálogo y la búsqueda de acuerdos  que favorezcan a los colombianos todos y garanticen los derechos de quienes forman parte de la lucha armada en todos los frentes. Ha sido enfático al decir, que la paz únicamente se alcanza mediante la aniquilación del movimiento guerrillero, que por cierto, ya pasó de los sesenta años en combate. Posición que obedece a intereses absolutamente diferentes a los del pueblo colombiano en su conjunto.
            Ahora, en medio de este incidente, se destaca desde Colombia, por medio de voceros oficiales, que quien informó de la detención de Alzate, fue justa y curiosamente Álvaro Uribe Vélez.
            Mientras tanto, desde diversos ángulos, se ha visto el asunto de la presencia del citado general en aquel espacio y en las condiciones en que hasta allá llegó y sin el consentimiento de sus autoridades superiores, empezando por el propio presidente, quien ha dicho que tendrá que explicar su conducta, como “sospechosa, queriendo sugerir con eso que pudiera tratarse de un intento de poner palos entre las ruedas de la carreta de la paz que pareciera andar hasta de prisa.
              Pero las cosas no han marchado como hubiera querido Uribe. Como la gente de buena fe esperaba, las Farc, hasta ahora, están comprometidas a entregar al prisionero y el presidente Santos ha dicho que ya tiene en sus manos las coordenadas del sitio donde se haría la entrega; la Cruz Roja misma, ha sido portavoz de esta versión y se apresta a colaborar como otras veces. De donde uno espera, que eso se concrete y las conversaciones de La Habana continúen dando buenos frutos. Aunque noticias más recientes, hablan de operativos implementados por el ejército en el área donde se halla la guerrilla que tiene detenido al general, al parecer con la intención de rescatarle o más bien impedir que la Farc, en gesto de buena fe, que sería del agrado de los colombianos, le devuelva a su hogar.
              Con anticipación a este intento del ejército, se ha dicho que entre los altos mandos de éste, se hallan personajes contrarios a las conversaciones de paz, cosa que uno le cuesta poner en duda.
               Estando así las cosas, Álvaro Uribe, se atreve a proponer que llegado el momento de un acuerdo crucial que implique el inicio del retorno de los combatientes guerrilleros a la vida ciudadana en Colombia, estos acepten ser concentrados en un área especial y específica y además propone “se les coloque bajo el control y cuidado del ejército, para nadie les dispare”.
              Tal proposición, pese incite a la risa, por la aparente ingenuidad de lo propuesto, como no propio de la sagacidad y mañosería del personaje, revela su mente macabra, repleta de deseos incontrolables de ruindad.
            Uribe estaría en poder de un genio diabólico que le incita a la maldad sin límites, en tal grado, que ya ni siquiera tiene espacios para maniobrar ni habilidad para tramar sus triquiñuelas y comienza a caer en infantilismos.
             Ni pendejos que sean los guerrilleros van aceptar se les concentre, como a los indígenas americanos en aquellas “reservas”, sitios determinados y cuidados por el ejército, para allí ser exterminados, aunque esa no sea la intención del Presidente Santos, pero sí de gente como Uribe y unos cuantos más arriba.                     

  

RECORDANDO PROPUESTAS DE CHÁVEZ


                                                      ELIGIO DAMAS
                                                                                  

                  Nota: Este trabajo fue publicado en “El Norte”, diario barcelonés, el 14-04-05. Revisando papeles le encontré y decidí reponerle en este espacio para ilustrar la discusión.


     El presidente Chávez, desde unos cuantos días atrás, lanzó con
premeditación el balón al mediocampo. Se definió como socialista y sostuvo que los problemas que agobian a América Latina no tienen solución plena y cabal en el marco de una sociedad capitalista. Y ha sido en su accionar más específico, ha tomado iniciativas que le diferencian de los gobernantes anteriores. La promoción del cooperativismo, como una forma de democratizar la inversión y el gasto nacional, aparte de las afamadas misiones demuestran, sin equívoco alguna, que se propone cambiarle el rostro al capitalismo nacional.
                 Es elemental, y eso lo sabe de sobra el presidente, que el socialismo no nace por decreto, sino que será producto del avance de la sociedad, de las fuerzas productivas y de la esencia del humano. No está a la vista, y el presidente también lo ha sugerido, que en Venezuela y más allá también, a corto plazo se produzcan cambios de esa magnitud. Pero eso no niega el derecho de nadie, gobernante o no, de atesorar esos sueños y de dar los primeros pasos.  Pues alguien dijo una vez que no basta interpretar la sociedad,  es menester cambiarla.
                 Y toda esa ambición, que tiene sus antecedentes en el pensamiento y accionar de Bolívar, pasa por encontrar políticas sustentables comunes al sur del continente. ¡ Qué bueno que el Istmo de Panamá fuese para nosotros lo que el de Corinto para los griegos!, dijo el Libertador en la Carta de Jamaica.
                 Para Chávez, hombre de otro tiempo y otras circunstancias, la tarea es descubrir nuestras necesidades, deficiencias, ventajas y coincidencias. Y a partir de esa óptica impulsar una política que nos ponga a trabajar en pro del beneficio común, lo que a la postre nos acercará en los términos que soñó Bolívar. Esta tarea continental, en correspondencia con las políticas locales de democratizar el capital, la propiedad privada, del ejercicio de la gente común de sus derechos, harán posible los cambios pertinentes de la época.
                Sobre estas cosas es lo que hay que discutir.
                 Lula, en su reciente visita a Venezuela señaló algo sustancial. Que los dirigentes políticos y sindicales de América Latina se encontraban con frecuencia en Europa o en cualquier país del este continente en Congresos de distinta naturaleza, pero que es ahora cuando “comenzamos a vernos y a descubrir que tenemos tareas comunes que cumplir”. Y esto es importante porque el cambio que implique el bienestar de nuestros pueblos tiene que ser una tarea común. Y en eso el presidente Chávez,  está jugando un rol fundamental.
                 Las anteriores propuestas de socialismo de la vieja izquierda eran como saltos en el vacío sin piso alguno. Y se concebía el proyecto como un asunto de asirse del poder y comenzar a lanzar decretos. Eso se tradujo en un llamado “socialismo real” que fue demolido por la historia, porque ignoró a la gente y a la dialéctica de la vida, pese que sus gestores hablaban de dialéctica. Muchos de éstos  hoy están en la acera de enfrente, en parte porque todavía no acaban de entender el asunto.
                 Se trata de abrir espacios, transitar caminos y crear bases que sustenten un proyecto que pueda hacer la vida mejor. No es sólo pronunciar discursos incendiarios o esconder la cabeza para que no piensen mal de uno, sino accionar  para poder cambiar la sociedad. Y eso pasa por enfocar a  ésta tal como es y por supuesto, por encima de todo, dignificar al hombre.


            

jueves, 20 de noviembre de 2014

VOTARÉ EN PSUV POR MIS SUEÑOS Y LOS DE CHÁVEZ



ELIGIO DAMAS

            El domingo se celebrarán las elecciones internas del Psuv. Iré a votar como demostración que creo en el cambio, en una sociedad mejor, en un mundo donde no prevalezca el interés de poderosos y capitales. Sí. En efecto, a mi edad todavía sueño y ese es el mayor tesoro de mi vida. Creo en un mundo por venir algún día, cuando los tramposos y los “honestos” que viven del mucho trabajo de los demás y el poco de ellos, dejen de seguir siendo lo que son y haciendo lo que hacen.
            Sueño con un mundo y país donde todos seamos creativos y productivos para que la riqueza abunde y alcance para repartir equitativamente. Esto significa que cada quien tenga derecho a recibir de acuerdo a lo que aporta y contribuye al proceso productivo. Dicho así, hay en ello una desigualdad, habrá quienes reciban más en la medida que más aporten a la producción. En efecto, tendrá que ser así por un tiempo del proceso largo de transición hacia un estadio mayor, más acabado, cuando el hombre se iguale en su lucha por hacer el mundo mejor. Por supuesto no creo que quienes poco aportan, salvo lo que han acumulado más de las veces ilegal, injusta y hasta tramposamente, reciban la tajada mayor o casi todo de lo que el trabajo produce. No le doy valor a quien se dedica a vivir de lo que otros le producen mientras él descansa. En suma, no creo en un modelo que premia el ocio, valida la explotación y la repartición exageradamente desigual de los beneficios. Menos a quienes se valen de argucias para a distintos niveles especular y robar a quienes viven de sudor y esfuerzo honesto.
             Ansío un mundo donde los niños y ancianos puedan sentirse el centro del universo y los poetas los grandes conductores. Un mundo donde las palabras atroces no se escuchen, no haya quienes las pronuncien y los actos crueles ni siquiera se recuerden en los museos.
             No quiero un mundo donde cuatro, cinco o siete naciones se apoderen, por las vías que sean capaces de implementar, de las riquezas del resto de la humanidad. Quiero una humanidad donde cada hombre y por ellos las multitudes, se miren a la cara y se estrechen en fuertes abrazos.
             Quiero un país donde la renta petrolera beneficie a la mayoría y no se la apropien camarillas de capitalistas, gerentes, empresarios y sus capataces de la política. Que se asuma solidario con los demás pueblos del continente para implementar un frente contra opresores y convencidos que el mundo les pertenece. Uno líder de las luchas contra el imperialismo y tienda su mano hermana a los demás del continente. Un país humilde y nada arrogante, donde impere el dar. Espero por un país, donde desaparezca la dádiva y la mendicidad y donde cada quien se sienta orgulloso desde su posición, por muy humilde que parezca, de contribuir con el bienestar propio y el de los demás.
            Quiero un mundo donde la salud, recreación y aprendizaje no sean mercancías y el producto del trabajo de artistas, educadores, profesionales sea reconocido cabal y equilibradamente. Sin distancias injustificadas. Donde el trabajo intelectual no dé derechos especiales, como que sirva para acumular dinero, pero tampoco se le menosprecie como suele suceder en el capitalismo con gran parte de este sector.
            Quiero un partido, donde sus dirigentes se sientan identificados con mi sueño, el “Plan de la Patria”, hagan política para crecer y hacer crecer a los demás. Donde la cualidad de dirigente se gana sobre la base del estudio intenso, el trabajo fecundo y la humildad en el vivir y proceder. Donde el dirigente entienda que su posición está destinada a servir y no servirse; o para decirlo con una frase de Fidel Castro, “a mayor responsabilidades más sacrificios”.
             Pero también iré a votar porque creo que solo uniendo a los revolucionarios y al pueblo, trabajadores de todos los espacios, es posible lograr lo aquí ansío. Dividir favorece los planes enemigos. ¡Eso lo sé en abundancia! Haber vivido tantos años me permitió entender esa cosa tan simple, que a los revolucionarios jóvenes – en su mayoría – les cuesta entender. Quien gana, sin duda, con la división de un ejército es el adversario. Hay que aprender que, como dijo Antonio Machado, “caminante, no hay camino, se hace camino al andar” y en este caminar, abriendo trochas, brechas, remontando montañas, se va y se debe ir sumando.
             Iré a votar por todas las cosas aquí dichas y las que se quedaron en el recuerdo, porque creo en el legado de Chávez y todavía tengo fe.

           

miércoles, 19 de noviembre de 2014

CHINO Y NACHO EN ESCABECHE. CUANDO UNO SE "DESGUAÑANGA".



Eligio Damas

            Según alguien, dicho hace unas horas, más de tres millones de tuiteros chavistas se habían manifestado indignados, tanto como para usar el calificativo caprilero, por la contratación de la agrupación “musical” (¿?) Chino y Nacho, para actuar en un acto promovido y organizado por una institución dirigida por la Alcaldía Metropolitana, denominado algo así como “Suena Caracas”.
            No podría, no tengo elementos de juicio para tomar como cierta esa medición, pero sí puedo convalidar que las redes sociales, sobre todo la correspondiente a Tuiter, han estado abundantes, casi hasta el rebosamiento, en manifestaciones como la arriba señalada.
             Este hecho para mi es significativo, mucho más allá de lo que representa el grupo musical en cuestión, en cuanto a la disposición de la dirigencia a no cuidar sus relaciones con las bases, si es que uno no puede decir con propiedad la mayoría.
             Es obvio, que a la abrumadora mayoría del chavismo, la en buena medida silente, le trae sin cuidado que esa banda deje de actuar en Venezuela y particularmente en un evento organizado por un ente del Estado donde administran los partidarios de la revolución bolivariana. Pero también lo es, lo demuestran las manifestaciones contundentes, cuantitativamente hablando, que multitudes se han expresado casi en gesto de repudio a aquella presencia. Tanto se hablado del asunto, que me pareció apropiado esta mañana, usar una frase del lenguaje coloquial que apela a un conocido plato, el escabeche. Los venezolanos, solemos decir, como manera de demostrar lo que tanto hemos probado algo, hasta el cansancio, “eso lo he comido hasta en escabeche”. Pero también es muy significativo que esa multitud que se ha expresado contraria a que en un acto de la naturaleza del que estamos hablando, se presente el grupo al cual también nos estamos refiriendo, está compuesta en holgada mayoría por jóvenes.
            La ira es tanta que, al recordar a Danilo Anderson, cobardemente asesinado en un noviembre, ha aparecido asociado a las manifestaciones de descontento contra un grupo por cierto, antes de su ida a EEUU, gozó de favores gubernamentales. No olvidemos las relaciones que tuvieron o tienen, no sé, con el actual ministro del deporte “Potro” Álvarez.
            Pero más allá del grupo musical, que se trasladó a Miami, no porque esa ciudad sea la Meca del arte, ¡Dios me salve la parte!, sino en busca de lo que los artistas verdaderos nunca colocan en primer plano de sus aspiraciones, sobre todo tomando en cuenta que al llegar allí se pierde la libertad y queda sujeto, quien aquella aventura inicia, a todo lo que allí impongan personajes como el señor Stefan, con sus premios Grammy y control de todo lo que tenga que ver con el mundo del espectáculo en el cual trabajan Chino y Nacho, en este caso de la música “popular”, incluyendo sus posiciones políticas contrarias a todo sueño de justicia y equidad,  vale la pena resaltar como este, llamémoslo insustancial incidente, desgarró importantes costuras en el seno de la “Revolución Bolivariana”.
            Leí, en alguna parte, unas declaraciones de Jorge Rodríguez, Alcalde de Caracas e importante dirigente nacional del Psuv, tratando de remendar el entuerto, según las cuales, los chavistas debían dar – esa fue en apariencia la intención de quienes decidieron traer al grupo musical ahora residenciado en Miami- muestras de amplitud, contrarias al sectarismo y aceptar la presencia no deseada.
            ¿Cómo puede pedírsele a los chavistas, a los revolucionarios, a las familias afectadas directamente que todavía lloran– y seguirán llorando por largo tiempo – a sus víctimas de las guarimbas, que den muestras de amplitud, conformidad y vayan a aplaudir y “rumbear”, con quienes alentaron a los guarimberos en momentos aciagos? ¿Cómo bailar con quienes alentaron a quienes pusieron guayas en las calles para degollar humanos? ¿Cómo dormir, gozar, rumbear distraídamente con el enemigo?
             ¿Cómo entender que la dirección tome una decisión de esa naturaleza sin medir la magnitud de las consecuencias? ¿Es un hecho intrascendente?
            Quizás lo sea que Chino y Nacho vengan, aúllen y muevan las caderas sin armonía o con desarmonía, para decirlo como Mario Benedetti, pero no lo es que la dirección tome una medida y la mantenga, bajo la protesta multitudinaria de sus “dirigidos”.
             No puedo imaginarme desde ya, ese espectáculo de Chino y Nacho, montados en una tarima, cantando desafinadamente, como dice uno de sus allegados, dentro de una coreografía de mal gusto, rodeados de una multitud de chavistas “a……..os” y dispuestos a no calarse aquello.
             Por cierto, anoche vi un tuit, que me causó mucha gracia. Su autor, habiendo colocado una fotografía tomada desde arriba de un camión repleta la plataforma de tomates, agregó el siguiente comentario: “Aquí, esperando que comiencen a actuar Chino y Nacho”.
           Hay otro hecho a resaltar. Los publicistas del gobierno, esos que manejan programas de opinión como ZD, antes del anuncio del evento y la presencia que también, lamentablemente, trató de justificar Ernesto Villegas, diciendo más o menos lo mismo de Jorge Rodríguez, que es algo así como “pongamos la otra mejilla”, quedaron muy mal parados y dieron un triste ejemplo para la conducta de un revolucionario. Aquellos, desde que Chino y Nacho se manifestaron a favor de las guarimbas y guarimberos, contrarios a la paz y tranquilidad venezolana, arremetieron contra esa agrupación y pocas horas antes se anunciase la contratación y presencia en el evento caraqueño, todavía se ocupaban de aplicar fuertes calificativos y condenas a los ahora contratados.  Al enterarse de lo acontecido, optaron por ignorar aquello y proceder como si nunca hubiesen dicho nada al respecto. Lo peor del caso es que en las redes sociales ni en ninguna parte, era frecuente que los chavistas mencionasen esa agrupación “musical”.
          Si empezamos a hablar de crítica y críticos, de la necesidad de hacerla y serlo, esa actitud no es justamente la pertinente para modelar a un revolucionario o un deseoso de serlo que mira o escucha a aquellos publicistas o propagandistas.
           Por último, hasta ahorita, no ha habido, pese la magnitud del descontento, sobre todo entre la gente ganada para ir a esos espectáculo, una intención de enmienda, lo que deja mucho por decir de la dirigencia y su obligación de escuchar a las bases.
          Pero, con todo y lo dicho, por humano, todavía me atrevo a expresar este sentimiento:
          ¡Pobres Chino y Nacho, quienes por ganarse unos reales, se verán montados sobre la tarima, rodeados por una multitud que no quieren su presencia!

         Pero es obvio, que este incidente que pudiera ser insignificante desde el punto de vista cultural, ha tenido impacto político –lo que al parecer la dirigencia no esperaba, demostración de ingenuidad - como para que uno se desguañangue.

martes, 18 de noviembre de 2014

UNA VIEJA HISTORIA DE CORRUPCIÓN: ORLANDO EL CORRUPTO



ELIGIO DAMAS




              Eran  las siete de la noche cuando llegó a su  casa de  Tronconal  Quinto. Ya las  rejas,  muy  discretamente,   se anunciaban en su cara. Empujó la puerta que estaba  entreabierta, como todas las puertas de los pobres y llamó lastimosamente a su abuela.  No obtuvo respuesta. Continuó avanzando hasta llegar  al único  cuarto de la vivienda. Sin meditarlo,  automáticamente  se dejó caer  como en cámara lenta sobre la colchoneta tirada en  el suelo.  Se  despojó de la camisa empapada de sudor, encogió  las piernas lentamente y comenzó a quitarse los zapatos.
              En  la  bodega de la esquina,  la  vieja  Anastasia esperaba  que el bodeguero le vendiera el café y la  manteca  que había  pedido  para  preparar la cena de Orlando José,  quien  ya estaba por llegar del trabajo. Mientras tanto, depositó su mirada sobre  la  pantalla del televisor, desde el cual  un  señor  bien vestido  hablaba un lenguaje incomprensible  para  ella. Prestó atención   y  solicitó  al  dependiente le explicase   lo   que informaban, porque le pareció entender que mencionaban un banco.
            Y en un banco de Puerto La Cruz trabajaba su nieto.
            -¡Por favor! Dígame, señor Baldomero lo que están anunciando.
             - Bueno vieja, la televisión dice que el  gobierno intervino  un  poco e' bancos y, pa' más señas, en  uno  de  esos trabaja su nieto.
           - ¿Y qué fue lo que pasó? ¿Y qué quiere decí eso de la intervención?
            -¡Guá!,  quiere decí que el gobierno  se  va  a encargá  de  ellos. Porque tienen una pérdida  grandísima  y  una deuda externa de un realero. Deben pa' fuera un montón de real.
             - ¿Y qué más Baldomero?
              - También dice vieja, que el gobierno va a averiguá hasta  lo último pa' castigá severamente a los culpables  de  ese desastre.
              La  vieja entró apresuradamente a la pequeña  casa, atravesó  más rápido de lo acostumbrado  lo  sala-recibo-comedor, muy inquieta por haber observado que la puerta de la calle estaba demasiado abierta. Mecánicamente se llegó hasta el cuarto y allí, tendido en la colchoneta, con la mirada puesta en el techo,  todo empapado  de sudor y con un fuerte temblor de la  cabeza  a  los pies, estaba el nieto.
              - Me descubrieron abuela.
              Dijo  aquello confesando su miedo, al mismo  tiempo que volvía los ojos hacia la anciana.              
              - No te preocupes mijo, ellos no saben nada.
              La  vieja le respondió con  tranquilidad,  mientras con lentitud, por respeto a sus huesos, se sentaba a su lado.
              - Hace  una hora estuvo aquí María y me aseguró  que sus  hermanos y el viejo Eusebio no  saben que ella abortó de ti.
              - No  vieja,  no es eso. Me  llevarán  preso;  andan averiguando quien es el culpable de lo que pasó en el banco.
              - Acuérdate  vieja, como a mi primo Rafael,  el  que limpiaba aquel barco que compraron con patuque, lo zamparon a  la modelo  cuando  se denunció todo. Que al  primo  segundo  Antonio Calanche, lo mandaron pa' la cárcel del Rodeo por llevarse  medio metro de cable de Van Dam y lo descubrieron,   mientras averiguaban dónde  habían  escondido  los  desmantelados  tanques que  dicha empresa debió repotenciar. 
               -  Si mijo, dijo la vieja como  meditando.
                - También recuerdo  que  el  negrito Chito, le quitó un clavo  al  baúl  de Gómez López y por eso aún  está preso en el retén de Catia.
              -Bueno  mijo, ¿y qué tiene todo eso que vé con  tu miedo de ahora? 
              -Mira  vieja, esta tarde, cuando terminé de  limpiá los  baños  del banco y me venía pa' la casa, llegó  un  poco  de gente.  También,  con  mucho apuro y aguaje,  llegó  la policía. Fueron a cerrá el banco pa' averiguá una movida. Yo, vieja, estoy asustao,  porque  la  semana pasada me cogí una  resma  de  papel que María me pidió pa' practicá  en  la máquina de escribí.
              Sobre  el rostro de Orlando José se  afirmaron  las marcas de las rejas.
              Y en Miami, unos pocos gozan una y parte de otra.


lunes, 17 de noviembre de 2014

GARCÍA MÁRQUEZ, LA PATRIA GRANDE Y EL IMPERIALISMO. AMANECER DE BALA


ELIGIO DAMAS


            Hoy, como el Chino Valera Mora, “amanecí de bala”. Dispuesto a todo. A decir lo que llevo atravesado entre pecho y espalda, como el poeta a la dama de la Facultad de Farmacia, que cambiaría su vida toda por su cabellera.
            Esta particular condición que ahora me estremece, comenzó ayer cuando leí en un diario local, que el gobierno colombiano imprimiría el rostro en papel moneda del gran escritor, autor de “Cien Años de Soledad” y tantas cosas más, como aquel reportaje escrito en Caracas que tituló o donde uso una frase, “aquí contemplando la escasez de agua”, que me pareció excelente y aquella otra “De cuando era feliz e indocumentado”.
            Esta decisión, tomada por aquellos que a través del Coronel Aureliano Buendía, el escritor calificó tantas veces y de manera despectiva “los cachacos”, quienes a aquel traicionaron hasta el cansancio y por la misma vía al pueblo colombiano, despertó en mí esta inquietud, escozor, que me hizo amanecer de bala.
             Este reconocimiento o gesto honorífico de quienes siguen ostentando el poder en Colombia, la misma clase que traicionó al viejo Coronel, personaje casi bandera del hijo de Eligio García, el telegrafista de Aracataca, como le gustó decir al escritor para dejar constancia de su origen humilde, es producto de cómo éste, casi después que ganó el premio Nobel, se dedicó a hacer o dejar de hacer para que las contradicciones o barreras entre él  y la clase dominante comenzasen a achicarse.
            Cuando en 1964, la Academia sueca que otorga el Nobel de Literatura, optó por seleccionar a Jean Paul Sartre, el escritor literario y filósofo galo, lo declinó en un gesto de solidaridad con los pueblos del mundo que luchaban por su independencia y contra la sujeción imperialista, como China, Cuba y hasta el movimiento guerrillero venezolano. Pero no se quedó en aquel gesto, sino siguió en su prédica pro revolucionaria, antimperialista, hasta morir.
            Pablo Neruda, que venía del combate a favor de los republicanos españoles y el Quinto Regimiento del General Modesto, se mantuvo vertical y en combate todavía después de haber alcanzado el Nobel de Literatura en 1971. Tanto que al momento de su muerte, casi coincidiendo con el golpe militar contra Allende, se mantuvo firme y en disposición de lucha en favor de las banderas de siempre. Nadie ni nada, ni siquiera estando en el umbral de la muerte, hizo que se enmudeciese.
            Mario Benedetti, después de ganar tanta aureola, premios y reconocimientos por su obra literaria, cuando murió en el 2009, desde allá,  su tierra natal, se escuchaba su voz, su palabra, en pro de las viejas banderas; tampoco el uruguayo hizo concesiones como las de callarse o ignorar los abusos y atropellos que el gendarme del norte seguía cometiendo en América Latina y el mundo. Así mismo, Eduardo Galeano, autor entre otras obras de la muy conocida y leída “Las venas abiertas de América Latina” y ganador de tantos premios y reconocimientos, no hijo de campesino o telegrafista de un pueblo perdido, sino de clase acomodada de su país natal, Uruguay,  todavía con demasiada frecuencia y hasta de modo desafiante deja escuchar su voz en favor de los pueblos atropellados por las castas dominantes y su aliado imperial.
            Mario Vargas Llosa, el “marito”, nacido en el Perú, escritor de una invalorable obra literaria que incluye “La Ciudad y los Perros”, “La Casa Verde”, “Pantaleón y las visitadoras”, “La Tía Julia y el Escribidor”, etc., tuvo la disposición para pasarse al enemigo sin fingimientos y hasta se hizo ciudadano español, pese su figura copiada de la primitiva estirpe indígena de los Incas. Ahora mismo, en la propia España, Vargas Llosa no se ha arredrado ni escondido, sino que ha salido a dar el frente, aunque parezca vergonzoso, a favor de la ultra derecha del país europeo donde ahora vive y cuya nacionalidad ostenta. Por cierto, ese gesto de asumir la nacionalidad española, procedió poco tiempo después, de cuando los peruanos prefirieron votar por Alberto Fujimori, un nacional de ascendencia japonesa y no por él, el gran escritor lleno de premios y fama.
            Pero respeto a Vargas Llosa su actitud de dar la cara, aunque sea en favor del enemigo y no ocultarse, fingir lo que no es y hasta sacar la mano “como la gatita de María Ramos”, quien “tira la piedra y esconde” aquella.
            García Márquez, después de ganar el Nobel y percibir la tentación de las grandes editoriales, se refugió en México. De allí iba a Estados Unidos donde era recibido con euforia y papelillo, lo que bastante disfrutó. Allí, intentando dar muestras de amplitud, se reunía con los enemigos del gobierno cubano y hasta se llegaba al centro de poder de aquel país, donde también era recibido con demasiado agrado. Pero también se dejaba caer por Cuba a visitar a su amigo Fidel Castro. Estuvo empeñado en jugar el rol de hombre de amplitud, amigo de todos, en medio de un frente de combate, donde un sector  usa el más sucio armamento.
             Mientras aquella rutina ejecutaba, el hijo del “telegrafista de Aracataca”, se iba hundiendo en el mutismo y desconocimiento o indiferencia de los sufridos, acosados en el mundo y las agresiones contra los derechos de América Latina. Casi al final de su vida, sólo percibió en Chávez, también amigo de Fidel y por éste reconocido, un personaje incierto quien podría derivar hacia posiciones arbitrarias o autoritarias.
           Por eso cuando leí que la Cámara de Representantes de Colombia, de mayoría a favor de aquellos que se cansaron de traicionar a Aureliano Buendía, aprobó una Ley que permitirá la emisión de billetes con la imagen del Gabo y otros reconocimientos, recordé como preguntó el viejo general a su compadre Gerineldo Márquez, luego en la etapa de la pacificación o el cansancio, “¿por qué luchamos?” y luego de escuchar la respuesta de éste, decir:
            -“Allá tú qué sabes por qué luchaste, porque yo lo hice sólo por orgullo.”
            El viejo general con aquella frase estaba admitiendo que había sido víctima del engaño.
            Prefiero a quienes mueren de pie. Llenos de gloria o hundidos en la oscuridad. Sin bajar sus banderas. Pero también a quienes tienen los arrestos necesarios para admitir que se cambiaron de bando.
             “Hoy amanecí de bala.”


viernes, 14 de noviembre de 2014

TVES* Y LA REVOLUCIÓN DEL TAROT


ELIGIO DAMAS


*Para los lectores del exterior, TVES es una televisora del Estado.

          ¡Sí! No pierdas el tiempo enviándome correos, objetándome que critique y exigiéndome me limite a ofrecer soluciones.
          Me has enviado tantos que hasta casi me convenciste que no he hecho ni hago nada en la vida. Como solían decir en mi pueblo, me has hecho sentir como si mi vida que ya rebasa los setenta años, me la hubiese pasado “jorungándome la nariz”. Años de los cuales, casi tantos como he vivido, transcurrieron en el aula de clases, como alumno y docente; hice tantas cosas como militante, que para decirlo como Atahualpa Yupanqui, “no las sabría contar” y todavía me quedan arrestos para seguir combatiendo
         Eres demasiado o hipersensible y no te gusta la crítica. Cuando alguien la hace y no te gusta, posiblemente porque estás predispuesto, aunque nada hayas despejado, reaccionas molesto y apelas aquel lugar común. He comenzado a sospechar que confundes adulancia con lealtad.
          ¡Pero qué extraño!, para no decir nada que pueda herirte, gozas una y otra juntas, cuando la crítica está dirigida a quienes tienes por enemigos. Porque, como a la gente de la derecha, te gusta tenerlos. No es la crítica lo que te molesta sino a quien va dirigida.
          Por todo lo anterior, no te molestes en decirme lo mismo porque no me arredraras y menos me convencerás con tu criterio estrecho. Dicho todo hasta aquí, le entro a mi asunto.
            Esto sucedió el miércoles 12 de noviembre. Ahora mismo. Pasé frente al televisor rumbo al baño y vi a una sonriente dama barajando un mazo de cartas, mientras decía más o menos lo siguiente:
            -“Tú, que perteneces al signo libra, seguro que a veces recuerdas mucho a algunos de tus amigos que llevas tiempo sin ver”.
            Aquel comentario, hecho por aquella dama, como quien nos estaba revelando “el misterio de las tres divinas personas”, por donde la entra el agua al coco o la amenaza de un tsunami, me paralizó. Me detuve y la observé con detenimiento, más molesto que otra cosa.
            ¿Cómo es posible, me pregunté, qué a esta altura de la vida, se manipule a la gente por estos medios con semejante simplonería?
             ¿Quién en este mundo que ya tiene amigos, porque llegó a la edad de tenerlos, no lleva tiempo sin ver a alguno de ellos y en cualquier momento le asalta la nostalgia? ¿Eso le pasa sólo a los de libra o casi todos los mortales del planeta tierra?
             ¿Cómo un canal de televisión le da cabida a gente que diga semejantes necedades? ¿Cómo darle espacio a tanto simplismo?
            Entiendo, por aquello de la lógica capitalista y el sentido y finalidad de la publicidad, que los medios intenten vender sus cosas y sus programas idiotizando a la gente. Lo importante es que se peguen allí a la pantalla y sí para eso deben decir estupideces y hacer patrañas, los dueños de los medios le dan visto bueno. Como solían decir en Cumaná “¡Pa´ lante con los faroles!”.  Todo sirve, es útil y valioso si produce plata. Pero ¡Cónfiro! Creo que eso debe tener un límite y partir de la idea que los infelices tampoco son merecedores de tanta simpleza como esa de los amigos extraviados de los del signo libra.
          Todo esto lo pensaba yo, mientras la dama hablaba y barajaba sus cartas del tarot para adivinarle el porvenir a la gente del signo ya mencionado, sin dejar de sonreír como angelicalmente, con lo que logró atemperar un tanto mi……¿cómo fue aquella palabra que utilizó Capriles?. ¡Esa misma!
            A todas estas, uno siempre prejuiciado y predispuesto, como tú, contra toda crítica, había dado por un hecho que ese canal era Venevisión u otro, por razones culturales y mercantiles - sobre todo esto último- se dedica a esas cosas que atraen personas y forman mercado donde vender lo que sea.
            De repente, ¡coño!, me asaltó lo racional y antes de completar mi juicio y comentarlo a mi compañera, miré hacia arriba y a la izquierda, como si estuviese viendo un tarjetón electoral, y percibí el logo de la planta. ¡Qué calentera mi hermano! No era un canal de esos que uno usualmente, ya por costumbre, mal califica, sino era TVES.
           Recordé a mi madre, quien no pasó del tercer grado de primaria y era la esencia de la humildad, quien me decía, nunca te acerques donde juegan a las cartas; no te juntes con quienes pretenden vivir del juego. Sí, al deporte, el trompo y el escondite. Pero por encima de todo lo tuyo es estudiar, aprender. Hasta me pegaba, lo confieso, cuando sabía que violaba alguna de aquellas reglas por ella recomendadas.
          Me enseñó mi vieja, ella para quien no hubo escuela, menos universidades, porque debió ser la muchacha de los trabajos de casa de alguna de su familia acomodada, que los adivinos no existen y que es un engaño pretender hacer creer lo contrario. Pues, si hay tramposos y como sorgo
          ¡Claro! Esto no me lo dijo mi madre, lo aprendí entre mis amigos, libros y unas muy pocas escuelas formales, que entre el inventario de mañas del capitalismo, entra todo aquello que conduzca a la vida fácil engañando a los demás.
          Por eso, intentó de nuevo apoderarse de mi la…….esa palabra; esta vez como con más intensidad. Pero no quise hacerte el juego. Caer en lo mismo que haces. Por eso quiero preguntarte:
          ¿Puedes explicarme, tú que no aceptas críticas, qué tiene que ver la revolución, construcción del socialismo, el hombre nuevo, con el tarot y las cartas?
         ¿Encuentras alguna relación entre esa cosa y el pensamiento de Chávez, los ejes estratégicos del Plan de la Patria? ¿Cómo valerse del tarot para combatir a los truhanes y corruptos que intentan que la revolución naufrague? ¿Será el tarot quien nos marque el rumbo? ¿Será adivinando el porvenir y las jugarretas del enemigo?
          Como intento no ser como tú, espero que me expliques para tomar mis precauciones, autocriticarme y comprarme mi jueguito de barajas, para que ahora, después de viejo, haga lo que mi madre, humilde y analfabeta funcional, quizás equivocada, me metió en la cabeza no debía hacer.
           En todo caso, creo que aquí, aunque no quieras admitirlo, hay una propuesta.