viernes, 25 de julio de 2014

ELECCIONES DEL PSUV. UNA VISIÒN QUE NO QUIERE DISOLVERSE



ElLIGIO DAMAS

            Hablar de estas elecciones internas del pasado domingo y hacer alusión a la baja participación, relacionando el fenómeno con las deficiencias del gobierno, los  asuntos de la economía, con Giordani o sin él, sobre todo en política cambiaria, donde parece no damos pie con bola, y hasta de la ausencia de Chávez, es como llover sobre mojado y hacer que nuestra opinión se pierda entre tantas.
           Por eso, prefiero referirme a un asunto del cual pocos hablan y aunque no parezca medular, a nuestro parecer tiene mucha importancia a la hora de medir la movilización hacia cualquier evento. No es lo mismo un llamado persistente, por todos los medios, bajo un estado emocional y competitivo para votar por un presidente y por una política, cuyos efectos el pueblo percibe sin mayores dificultades, que hacerlo por congresistas, concejales y menos aún que por unos candidatos en unas elecciones internas.
          Para empezar partimos de una premisa falsa; aquella según la cual el Psuv tiene 7 y más millones de militantes. Una cosa es estar inscrito en partido y otra ser militante. El militante es un activista que participa en las tareas cotidianas de la organización, lo que le permite tomar plena conciencia de su responsabilidad;  por todo ello adquiere una disciplina y el compromiso de cumplir con su condición militante.
            El número de militantes, estrictamente hablando, es inferior a esa millonada que antes mencionamos. Justamente de lo que se trata es hacer de todos militantes revolucionarios.
            Por eso, es indispensable que el congreso estudie bien acerca del tipo de partido y militante que necesitamos no sólo para ganar elecciones, sino para impulsar el cambio, disciplinar  al militante, generarle plena conciencia de sus responsabilidades y compromisos.   
        Además, las UBCH,  unidades de base, como altos dirigentes del partido, entre ellos Elìas Jaua y Aristòbulo Istùriz, lo han reconocido, son organismos con fines estrictamente electorales, lo  que implica movilizarse para la propaganda y buscar votos en pro de nuestros candidatos, enfrentado a un adversario externo de manera esporádica. La gran mayoría de ellas no están en movimiento diario, entre el pueblo, cumpliendo sus fines inherentes al cambio.
       No se le puede crear al militante una sólida idea acerca de la importancia del partido, sino no la tiene la propia dirigencia. Porque la práctica de colocar  al partido en un nivel de dependencia ante el gobierno le descalifica. Llegó la hora de entender que el gobierno es el instrumento que maneja al Estado y éste, en nuestro caso, es capitalista y por ello, quienes le dirigen suelen reflejar los intereses de aquél aun en contra de su voluntad. No puede un ministro estar por encima de un alto dirigente del partido y tampoco ser dirigente de este. Sobre este asunto hemos hablado en demasía y llegó la hora de tomar las medidas correspondientes.  Hay que darle al parido la prestancia que se merece y por lo tanto su rango de conductor y no de dirigido. De esa manera, el militante tendría una nueva perspectiva.
             También es bueno analizar, hasta dónde es buena esa idea muy burguesa de manejar el partido de manera impersonal, por vía electrónica, produciendo la falsa idea que es signo de los tiempos y de la tecnología.
             Aunque las unidades de base sigan siendo las UBCH, con toda la carga de electoralismo que ellas llevan implícitas, es necesario revisar la estructura organizativa. Para quien esto escribe, pareciera haber entre las direcciones nacionales y las regionales un insondable abismo, un espacio que nadie cubre, salvo mediante la comunicación electrónica que convierte a la organización en unidireccional y sin rostro. Por eso, es frecuente escuchar a dirigentes hablar que “con una sola llamada telefònica basta para poner a partido en movimiento, como si fuese una enorme máquina y no una organización de humanos, con todo lo que ello implica. Lo mismo sucede entre las estructuras regionales y las bases. Eso mata la creatividad, hasta iniciativa, fosiliza la costumbre que las ideas de abajo allí se queden y que los de arriba evadan sus compromisos con el pueblo.
            ¿Cómo puede uno entender, teniendo experiencia en asuntos de organización de un partido gigantesco que su secretario de organización nacional sea gobernador de estado, lo que implica una responsabilidad que le absorbe y de paso residir lejos de la capital donde se haya la máxima instancia de la organización?

            Por supuesto esto no agota el tema, pero pudiera servir de entrada a un debate más amplio y profundo y, al mismo tiempo, contribuir a recordar estos asuntos al momento de debatir los problemas todos que nos son inherentes.

viernes, 18 de julio de 2014

LA SUSPENSIÓN DEL SACUDÓN Y EL CONGRESO DEL PSUV ¿DEVANEOS DE JOSÉ VICENTE?



ELIGIO DAMAS

    
        El congreso del Psuv a reunirse en los próximos días, con una composición  ya preestablecida, pues por el fenómeno de la cooptación y elecciones, como las que se vienen haciendo con anterioridad, no es estrictamente previsible sorpresa alguna. Quienes tienen como medir o conocer ciertas intimidades, pueden saber con anticipación cuál será, con bastante exactitud, la dimensión y características de la carga. No obstante eso, como uno no sabe bien intimidades acerca de las tendencias internas del universo chavista, se podría presentar alguna situación inesperada, como que algunas voces pudieran influir para hacer que las cosas no sucedan como otros quieren.
           Pero fuera del congreso, que aún no se ha reunido y ni siquiera se han electo los delegados, aunque es probable que ya los cooptados estén encapsulados y listos para ser usados, de acuerdo al viejo, muy viejo proceder de uno para ti y este para mí, se expresan opiniones y asumen conductas dirigidas a impactarlo o influirlo y hasta se posponen decisiones, uno no sabe si para consultarlas allí o evitar que influyan en los resultados electorales o provoquen reacciones en el congreso mismo y éste termine por rechazarlas; aunque tampoco es descartable que las convalide, según sea el caso.
          Algunos analistas, como José Vicente Rangel, habitualmente muy comedidos y sensatos al momento de opinar, parecieran caer en contradicciones y, a uno, que no es gran cosa al momento de analizar, le llama la atención tan extraño proceder, sin dejar pasar por alto que pudiera estar asociado al congreso del Psuv.
    
     Es notorio, que el reputado periodista, cada domingo hace uso de informaciones aportadas por empresas encuestadoras, mediante las cuales, con intención o sin ella, deja sentado la ventaja que el gobierno mantiene sobre la oposición en el ánimo de los venezolanos. También sabemos, como desde el bando opositor, no sólo se informa cómo “La salida” afectó la política opositora, tanto que, según desde allá se opina, “sólo el gobierno salió favorecido”. Cualquier lector superficial de la prensa está suficientemente enterado de la magnitud de la crisis que azota a la MUD, tanto que el padre de Leopoldo López, percatándose tardíamente del mal paso que dieron, arremete de manera particularmente violenta contra Medina por haber dejado sentado su criterio, sobre el asunto que envuelve a su hijo. Entonces en la MUD, y en la oposición toda, por ahora, no pareciera haber otra filtración que tapar que esa amenaza de ruptura de la unidad y cosa adicional que preocuparse de encontrar un punto de encuentro para una nueva política. Pero también es bueno aliñar este cocido con la información según la cual, sin mucho bulla, EEUU y Venezuela se pusieron de acuerdo, varios días atrás, para intercambiar encargados de negocios, un paso sustancial para retomar las relaciones con normalidad. Y eso pareciera ser una señal de “time”.
            ¿Siendo todo esto así, como entender en su justo término, las informaciones aportadas por José Vicente acerca de  penetración masiva de paramilitares y la sugerencia que en lo inmediato se avecina un conflicto armado de grandes proporciones, tanto que pudiera pasar por la eliminación física de figuras del gobierno y oposición misma? ¿Se tratará de un nuevo intento de quiénes promovieron “La salida”?
           Uno por superficial que es, no lo ve de esa manera y eso obliga a advertir a quienes esto leen que no tomen en cuenta lo que decimos, pues si lo dijo José Vicente hay que quitarse el sombrero y darle el justo valor que se merece. De donde uno se interroga: ¿Será que hay otros grupos tan insensatos y alocados como aquellos que, pese lo sucedido y lo que acontece, de inmediato volverán por lo mismo? Es posible. Pues por algo José Vicente dijo lo que dijo.
          Pero me asalta una duda. Esa es la mala vaina que siempre embarga a quienes vivimos de duda en duda. ¿No será que José Vicente habló para el Congreso del Psuv, sin estar todavía, como dicen en Cumaná, “al cabo de saber” que suspenderían el sacudón y el anuncio de las medidas económicas para después de aquel evento?
         Cuando Maduro anunció la suspensión del sacudón, pese a que nosotros creemos rutinariamente que ese proceder no debe tener “hora ni fecha el calendario”, como cantó Simón en “Caballo Viejo”, para impedir que los avispados arrumen la basura bajo la alfombra, advirtió que lo haría con posterioridad al importante evento del partido. Es decir, el sacudón y las medidas económicas, que de repente forman parte del mismo asunto, no deben perturbar al congreso. ¿Por qué será? ¿Será que acaso se procura que no alteren la paz, distraigan lo que son sus “verdaderos deberes”? ¿O al contrario, se piensa de buena manera, llevar a él, al congreso, ese debate para salir de allí fortalecidos a la hora de enfrentar los avatares que las medidas deparen?
           Veremos qué pasa. Pero es evidente que ese congreso antes de realizarse está generando impactos, tanto como condicionar ciertas opiniones, que deberían ser más libres de lo que uno siempre pensó, y obligando al alto mando del gobierno que hay que ser cautos y recoger la opinión de la gente, de la multitud, del pueblo, que de alguna manera, acertada o no, pudiera expresarse por la voz de la plenaria del Congreso.

             

jueves, 17 de julio de 2014

COSAS DE BETANCOURT Y SU VIEJA DICTADURA

 



ELIGIO DAMAS
  
       




       
  Nota: El siguiente texto es ínfima  parte de un libro de más de 250 páginas que he terminado recientemente. Sin título todavía; en el cual trato de mostrar cómo los promotores de golpes de Estado habidos en el continente, terminaron por llevarse por delante a quienes al inicio les apoyaron en la creencia que se trataba de “restaurar la institucionalidad”, como se dijo repetidamente y todavía sigue diciéndose; fue ese el mascarón de proa de Carmona Estanga y sus acompañantes. Se pasa por la historia de Venezuela desde la “invasión de los sesenta”, la instauración del gobierno de Cipriano Castro y los hechos posteriores. El caso chileno es tratado con suficiente amplitud hasta llegar al golpe de Pinochet y el envenenamiento de Eduardo Frei por parte de la dictadura. En este espacio sólo ofrecemos un pequeño detalle, con la intención de ilustrar acerca de cómo, el segundo gobierno de Betancourt, habiendo resultado de unas elecciones “libres y democráticas”, tuvo el comportamiento de una dictadura y las razones que aquello determinaron. Espero que esto guste al lector y pueda servir para llamar la atención de algún editor que no tenga cabuyas.
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                   Según Federico Brito Figueroa, citado por Luciano Wexell Severo, en “Economía Venezolana (1899-2008), pág. 131:
                              “Betancourt   viola  la legalidad  democrática   recién  instituida,
                                      resultado de la presencia combatiente de los depauperados  en
                                      la rebelión  del 23 de enero de 1958,  e  instaura una dictadura
                                      de hecho, que supera en rasgos negativos al régimen  en el país
                                      en la década de 1948-1958”.
                      No hemos encontrado nada mejor, además de lo anterior, para pintar un cuadro sobre el comportamiento del gobierno de Rómulo Betancourt, de ese período que inició en 1959, que la siguiente nota de Federico Brito Figueroa:
                     “El pequeño  Napoleón  de Guatire  somete  a  su acomplejado
                           despotismo al Poder Judicial y a la iglesia. Sustituye  las nor-
                           mas  de  derecho por  el  bárbaro  principio: “disparar primero
                            y  averiguar después”,  instaurando de  hecho la pena de muer-
                            te; ordena  ametrallar, las veces que estime necesario, las ma-                                   
                            nifestaciones de depauperados que solamente  reclaman  pan
                            y  trabajo;  viola  la  inmunidad  parlamentaria,  disuelve  los
                            sindicatos y los partidos que lo adversan,  censura  la prensa,
                            impone la llamada Ley del Hambre y hostiliza policialmente a
                            los militares patriotas”.
                      Lo anterior ha servido para demostrar, como el gobierno de Betancourt, pese haber resultado de unas elecciones “populares, libres, directas y secretas”, hasta donde se podía garantizar en aquella época con un sistema electoral muy vulnerable y una población en gran parte analfabeta, derivó hacia un comportamiento dictatorial, hasta más represivo, que en mucho superó a los gobiernos de Gómez y el propio Pérez Jiménez. Como hemos visto, por todos los elementos mencionados, varios factores influyeron en aquella conducta.
                     La historia venezolana anterior a Betancourt, salvo algunos instantes o experiencias diferentes y muy puntuales, se había caracterizado por regímenes represivos, sin conciencia verdadera de los derechos de los ciudadanos, no acostumbrados a experimentar el reclamo popular, ni siquiera de los grupos representativos, sino a una situación despótica donde prevalecía la opinión o voluntad del gobernante. La personalidad misma de Betancourt, demasiado conocida por los venezolanos y reconocida por quienes, como el suscrito, pudieron verle por buen tiempo diariamente, antes que asumiese el gobierno en 1959, era dada a reacciones violentas y muy poca delicadeza. La sutileza, para intervenir en cualquier asunto, no era una de sus virtudes.
                      Entre los jóvenes adecos de mi tiempo, se comentaba como, en las reuniones de gabinete, la iracundia del presidente, le llevaba a lanzar la pipa contra cualquiera de sus ministros o allegados, salvo el Dr. Luis Beltrán Prieto Figueroa, porque discrepasen de aquellas opiniones en la cuales estaba interesado en imponer  o los percibiese distraídos o evadidos de la conversación. Pocos se atrevían a rebatirle alguna idea por temor a su reacción o decisiones posteriores.
                     En las reuniones de partido, aquellas a las cuales por derecho podían asistir, además de Betancourt y sus allegados, los izquierdistas que posteriormente dieron origen al MIR, como Simón Sáez Mérida y Domingo Alberto Rangel, quienes eran miembros del Comité Ejecutivo Nacional (CEN), sólo estos solían rebatirle cada argumento en materia política, sino que el último se solazaba en enrostrarle su falta de conocimiento en muchos asuntos que el fundador del MIR manejaba en profundidad. Circunstancia que al “Napoleón de Guatire”, molestaba en exceso, pero según contaban, quizás haciendo un supremo esfuerzo, optaba por ignorar. Los jóvenes adecos, futuros dirigentes del MIR, cuadros dirigentes de menor jerarquía, quienes no teníamos accesos a  aquellas reuniones, al poco tiempo de aquellos sucesos nos enterábamos en detalles. Nosotros formábamos dentro de AD una organización paralela con sus jerarquías y niveles organizativos que recibíamos abundante y diaria información del acontecer nacional y del partido, incluyendo aquellos incidentes. La gente del ARS, como Raúl Ramos Jiménez o Jesús Ángel (el indio) Paz Galarraga y hasta el mismo Dr. Prieto, cuando no coincidían con Betancourt, dejaban saber sus desacuerdos pero cuidando las formalidades.
                     La situación económica del régimen era apremiante como ya lo hemos dicho en diversas oportunidades y el gobierno experimentaba, como Pérez Jiménez en los últimos días de su gobierno, o quizás de más envergadura por la enorme participación obrera en la calle, de grandes presiones del movimiento popular reclamando derechos y reivindicaciones.
                      Luciano Wexell Severo, en este sentido, en la obra que antes hemos citado dice al respecto, en la pág. 130:
                                  “En  los  meses  de octubre  de 1959 y  enero  de 1960  nueva-
                                     mente  ocurrieron   grandes   protestas   de  trabajadores,   estu-
                                                  diantes y desempleados.  Las  manifestaciones  terminaron  otra
                                                   vez en choques contra la policía y con dura represión”.
                        Pero para ahondar y dejar claramente establecido el carácter represivo y antipopular del gobierno de Betancourt, volvamos a Orlando Araujo, en la misma obra antes citada, págs. 168-169:
                                 “……allí están aquellos tres primeros muertos abaleados por la
                                  policía  durante  una manifestación pacífica en agosto de 1959.
                                  Pero a poco de ahondar en nuestras averiguaciones tropezamos
                                  con aquellas raíces afirmadas en la historia y en la deformación
                                  estructural: los tres  caídos  eran obreros y la manifestación era
                                  de  desempleados.  Un  gobierno  cuyos  compromisos  con  las
                                  minorías privilegiadas y con el capitalismo extranjero le impiden
                                  ir  al  cambio  de  estructuras verá crecer ante sí el problema  del
                                  desempleo y sólo tendrá a la mano a la policía para silenciar sus
                                  explosiones sociales….”
                       Esas circunstancias, llevan a Betancourt al eslogan de su práctica política como respuesta al pueblo, sus demandas y los humildes en general, según Araujo y todos quienes vivieron aquellos años, “Las calles son para las fuerzas del orden público” y “hay que disparar primero y averiguar después”. 
                     Los defensores de Betancourt, intentan justificarlo apelando al expediente de la lucha armada, fenómeno surgido con posterioridad y asumido en principio como una forma de defensa de la brutal agresión policial y en virtud de haberse cerrado toda posibilidad de reclamo o participación legal, habiendo de por medio aquellas dos órdenes peculiares y ajenas a la constitución misma y los derechos humanos, impartidas desde Miraflores.
                   Quienes ayudaron a Betancourt, en cierta medida, pese las diferencias, a llegar a Miraflores, como la gente que luego formaría el MIR y hasta la de URD, que más tarde formarían el VPN (Vanguardia Popular nacionalista) pasarían a integrar la lista de los perseguidos y acosados del gobierno de Raúl Leoni.
                    Nota adicional: En otra parte de este libro, veremos como ese comportamiento de Betancourt también estuvo influido por el temor que en personajes como él y en el Departamento de Estado, produjo aquel fenómeno que fue la Revolución Cubana y todo su efecto ecuménico.


miércoles, 16 de julio de 2014

PADRE, HIJO Y ESPÍRITU SANTO


ELIGIO DAMAS


            No sé nada de estas cosas, salvo la común idea que en el ideario cristiano Dios es las tres cosas al mismo tiempo; la santísima trinidad. Pero Dios, a todos los seres vivos, por el dominio que tiene sobre el universo,  dio la capacidad de reproducirse, tener hijos, quizás no por la generalizada idea de perpetuar la especie humana, como según uno ha escuchado siempre en la calle, pues no creo que Dios en un universo insondable, tan complicado, se haya preocupado de manera específica del hombre, lo que sería un engreimiento de éste al decir eso, sino del equilibrio del infinito mundo. Como es una presunción que Dios se ocupó de crear el universo, donde cada cosa está puesta en su justo sitio, determinado ritmo, movimiento armónico y ocupando un preciso espacio para que el hombre lo gozase a sus anchas e hiciese lo que le viniese en gana, y como cansado, hastiado de su existencia o entrado en contradicción con ella, se ponga a destruirlo.
             ¿Quién ha mostrado que seamos los finitos y hasta tristes, por decir lo menos, seres humanos la semejanza de Dios? Eso sería concebirle sin atrapar su grandeza y trascendencia más allá del hombre mismo y su hasta ahora limitado espacio.
         De lo que parece no haber duda, si uno piensa que Dios lo controla todo, es que le dio al hombre la capacidad de tener hijos. Es más, según la frase bíblica, al hombre ordenó crecer y multiplicarse (creced y multiplicaos, al parecer dijo, por la frase, al hombre colectivo), pero si al caso vamos, el mismo precepto funciona para las demás especies, aunque el creador no lo haya dicho de manera tan expresa, como concibe el engreído hombre.
         Según pues, en la creencia cristiana Dios es Dios, hombre y santísima trinidad. Tres existencias fundidas en una.
         Pero el hombre, este que patea las calles buscando cosas que no encuentra, porque las sacaron del país, escondidas están para venderlas en el mercado negro y precio especulativo en su propia cara y contra su bolsillo,  no las producen o llevan tiempo sin traerlas, por esos misterios de la economía que uno, el finito ser no comprende, se multiplica en otros seres no de manera asexual sino con la intervención de seres de sexo opuesto. Pero sucede que “el tercero en discordia”, no es uno ni otro como tampoco una simple combinación de los dos, sino un individuo totalmente nuevo, que puede ser hasta un “salto atrás”, buscando hacia el pasado a personajes ignotos.
            Por eso el hijo del hombre trabajador, hasta intelectual, artista consagrado, dedicado su tiempo más que crear hijos a formarse él mismo sin poner nunca fin a ese proceso porque “solo sé que no sé nada”, lo que implica descuidar la “aburrida” tarea de formar hijos o porque éste o estos, llegado el momento de la socialización más allá del grupo familiar se le salieron del carril y  porque llegaron a la vida en pelo, y los agarraron otros intereses y hasta interesados muy diferentes y adquirir hábitos y preferencias distintos a su progenitor.
           En la pedestre vida humana, el hijo del padre no es necesariamente lo mismo que el padre del hijo. Dios, ese infinito personaje que tiene todos los hilos y tinglados del mundo, es superior al  Departamento de Estado, organismo, que por orden del gran capital, que tampoco es como el creador, hizo a todos los hombres diferentes. Hasta los chinos, pese a que en veces uno se engañe, son distintos. Por la huella dactilar, cuando van a votar, se les distingue. Cosa por cierto que a adecos y copeyanos les fastidia, porque no pueden seguir haciendo lo de antes.
          De manera pues que por muy hijo que uno sea de su padre, hasta habiendo vivido pegado a su pata y viéndole hacer y decir cada día, hasta llegar a la edad de decir y hacer lo que nos venga en gana, en buena medida siempre haremos y diremos de manera y contenido diferente a nuestro padre. Además, el hombre siempre pone empeño en ser él mismo, tener su propio sello, si eso no fuese posible, se sentiría infeliz y habría razones para uno no creerle original y creativo.

         Por eso, cuando ya uno piensa en el retiro, o en alguna súbita salida, teniendo una tarea por delante y cree debe continuarse, no necesariamente piensa en el hijo; es posible, así es la vida que este tenga sus propios intereses e ideas. No puede el pintor dejar en manos del hijo su taller para que continúe su obra si este está dedicado a otra cosa y no se ha formado para ello. En esas circunstancias debe pensar en otro aunque con él no tenga ningún parentesco consanguíneo. Lo que prueba que los hijos no siempre están en las mejores condiciones, ni siquiera en las condiciones de continuar la tarea del padre.   

lunes, 14 de julio de 2014

"LA SALIDA" SIN ENTRADA

ELIGIO DAMAS

            “La salida”, como casi todos sabemos, fue propuesta que Leopoldo López de Voluntad Popular (VP) y la señora María Machado, presentaron al país para deshacerse del gobierno, saltándose principios constitucionales que norman la sustitución presidencial. Por su definición misma, envuelta en la consigna “Maduro vete ya” y la forma de lucha implementada para lograr sus fines, cuyos detalles son bien conocidos, que en esencia se caracterizó por el uso desmedido de la violencia, no fue más que una intentona de golpe de Estado. Se procuró crear una situación de hecho que obligase a buscarle una solución inmediata sin respetar la institucionalidad.
             Su forma de lucha, desarrollada fundamentalmente en los espacios naturales de la clase media, que implicó desarreglarle la vida cotidiana, exigía una solución inmediata. Debían saber bien los promotores que su propia gente llegaría a un momento que diría como aquel viejo adagio “bueno es culantro pero no tanto”. Se cansaría de tanto humo, basura acumulada, disparos al garete, crímenes cometidos en su nombre y de esperar una respuesta de algún lado que marcaría el punto de cierre de aquel infierno, soportable por dos o tres días quizás pero no por tan largo tiempo y sin saber hasta cuándo. Esperando el golpe de cuartel imaginario se le fueron los días. Sin contar la necesaria reacción en contra de comerciantes y empresarios también partidarios de salir del gobierno pero nunca a inmolarse y perder lo que han acumulado.
             El más ligero análisis, tomando en cuenta todos los factores, rasgos de la coyuntura y fuerzas puestas en movimiento, hacían pensar a cualquiera con poca imaginación, que aquello llegaría rápidamente al agotamiento. En efecto así fue. Siendo precisos, pudiéramos decir que ese agotamiento se produjo más temprano de lo que pudimos imaginar. Algunos detalles que vale recordar,  es cómo la oposición misma, pese las simulaciones, evasivas, por si acaso, no estuvo en sintonía con aquella aventura loca. Luego fue un proyecto azaroso montado sobre la falsa idea que aquellas desmedidas acciones serían necesariamente seguidas por un importante alzamiento militar y quizás por una reacción en cadena del movimiento popular; lo azaroso, sin hablar de la verdadera disposición que prevalece en esos espacios, lo que podría llevar a una discusión llena de subjetivismos y sueños, quedó demostrado que los promotores de “La salida”, se quedaron con los crespos hechos.
            Esos mismos promotores, quienes se identificaron ante el país y  “tiraron el resto”, como López quien corrió el riesgo que le encarcelaran convencido que sólo tardaría horas en prisión – ya lleva tres o cuatro meses y no sabemos hasta cuándo estará en la situación que ahora confronta- y la señora Machado lanzando por la borda su representación parlamentaria, demostraron incompetencia y hasta excesivo oportunismo, para manejar asuntos muy complejos. 
            La magnitud del error, pésimo cálculo, demostración de incapacidad para enfrentar los avatares políticos, quedan por demás comprobados, cuando ahora, después del desgaste, lo que de por sí es una clara derrota, el resto de la oposición a través de Luis Vicente León, de Datanálisis, Capriles, los obispos, Ramos Allup, etc., reconocen que “La salida” sólo logró dañar a la oposición y fortaleció al gobierno.
             La historia venezolana de fines del siglo veinte, estuvo llena de circunstancias como esas. El vanguardismo puesto de manifiesto en “La salida”, que ha ignorado por completo los problemas de la gente, incapaz de ofrecer una oferta que el pueblo pueda hacer suya, porque se fundamenta en sus dificultades y carencias y sólo le pide, mediante su accionar, le acompañe para luego someterlo o pasar por alto sus aspiraciones, es de vieja data y siempre ha tenido el mismo fin; ese de “La salida”, que se distanció mas de lo que estaba del pueblo y  de su propia gente, tanto que la MUD, lejos de expresar la unidad está enredada en una seria confrontación. Además, los señores Machado y López, justificaron sus acciones dentro de un marco legal y político que se inventaron, sin no tiene asidero real y por tanto incomprensibles para la gran mayoría de los venezolanos, que en un 89 %, según Capriles, repudió aquellas acciones.

           Gracias a “La salida”, por ahora, el gobierno ha podido disipar las nubes grises.

sábado, 12 de julio de 2014

MADURO, JAUA, ARISTÓBULO, TRES CONCEPTOS DE PARTIDO. ¡ SIN CONTAR LOS PERIFÉRICOS!



ELIGIO DAMAS


                Son las cuatro y veinte minutos de hoy viernes 11-07-14, según mi reloj. Debía ir a una reunión social con viejos colegas en el Colegio de Profesores en Lecherías, fue un compromiso que contraje con anterioridad, pero la abundante lluvia que cayó hasta hace cerca de una hora me impidió salir, o por lo menos me dificultó hacerlo, además me dio flojera, suficiente como para abstenerme de tomar la calle hacia aquel municipio, sabiendo por la experiencia que las vías debían estar inundadas.
               Quería ir más que todo por encontrarme con viejos compañeros de trabajo y luchas gremiales, entre los cuales habría unos cuantos que llevo bastante tiempo sin ver. Opté por sentarme frente al televisor a enterarme de algunas cosas y como es un hábito propio de mis ocupaciones tomar algunas notas.
              Puse como automáticamente VTV, en mi receptor el canal 8, en el cual salió Elías Jaua, el canciller, dando un discurso en un acto y sitio, cuyos detalles no precisé.  Al escucharle decir, “El partido, como dijo el comandante Chávez, debe dejar de ser una maquinaria electoral…..”, puse toda mi atención en él y hasta me entusiasmé, tal como lo hicieron quienes estaban en el acto, de los cuales la mayoría aplaudió con verdadero fervor. Por supuesto, no puedo decir nada acerca del por qué de aquel entusiasmo, como qué percibieron lo mismo que el suscrito, porque cuando agregó lo que transfiero a continuación volvieron a aplaudir con la misma emoción, lo que me dejó sin comprender nada acerca de lo que aquella gente pensaba exactamente sobre un tema tan vital como es la relación entre el Estado, gobierno y partido revolucionario. No sé si aplaudían sólo porque la primera expresión, como a mí, significaba para ellos una nueva toma de posición de conformidad con las demandas de alguna militancia que ha discutido y pensado mucho sobre el asunto.
          Pues agregó Jaua, disolviendo mi entusiasmo: “….para convertirse en una fuerza que AYUDE AL GOBIERNO en su misión….etc.”
          Para el canciller y figura prominente del alto mando del gobierno y partido, éste no sería más que eso, una herramienta que “ayude”; no habló de dirigir. De donde uno concluye que, para la importante figura de la cual hablamos, la dirección del proceso debe estar en otra parte; uno, al analizar con detenimiento su razonamiento, concluye que esa dirección debe estar en el gobierno. Recuerdo entonces los reclamos del PCV y algunos sectores del Polo Patriótico acerca de que el cambio, golpe de timón, en este asunto, debe significar crear una dirección colectiva y participativa, lo que iría más allá de la ayuda.
         Pero no fue eso, lo dicho Jaua, lo sostenido con convicción por el presidente Chávez cuando le llegó el momento de opinar al respecto. Recuerdo que, recogiendo la opinión de mucha gente, escuchando a aquellos a quienes incitaba a hablar, “hasta las piedras”, llegó a afirmar que el partido debía dirigir al gobierno y no al revés. Los integrantes del gobierno, como militantes del Psuv o Polo Patriótico, no pueden colocarse por encima de estos; sería como una parte sobreponiéndose al todo. Debo volver a recordar como en la instalación del Congreso fundacional del Psuv, llamó a los alcaldes a retornar a sus municipios a ocuparse de los asuntos de su estricta competencia.
        Por lo que la posición de Jaua pareciera no insertarse en lo que pensaba Chávez y lo que éste, tantas veces, nos dijo acerca del partido.
        Pero después de escuchar a quien llaman “el protector de Miranda”, recordé parte de un discurso del presidente Maduro anoche, en un “jueves de vivienda”, donde entre otras cosas comentó, refiriéndose a la oposición, de manera despectiva contra los partidos. De esa disertación, por lo menos yo,  creí entender que el presidente Maduro no le da a los partidos la importancia, el valor, que tienen. Llegó a  decir, que el suyo no era un gobierno de partido; lo que estuviera bien si definiera el significado de la expresión y el rol del partido, distinto a buscar votos o el carácter de la relación desde su perspectiva. Consideró además que eso era “asunto del pasado”. Discurso muy del agrado de la vieja derecha y al parecer dirigido a un pequeño sector. ¿Entonces, de acuerdo a ese criterio, cuál es el rol del partido? ¿Sólo recoger votos? Pareciera haber falta de coherencia.
           Desacreditar el rol de los partidos por los errores o abusos de los correspondientes a la era de la socialdemocracia o cuarta república, o mejor de sus dirigentes, es conducta que la derecha ha asumido antes contra ellos, como estructuras que intentan organizar al pueblo y sus luchas.
           Si bien ellos – los partidos - no pueden ser fuerzas o intermediarios que asuman el rol del pueblo, de las masas, de los grupos que luchan y la suma de individualidades que deben reconstruir el mundo, tampoco deben dejar de ser los mecanismos que empujan a aquellos, encargados de recoger sus inquietudes, darle forma, sentido concreto y servir de conexión con el Estado y el gobierno. Deben ser algo mucho más que una organización que sólo “ayude” al gobierno, porque lo contrario, lo que pide Jaua, implicaría ponerse al servicio de éste. Más, sabiendo que el Estado venezolano, por razones materiales, estructurales, más allá de los deseos de uno, es un ente capitalista, atado en sus formalismos, circunstancia precisamente que tratamos transcender con el empuje del movimiento popular y la conducción del partido.
         Cinco minutos después de la intervención de Jaua, el canal saltó hacia Anzoátegui para lanzar al aire un discurso del Gobernador Aristóbulo Istúriz, quien dijo “el pueblo no está solo, tiene en cada comunidad a las UBCH para luchar por sus problemas y en pro de sus conquistas”. Esta opinión de Aristóbulo, en mi buena fe y mejor deseo, pareciera estar más cerca de lo que uno cree, aunque debo reconocer que no envuelve un juicio preciso del rol del partido a través de sus organizaciones de base, con el resto del mismo y en sus relaciones con el gobierno a sus distintos niveles.
        Me quedaré aquí porque lo que creo y aspiro está expuesto; resumiendo, idealista al fin, es que en el Congreso del Psuv, se haga una discusión libre, rica, profunda, olvidándose de los aplausos a la dirigencia, cuando únicamente ella habla sobre el papel del partido. Aquí están recogidos tres conceptos que podrían ser contradictorios y a partir de los cuales se puede discutir para intentar llegar a una definición que exprese el pensamiento del partido todo, los aliados, que en veces pareciera que en el pensamiento de algunos no cuentan, justamente porque evalúan con criterio electoral, cuantitativo. Esto envuelve también al Polo Patriótico y el pueblo en primera instancia.

         

jueves, 10 de julio de 2014

LA MUD LLENA LA RED DE AUTOGOLES. AVELEDO EMULA A FILIPAO


ELIGIO DAMAS

            De repente, cuando buena cantidad de gente esperaba que Brasil sucumbiese ante Alemania por una diferencia discreta, en virtud de los pergaminos que posee, sus siempre buenos jugadores, estar en casa y con un estadio hasta reventar, se le vino aquella avalancha que le llenó la red de siete goles. Apenas uno alcanzó el anfitrión para salvar la honra, anotado al final del partido, que bien pudo permitirlo un rival que adelantó sus líneas sintiéndose amo, señor de la cancha y también del marcador, con una ventaja demasiado holgada y hasta con el ánimo generoso y deportivo de no humillar tanto al rival.
            Esa misma avalancha se le vino encima desde la semana pasada a “La Salida”, que aunque la hayamos visto como línea política de Leopoldo López y la señora Machado, con el aval de los grandes titiriteros, fue en la práctica también de la MUD, por las omisiones o vacilaciones de todos sus integrantes incluyendo a Ramón Guillermo Aveledo. Fue un hecho evidente que quienes conforman esa organización, salvo los dos primeros nombrados, no se atrevían a discrepar de éstos por temor a lo qué pudiera suceder y el respaldo del cual habían venido gozando de importantes sectores del Departamento de Estado.
           De repente las líneas de vanguardia y retaguardia, ofensiva y defensiva, del cuadro opositor comenzaron resquebrajarse. La primera manifestación que uno recuerda, fue de cuando el presidente Maduro llamó al diálogo e importantes personajes de la política y la economía como Hirán Gaviria le tomaron la palabra y se incorporaron a mesas de diálogo sobre el área y al parecer allí han llegado a acuerdos. El sector opositor de la economía se sintió tentado y hasta cautivado pero optó por disimular porque en él ejercía presión  la posibilidad que “La Salida” fuese exitosa. No pasemos por alto que el venezolano en gran medida adora las cosas azarosas. En aquel momento, los integrantes de la MUD comenzaron a tirar sobre su propio arco; desde luego que habiendo roto las guarimbas la conexión con las líneas de ataque hacia el área contraria no les quedó otra opción que empezar a meterse autogoles para dar la sensación que seguían en juego.
             El primer gran golazo o mejor autogol, pero fuera de serie, lo introdujo Luis Vicente León, cuando entrompó a los guarimberos y les lanzó el balón a la cara, demostrándoles que beneficiaban al contrario con su juego. Que más del 75 % de los venezolanos repudiaban sus acciones violentas, más del 43 % no reconocía ningún líder opositor y quienes se creían líderes contaban con un respaldo raquítico. El golpe fue mayor cuando les dijo que pese las dificultades y quizás por sus acciones vanguardistas y contra su propia gente, el presidente Maduro se había solidificado con un apoyo por encima del  42 %.
            Cuando nadie lo esperaba, quizás pensando que mejor que no meter ningún gol era introducirlo aunque fuera en su propio arco, apareció pegado a la línea derecha el señor Capriles y mandó un “patadón” que sorprendió a todos, hasta al graderío, con un enorme letrero que decía cosas como estas:
             “La salida fue un fracaso. Sólo consiguió fortalecer al gobierno y que más del 89 % de los venezolanos repudiasen los actos violentos de quienes lanzaron aquella consigna y organizaron los actos que la acompañaron”.
              Fue este el segundo autogol que empezaba a llenar la red detrás del arco opositor y a partir de allí se desató un aguacero de autogoles que al pobre portero, Ramón Guillermo Aveledo, obligaron a guarecerse en el fondo, detrás de los tres palos, como si fuese también el balón.
              El tercero provino de los botines de un jugador que se había paseado por la media cancha, sin invadir con ánimo la contraria, jugando como agachado. Este hizo un disparo contra su propio portero que llevaba el valor del suyo mismo, su partido AD y pegado al balón iba el sello de UNT y PJ; es decir, un autogol que valió por tres. Fue Ramos Allup, quien se coló por el medio del campo en aquel zafarrancho y espetó: “La Salida no constituyó ninguna solución a los problemas del país”. Pero el balón que chutó llevaba otro rótulo, que decía “La mayoría de la población e incluso fuera de Venezuela como la ONU, la OEA y el Vaticano, apoyan que se retomen las conversaciones con dirigentes oficialistas”.
            Tome nota el lector, para su propio análisis de esta etapa del partido, como el dirigente adeco, al reaparecer no se sabe si de su opacidad en la cancha opositora por este tiempo o de la clandestinidad, nombra el apoyo que “fuera de Venezuela” les ofrecen para sus nuevos planteamientos tácticos del partido.
           Pero la cosa reventó en mayor número de autogoles, cuando el arzobispo de Mérida, Baltazar Porras, un jugador generalmente conflictivo, de un hablar y enjuiciar que generalmente le hace coincidir con quienes promueven “La Salida”, dado al juego rudo, pareció salir del mundo de los fantasmas y, cuando nadie le miraba, ni siquiera recordaba, estando en el área de penalti, teniendo el balón parado a sus pies, se volteó y se la zampó a su propio arco y dijo: es necesario que “se reanude el diálogo y que no sean los radicales que digan que no vale pena”. Cuando escuché aquello de radicales recordé el viejo refrán de “cachicamo llamando a Morrocoy conchúo”. Fue como ver que quien generalmente carga los tobos y ataca por mampuesto, intentase asumir el rol del técnico.
           Mientras todo aquello ocurría, en las graderías se produjo un silencio  insondable, porque era insondable aquel gesto y tremendo patadón.
           Siguió el juego, siempre dentro de la cancha opositora y entre ellos mismos, no pudiendo avanzar porque los de la “La Salida”, plantados en el área de tránsito habían roto toda posibilidad comunicacional. De repente, como cuando se dice “la casa llena de muchachos – en este caso autogoles – y parió la abuela”, aprovechando el desconcierto general, el portero mismo, Ramón Guillermo Aveledo, quien a su vez hace de Director Técnico, teniendo el balón frente a sí, no aguantó la tentación, se volteó y la mando donde estaban arrumados los autogoles anteriores y acompañó aquel autogol como al cuadrado, con el siguiente epitafio: “Nos toca cambiar al gobierno cuando toque. Constitucionalmente, democráticamente, pacíficamente. Hay quienes nos piden que tumbemos al gobierno. Pero ese no es nuestro papel”. Claro, se le olvidó advertir al escribir lo de tumbar al gobierno la pregunta que parece de ritual ¿con qué culo se sienta la cucaracha? Pero también que él había contribuido, con sus salidas evasivas y caminar zigzagueante, con quienes le pedían “tumbemos al gobierno”.
           “La Salida” parece haber perdido el juego, enterrada por tantos autogoles. Hubo un cambio arriba, ante la terquedad de los hechos, más que de la dirección técnica en la cancha, de quienes se mueven en lo oscuro”. Con todo aquello, ese germinar de autogoles, sus promotores, hablo de López y Machado, pudieran estar en el fondo de la fosa, quizás por lo menos por ahora, a quienes de paso nadie escucha. En cuanto al Director Técnico, pese a su tardío e inseguro arrepentimiento, pese ser mal de muchos, creo que le sale tarjeta roja.

           Pero esta campaña futbolística sigue y en el otro campo parecieran no tenerlas todas consigo. Jugadores como la ineficiencia, la indefinición económica, el emplaste en el manejo de las divisas que ingresan, improvisación, corrupción que emana hasta de la grama misma, la inflación que amenaza tragarse nuestra alma de hincha incondicional, discordia, mal manejo de las relaciones internas y hacia afuera con los aliados que han jugado bien a la defensa, por lo menos hasta que el adversario estuvo atacando duro, amenazan con derrumbar al equipo. Veremos qué pasa cuando la oposición reorganice sus líneas, ataque con inteligencia y orden, si es posible que el marcador, por lo menos, se mantenga como viene. 

martes, 8 de julio de 2014

JOSÉ VICENTE, EL DE HOY O EL RIESGO DE OPINAR


ELIGIO DAMAS


            Siempre ha sido riesgoso opinar, sobre todo para quienes son poco dados a sólo lisonjear. Quienes tienen poder y esto va más allá del gobierno, pasa por los grupos económicos, dueños de medios, dispensadores de publicidad, políticos, etc., son poco dados a aceptar que alguien contradiga sus opiniones o ejecutorias. Siempre ha sido así y lo será quizás quién sabe hasta cuándo. Uno lo ha sentido en “carne viva” durante toda la vida.
            Es elemental que las individualidades o grupos expuestos a la opinión pública y quienes a ellos apoyan, pese digan lo contrario y hasta la juzguen beneficiosa, son alérgicos a la crítica si esta no está envuelta en la lisonja y el halago. Pero la crítica es indispensable, es la bujía del cambio. Se hace bien haciéndola en cualquier circunstancia, de lo que se trata es hacerla digerible y llena del debido respeto y consideración, aunque siempre no sea bienvenida.
            Pero ahora en Venezuela, cuando vivimos envueltos en un fenómeno que se ha llamado polarización, el asunto se ha vuelto más complicado o duro. Pareciera que la piel nacional se volvió como más sensible. Porque quienes se sienten “agredidos” por las opiniones que uno emita suelen multiplicarse. Si se hace una observación acerca de una práctica opositora, que signifique censurarla, no sólo se corre el riesgo de provocar la ira de quienes se sienten como obligados a defender a aquella, sin analizar las circunstancias, porque a ella “ni con el pétalo”, sino que pudiera suceder que desde los partidarios del gobierno, que somos muchos, puede salir alguien a hacer lo mismo por “razones” diferentes.
            Hasta José Vicente Rangel, un crítico de toda la vida, por supuesto siempre manteniendo la sindéresis y la ecuanimidad, pero crítico al fin, quien hace sus críticas formales al gobierno sobre asuntos de funcionamiento, siempre dirigidos a funcionarios subalternos, cree inconveniente se discutan los altos asuntos de gobierno, Polo Patriótico y Psuv por las vías que sean expeditas. Apela el experto periodista con quien muchas veces hemos coincidido y profesado un gran respeto, al sempiterno argumento, más o menos expresado en los términos de “este no es el momento para eso”; el viejo adagio adeco, “esperemos el momento dado”. El mismo que  se viene utilizando desde que Chávez dejó de decir “hasta que las piedras hablen”. Es natural que los cuadros de dirección teniendo donde dejarse escuchar y poder acceder a los mecanismos para contribuir a los cambios que anhela o por lo menos influir para que ellos se produzcan, ventilen sus discrepancias a lo interno. Creo que eso viene sucediendo, porque aparte de Giordani y Navarro, más nadie de la dirección ha dejado saber sus opiniones o discrepancias con las políticas del gobierno. Lo que se ha escuchado desde esa dirección es censura a Giordani por no haber usado otros canales. Los demás que opinan, sin dejar de decir el formalismo, salvo pocas excepciones, pese a ser como José Vicente, chavistas y partidarios del proceso que ahora lidera Maduro, no son dirigentes del Psuv y no sienten tener cercano el mecanismo a través del cual hacer sentir sus opiniones.
           Pero, aun así, Héctor Navarro se encargó de anular las opiniones de Eleazar Díaz Rangel, en el mismo sentido de las de José Vicente, señalando que el ex ministro de Finanzas había intentado infructuosamente acceder al presidente y Dirección Nacional del partido. Cuestión que el segundo de los nombrados en este párrafo optó por pasar por alto o ignorar.
          Cada quien emite sus juicios en los espacios que le sean permitidos y tiene acceso. José Vicente hace críticas a la gestión administrativa, cuando se trata de responsabilidades de funcionarios menores, lo que es muy importante y loable, pero hace críticas. Pasa que él ha optado por hacerlo al nivel que considera pertinente y prudente. Nadie lo objeta, por lo que debería sentirse satisfecho y no inconforme porque otros emitan juicios, valederos o no, que se dirijan a problemas puntuales del proceso y que envuelvan a personas de mayor responsabilidad. Por cierto, en el artículo en el cual censura el proceder de los chavistas que ventilan sus opiniones, lo que en ningún caso es condenable ni imprudente en estas circunstancias, el reputado periodista vuelve hacer sus críticas a determinadas prácticas de la administración pública.
          Pero hay más. José Vicente Rangel, si no me equivoco, es miembro del Consejo Federal de Gobierno; es decir, dispone de una tribuna envidiable para hacer oír sus opiniones en el sentido que quiera. Los otros mortales no tienen esa dicha. Lo que nos permite entenderle su preferencia.
         Hoy lunes, el PCV, quien en repetidas oportunidades ha manifestado su inconformidad con la operatividad del Polo Patriótico y se le escatime la oportunidad de hacer llegar sus críticas y opiniones sobre el rumbo del proceso, prácticas gubernamentales, vuelve en actitud crítica, a reclamar una dirección colectiva para el proceso revolucionario. No hay duda que eso está bien, como que en esa dirección estén todos aquellos que merecen y tienen derecho a estar por distintas circunstancias.
         No es sano, sensato ni favorable al proceso de cambio llamar a la gente que oculte su insatisfacción y no ponga de manifiesto sus desacuerdos, sobre todo si ello se hace con el debido respeto a las personas, la lealtad al proceso y ajustado razonamiento. No veo peligro en eso. Más peligroso es ocultar los desaciertos, halagar los procederes indebidos, callar cuando deba hablarse, porque nunca es el momento adecuado; sino que debemos esperar un momento para eso, el cual pareciera no llegar nunca.
            No hay duda que es duro el oficio de opinar, más cuando abundan quienes opinan descalificando al llamar a quienes también lo hacen en sentido contrario, “opinadores de oficio”. Pero es más duro, cuando se opina en descuerdo o divergencia, aunque se sea sutil, con quienes en un momento dado manejan los tinglados. Sean estos jefes de gobierno u oposición.
           Hay mucha tentación en el mundo y ella incita a opinar, manifestar acuerdos o desacuerdos y hasta mantenerse callado. Pero siempre ha sido más riesgoso el opinar.

           Las recomendaciones de acallar la crítica y hasta la protesta, contribuyen a dejarle ese espacio vital a la los opositores y eso si es un trascendente error.

lunes, 7 de julio de 2014

ORTODOXIA, PRAGMATISMO E INEFICIENCIA. COMENTANDO A LEOPOLDO PUCHI


ELIGIO DAMAS


            Leopoldo Puchi, quien ha sido galardonado con el premio al periodismo de opinión, decisión que me parece ajustada, tomando en cuenta que opina de fuera del chavismo y dentro de la oposición, como dirigente del MAS que es y con sano equilibrio, en una entrevista publicada hoy en un diario de Anzoátegui, afirma que dentro de Psuv hay una fuerte confrontación entre quienes llamó “izquierdistas ortodoxos y pragmáticos”. Pudiera ser cierto; lo digo así porque no tengo sólidos fundamentos para asegurarlo, aunque si hay muestras, nada difíciles de percibir, de diferencias sustanciales. Lo que no parece de mi parte ajustado es decir que la discrepancia esté centrada entre esos factores, si es que existen, sólo dentro del partido eje del gobierno e ignore a las demás fuerzas que lo respaldan, lo que incluye esa entelequia que llaman “Polo Patriótico”.
            Digo entelequia porque bien es sabido que el tal frente - ¿sería esa la forma adecuada de llamarlo?- solo aparece y hasta pareciera se reúne cuando hay contienda electoral. El resto del tiempo uno escucha aquí y allá, lee en diferentes medios, como los partidos, distintos al Psuv, que forman parte de él - ¿en verdad forman parte? – viven quejándose que no les toman en cuenta cómo se debiera. Es más, pasada cada campaña electoral, el citado Polo desaparece de la misma manera abrupta como aparece, entra en invernadero y, quizás más de eso, porque ni siquiera los ronquidos en coro, como debe ser, se le escuchan.
           De manera que la controversia, es lo que queremos decir, va más allá del Psuv y cubre todo el chavismo, si es valedero calificar así a todos los partidos y organizaciones que adhieren el proyecto socialista del siglo XXI.
          También es necesario advertir que no sólo se difiere sobre los asuntos económicos, el ritmo del cambio y elementos de la táctica, sino que dentro del chavismo también con respecto al rol del Polo Patriótico, su funcionamiento, la participación de los partidos aliados y sus dirigentes, el Psuv mismo y el carácter de la dirigencia.
           La dirigencia personal fuerte encarnada en Chávez, resultó de un proceso histórico que aun siendo así, fue cuestionada. No olvidemos, si queremos manifestaciones concretas, aquella formulación crítica contra lo que llamaron hiperliderazgo de los intelectuales reunidos en el CELARG, que se transformó en la opinión de multitudes. No podemos pasar por alto como el chavismo ha venido discutiendo si el gobierno debe dirigir al partido o al contrario. Incluso fue un hecho incontrastable que el propio presidente Chávez en una oportunidad se manifestó contra la primera opción. Recordemos como en el Congreso Fundacional del Psuv, llegó a solicitarles a los alcaldes allí presentes que se fuesen a sus localidades a ocuparse de lo suyo. Incluso está por debatirse en el Psuv si los gobernadores son unos miembros más de la dirección regional del partido, como indican los estatutos o los ejes de aquél.
   
        De todo eso se discute en el Psuv y en la entelequia – aunque parezca contradictorio, pues no queremos llamarle parapeto electoral – que denominan Polo Patriótico. Pero hay algo que angustia más al universo chavista que esas diferencias. Diría por ahora, sin querer significar que allí se agota el asunto, que lo más angustiante son la ineficiencia y el idealismo en el que parecen vivir quienes ejercen importantes cargos. Uso la palabra idealismo, mejor escogida de lo que pude, para no decir que parecieran vivir en la luna o creyendo que el pueblo es, como siempre ha pensado la derecha, un incompetente a quien nada debe comunicársele como es.
         Lo ineficiente es de vieja data; esa fue la razón por la cual el comandante Chávez mandó a poner en práctica las tres R. Llamado que no logró su propósito y continúa siendo un motivo de angustia en primer término para el presidente Maduro y para todo el chavismo. ¿Qué más ineficiente pudieran haber sido quiénes han estado en funciones de aplicar y administrar la política cambiaria? ¿Cuántas veces han asegurado que ahora sí es verdad que derrumbaremos el dólar paralelo? Todavía no se ha horneado por completo una medida cambiaria cuando ya la están sustituyendo por otra porque al inicio mismo se percatan que no sirve ni resuelve los problemas. Eso sí, y quizás aquí haya un punto a discutir, las personas que han manejado el asunto siguen siendo las mismas  y hablan tal como si no hubiesen tenido que ver con los errores anteriores. Este es un tema que mortifica más que las diferencias entre ortodoxos y pragmáticos, como también el de la escasez y la inflación.

           Sobre el tratamiento público de estos dos últimos problemas es donde uno observa un comportamiento idealista, evasivo de quienes tienen la primera responsabilidad. Los asumen como si no existieran o si admiten que existen entonces hablan de sus causas, generalmente atribuidas a un tercero, pero no explican o anuncian lo que habrán de hacer para resolverlos; de donde el pueblo que les escucha pudiera llegar a la conclusión, no que no existen porque él bien sabe que sí, aunque intenten distraerle, sino que no tienen la forma de resolverlos, pues esos problemas le muerden, corroen bolsillo y alma. Es más, percibe y eso debe molestarle, que creen no debe estar al tanto del asunto con toda la gravedad que pudiera afectarlo.