miércoles, 1 de octubre de 2014

HA MUERTO MARÍA RODRÍGUEZ, "EL ALMA CUMANESA", PREMIO NACIONAL DE CULTURA POPULAR



ELIGIO DAMAS

Nota: En agosto del 2008 publiqué este trabajo como un humilde homenaje a María Rodríguez, “La Sirena de Cumaná”, quien el martes 30, próximo pasado, murió a la edad de 90 años.  En esa oportunidad se le concedió el premio Nacional de Cultura Po
pular. Por lo que ella representa, su titánica labor y la admiración que le profeso, repongo este trabajo contando con la colaboración de Aporrea. 



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          El Ministerio del Poder Popular de la Cultura, por intermedio de un jurado designado al efecto, escogió a la cumanesa María Rodríguez para otorgarle el Premio Nacional de Cultura Popular. Eso constituye un acto no solamente justo, sino que parece obvio, porque esa artista que es “El alma cumanesa”, para decirlo con el título de la canción de José Antonio López, tiene un largo, profundo y significativo trabajo por la cultura nacional.
            Lyl Rodríguez Serrano, directora de TVES y por encima de todo periodista comprometida y de exquisita sensibilidad, escribió para “Últimas Noticias”, el día jueves catorce, o mejor ayer, a propósito del reconocimiento, como ella misma dijese, “de lo que el pueblo ya ha reconocido”, de la labor de María Rodríguez, a quien han llamado “La Sirena de Cumanà”:
            “Quien esto escribe- dijo la periodista mencionada- recuerda a María  desde los tiempos de las tabaqueras cumanesas donde laboraba y desde los tiempos de su canto confundido con el murmullo del Manzanares, que son los tiempos en que Benito Irady, en la Dirección de Cultura de la UDO, ratificó la búsqueda de lo que en verdad nos representa para preservarlo así fuera en un afiche, un poema, una canción, un video o una fotografía”.
            En verdad, no sé con certeza si “el reconocimiento” inicial de lo que María Rodríguez representaba y representa por parte de la UDO, se le debe a Benito Iradi o Alfredo Armas Alfonzo, el exitoso escritor nativo de Clarines y autor entre otras obras significativas del “Osario de Dios”, en la que las ánimas en pena van de aquí para allá como en “Pedro Páramo” de Juan Rulfo.
            Pero lo que si recuerdo con certeza es que, antes que los dos nombrados apareciesen por Cumanà - no navegaos pero si viajados, para rememorar a los margariteños- y que la UDO naciese, ya María había fundado su cátedra ambulante de folclore (¿o folclor?), canto, comparsas y teatro popular.
           Los cines cumaneses “La Glaciere”, “Paramount” y más tarde el Pichincha, con sus series de episodios y sus películas de vaqueros, como las estelarizadas por Bob Jones y Tim Mccoy, contaban con una suerte de competencia en el teatro popular y verbenas de María Rodríguez. Sólo que ella entregaba su arte por placer, a cambio del aplauso y reconocimiento de la sensibilidad cumanesa.  Lo de la UDO llegó cuando la incansable y tenaz artista popular llevaba unos cuantos años deleitando a sus paisanos y haciendo arte. La televisión aún no había aparecido y encargado, en gran medida, de poner a la gente a ver en la pantalla totalizadora y enlatadora en lugar de seguir mirándose a sí misma. En Cumanà, Radio Sucre apenas comenzaba a oírse; “La publicidad Sol”, una emisora de  circuito cerrado y el periódico “El Renacimiento”, del editor Juan José Acuña, eran los medios encargados de difundir las acontecimientos locales, nacionales y hasta internacionales. “El Crimen Más grande del Mundo”- título de una novela inédita de quien esto escribe-  que se refiere al ecocidio que significó la destrucción del manglar y la laguna en la parte norte costera de la ciudad, para construir la llamada Avenida Perimetral, todavía no se había cometido.
                Imagínense ustedes que cuando Luis del Valle Hurtado, se cansó de recorrer las calles de la “Sultana del Manzanares”, desde Caigüire hasta el Salao, en los días de fiesta, fingiendo ser Tarzán de los Monos” y optase por convertirse en el célebre “Diablo de Cumanà”, ya María Rodríguez tenía un largo historial de actividad creativa, de cantante, bailadora, teatrera,  maestra de folclor y diría que, por encima de todo, comparsera.
            La más significativa comparsa cumanesa, que es una mezcla de baile, música, canto, poesía y teatro, para escenificarlo en la calle, “La culebra”, llegué a verla por primera vez, creo que en la calle Rendón, en mis años de niño, bajo la dirección y figura principal de esa exquisita, sensible e incansable artista de mi pueblo.
          Hoy día de Santa Inés,
          patrona de Cumanà,
           hemos venido la culebra a celebrar.
                      Esta comparsa fue tan celebrada y escenificada como aquella otra, que ganase un premio nacional de la especialidad, llamada “El Zamuro”.   Uno de cuyos versos canta:
            Este zamurito que viene de Roma
            A comer podrìo aquí en Las Palomas….
            Y mientras el coro cantaba los versos, el bailarín que hacia de zamuro, interpretaba con gracia lo que he llamado “la danza fúnebre del zamuro”; los pasos que el ave de rapiña desconfiada da, antes de decidirse a picotear la carroña. “No vaya a ser que este hijo de puta esté vivo”, como se expresa en la novela antes mencionada.
           Porque los cumaneses de siempre, sobre  todo las generaciones del siglo veinte avanzado, fueron grandes comparseros Y entre ellos María fue “La Reina”.
           El pañuelo era lanzado al final de la actuación, con discreción y humildad, para que en él el público premiase, además del aplauso, a los artistas, colocando monedas. Era la manera de contribuir un poco con aquellos espectáculos populares, pues sólo podía servir para cubrir algunos gastos hechos por los abnegados promotores y participantes. Muchas veces, sólo para hidratar a los comparseros que bailaban, cantaban, tocaban, actuaban todo el día y caminaban unos cuantos kilómetros bajo un sol sofocante.
        . En las fiestas de carnaval, semana santa y decembrinas, María recorría la ciudad de “cabo a rabo” con sus comparsas, usualmente seguida por una multitud. Luego se unió a un insigne bandolinista sucrense llamado Daniel Maíz y entre ambos enriquecieron la música y el canto popular de su tierra.    
          Para quien esto escribe, salvando las especificaciones, los estilos y hasta las distancias, Maria ha sido para los cumaneses como a París, Edith Piaf, “La Alondra de París”. La nuestra es como se dijo arriba, “La Sirena de Cumanà”.
          Cuando la Dirección de Cultura de la UDO, institución nacida comenzando la década del sesenta del siglo veinte, hizo el reconocimiento de la labor de la artista María Rodríguez, ésta ya era una institución sembrada en el pueblo cumanés.
         También, Mariìta, como le dicen en Cumanà, era una destacada folclorista, para cuando José Antonio López, un cumanés invidente, residenciado en Caracas, compuso aquella pieza musical, que es como de los himnos de la ciudad, llamada “Río Manzanares”, uno de cuyos versos canta:
        “Río Manzanares, déjame pasar
          que mi madre enferma me mandó
          a llamar”.
          Y recoge la copla cantada allá en Bolivia, por uno de los soldados cumaneses del Mariscal Sucre:
           Ay Cumanà quién te viera,
            por tus calles paseara
            y a San Francisco fuera
            a misa de madrugada.
De modo que esta dama, que ahora ha recibido el premio nacional de Cultura Popular bien lo merece. El haber pasado toda su vida, mucho más de cincuenta años, con tenacidad, sin decaer, a promover y exaltar la música, la cultura popular de su terruño, que forma parte del patrimonio venezolano, sin hacer concesiones, con la convicción y firmeza que la caracteriza es más que suficiente. No obstante, a ello habría que agregarle su amor por los valores que ha promovido.
La canción de José Antonio López, “Alma Cumanesa”, que dice como en esa ciudad se cantan y componen distintos ritmos, es una manera de expresar las diferentes y ricas facetas de la artista popular premiada:

         “En Cumaná se canta la malagueña
         el maremare, la jota y el galeròn,
         el estribillo como este que el que estoy cantando,
         zumba que zumba, cumanés de corazón”.


Aporrea.org: 16-08-08

VIENE UNA SERIA PRUEBA PARA CHÚO. LA TRAMPA CONSTITUYENTE DE "LA SALIDA"



ELIGIO DAMAS


            La derecha es demasiado previsible. Por eso, justamente por eso, no progresa. La vida avanza, cometen errores y los repiten de nuevo. Hay un viejo refrán según el cual, “bruto es aquel que mete más de una vez las patas en el mismo hueco o tropieza también más de una vez con la misma piedra sin que a ésta le hayan cambiado de posición”.
            Ese repetir los mismos errores, es propio de las agrupaciones donde les resulta sumamente difícil ponerse de acuerdo y generalmente, por diferentes mecanismos de presión, se imponen los más tercos u obstinados, por decir lo menos. Los obstinados suelen ser tercos, persistentes en lo mismo, aunque no avancen porque se amparan en ideas fijas sin importarles la realidad. Para ellos la realidad siempre está equivocada.
            Entre la gente de La Salida o MID,  para mejor decirlo de Ledezma, López y Machado, el orden es sólo alfabético, persiste una idea. Hay que tumbar a Maduro. Ellos no pueden esperar mucho tiempo fuera del gobierno, habiendo allí tanto dinero que se invierte de manera distinta a cómo aspiran que se haga. Nada de “despilfarrar tanta plata” entre la chusma. Hay que volver a distribuir la renta como antes, entre la gente que sabe cómo gastarla e invertirla. Es necesario que el embudo se invierta ahora mismo, nada de esperar los tiempos constitucionales, corriendo además el riesgo de volver a perder. Por eso, “La Salida es ya”, “ahora mismo”. Ellos no han cambiado la línea ni la ruta. Metieron las extremidades inferiores hasta los límites con las caderas más de una vez y siguen empeñados en lo mismo.
            La presencia del “Chúo” Torrealba, ex comunista y ex masista, ahora en Primero Justicia, al frente de la MUD, no es garantía que este organismo no continúe jugando con dos mazos de carta. Con ese historial ¿quién en su sano juicio puede esperar de Torrealba consecuencia con algo y respeto a principio alguno? Hará o mejor, se inclinará hacia el lado donde se incline la balanza; si los de La Salida le enloquecen y le hacen creer que van “pá encima”, con ellos estárá él. ¿O se puede esperar otra cosa? ¿Quién en su sano juicio  puede imaginar al personaje lleno de mudanzas o aficionado al salto de talanquera con liderazgo?
           Preparémonos pues, para ver una MUD, corriendo entre primera y segunda o entre “La salida y la Entrada”, estando al frente de ella quien pusieron por Aveledo. No olvidemos que Torrealba además, no tiene fuerza alguna, fue puesto allí para recibir órdenes o seguir por inercia. ¿Qué él se imponga? ¿Con qué se sienta la cucaracha?
           Por su parte, hablando de repetir los errores, Voluntad Popular y en general, los partidarios de “La Salida”, han montado una novela picaresca que llaman recolección de firmas para llamar a la constituyente. El libreto ya lo sabemos, es de una simpleza inigualable. Además no es sino una copia vieja. Arrancaron a recoger firmas sin cumplir los extremos de Ley; sin la supervisión del CNE para gatantizar la pulcritud del proceso. Eso llevará, como antes, a las firmas planas y cuando el intento de revocatorio contra Chávez, donde Mendoza se presentó con “47 millones de firmas”, mucho más de los inscritos para votar, casi todas planas. Los líderes de “La Salida”, con el silencio de la MUD, quienes dicen no apoyarles, pero tampoco les adversan, irán con el mismo aspaviento de Mendoza ante el CNE con las suyas, escogidas según el criterio por ellos establecido, a sabiendas de la nulidad. Entonces, a partir de allí, cuando no les sean recibidas, arrancará la guarimba, porque “en Venezuela no hay democracia y se violenta la Constitución”. Mientras tanto, la gran prensa, la de aquí y más allá, lanzarán a los cuatro vientos la vieja y falsa noticia como nueva y verdadera.  Esa es la historia, dramática como la vida misma, para decirlo, porque vale la pena decirla, como en las viejas novelas radiales.
          Mientras ellos incendian el país de nuevo en “defensa de sus derechos constitucionales y en espera de ver por lo qué pasa”, Chúo pasará agachado, con la misma esperanza. La fuerza del pregón de los medios nacionales y extranjeros, asustarán más a Chúo, quien buscará dónde esconderse, mientras pasa la vaina.

          ¿Qué simple verdad? Claro, por lo que dijimos al inicio, la derecha es demasiado previsible. Lo malo es que, por sus métodos, producen graves daños al país y la gente común. Lo bueno de todo podría ser que, de repente, si Chúo no es lo que uno espera de él, sino que ahora es distinto y hasta maduró, asuma el rol que le corresponde y se deslinda y deslinda a la MUD con valentía. ¡Amanecerá y veremos!

martes, 30 de septiembre de 2014

¿CUÁL ES LA LÓGICA CAPITALISTA? ¿SOMOS SUS VÍCTIMAS? LA LÓGICA DEL AIRE ACONDICINADO



ELIGIO DAMAS


            La expresión “lógica del capitalismo”, la escuchamos y hasta la leímos desde muy jóvenes, allá en la orilla del Manzanares y envueltos en las pocas luces que de noche, muy temprano, pues no estaba de moda entre los jóvenes el ser noctámbulo, llegaban de los faroles de las plazas cercanas. Tiempos en que la brisa, a esas horas en mi ciudad oriental, era friolenta y demandaba abrigarse bien para no pescar un resfriado. Luego, con los años, la hemos seguido oyendo, leyendo y hasta escribiendo hasta nuestros días.
             Todos los pensadores de la izquierda la utilizan con frecuencia; de donde según ellos, dentro de la conducta del capitalismos hay una lógica. El fundamento material de esa lógica está en los beneficios que el capital invertido debe producir. Se invierte un capital para reproducirlo, generar beneficios a partir de él, incluso apropiándose el capitalista de la beneficios del trabajador. Los capitalistas, más que hablar de ella, actúan en concordancia; es una regla inteligente que hasta se enseña en las universidades.
             Esa lógica capitalista, que es lógica en cuanto debe producir renta, de lo contrario no habría lógica en una inversión para no acumular, se le tiene como algo que al mismo tiempo está en el ámbito del sentido común. Porque éste, también suele ser una percepción colectiva falsa y deforme, sobre todo cuando es una, llamémosle así para entendernos, imposición cultural del dominante.
             El beneficio social por sí sólo que puede producir un “gasto”, hecho por un capitalista, no tiene lógica, a menos que mediante otros mecanismos, como que lo invertido no sea suyo. De este carácter son los gastos en publicidad, la oferta “gratuita” de la imagen bondadosa del inversor, etc.
             Muchas empresas, el lector sabrá identificar más de una, gasta dinero en campos deportivos y hasta “financiando competencias” en esa área; luego en publicitar por la construcción de esos espacios y la realización de esos eventos. Cualquier inocente, y ¡vaya que abundan!, cree a pie juntillas que esa empresa es altruista y por demás preocupada por el deporte. Gasta dinero a manos llenas “a cambio de nada”, sólo por hacer bien. Visto así el asunto, se sale por completo de la lógica del capitalismo y los fines del capital. Un capital bondadoso, desinteresado. ¡Eso no tiene lógica! Además, hay personajes, como deportistas famosos, nada inocentes, porque cobran su actuación, se ocupan de decirle al público que en ellos cree, que esa empresa desborda de buena fe y desprendimiento.
             Pero resulta, esto lo sabe todo el mundo, pero no lo racionaliza ni le coloca en sitio adecuado para juzgar como debe ser y evitar se le engañe, que esa empresa, descuenta esas “inversiones”,  lo relativo a la construcción de los campos, que le siguen perteneciendo como un activo más, la realización de las competencias y la publicidad falsa que se  hace por todo eso, a lo que debe pagar  al Estado por Impuesto Sobre la Renta. Es decir, que la empresa nada aporta, lo hace el Estado quien deja de recibir por concepto de impuestos las cantidades que la empresa invirtió para hacerse publicidad y ofrecer una imagen de bondadosa e interesada en promover el deporte o la cultura, según sea el caso. De paso, aumenta sus activos. Lo que revela, que en esa conducta engañosa, persiste lo relativo a la lógica del capital. Que el capitalista nada hace para perder ni beneficiar de gratis a nadie.
            Además, el capitalista si sabe medir en dinero, cuánto ganó con aquella publicidad, acciones “altruistas y desinteresadas” y podrá saborearlo en los balances finales, cuando constate que aumentó su prestigio y más que éste, su volumen de venta. Más real para el bolsillo.
             Pero esa lógica del capital, está en contradicción con la lógica de la humanidad toda, incluso a aquella de la cual forman parte los capitalistas. Para explicar este juicio, tomemos un sencillo ejemplo; el relativo a los aires acondicionados.
            El aumento de la temperatura en todo el planeta, es el resultado de las actividades que el capitalismo ejecuta en grandes dimensiones y cantidades, para reproducir el capital y acumular más para seguir invirtiendo. 
           Ante tal circunstancia, se impuso la cultura del aire acondicionado; el aire de las pampas, nortes venidos de allende del mar y hasta de los bosques, disminuyeron, hasta se hicieron obsoletos y el ventilador pasó a ser un fósil; así se llenó el planeta de ofertas de aires acondicionados haciendo con ello un nuevo y gran negocio; carros, lanchas, aviones, aparte de viviendas demandan aires acondicionados; y todo espacio se cerró para reproducir el calor de manera que hubiese demanda para aquella nueva mercancía. Las nuevas viviendas, aún en espacios donde el viento sopla generosamente, se concibieron para que éste no entrase, pero si el calor y los productores de aires acondicionados pudiesen mover velozmente sus inventarios. Preguntémosle de eso a Fruto Vivas.
             La lógica capitalista, tan formal y “de anteojito”, se encarga de reproducir, aumentar, el calor en todas partes para que montemos aires acondicionados. ¡Es, además, como un absurdo! Se me ocurre comparar esta conducta, con aquella que se atribuye a los romanos en los banquetes, de vomitar para seguir comiendo.
           Pero el aire acondicionado, usado de manera tan expandida y abundante, se volvió un exigente de mayor energía eléctrica, con todo lo que ello implica y al mismo tiempo en un agresor del planeta y causante del aumento del calentamiento global.   
           Invertir en más y más aires acondicionados, crear las bases para hacer que el humano no pueda prescindir de ellos, que les demande como cosa primordial, está en la lógica del capitalismo, forma parte de eso que ellos, engolando la voz llaman “progreso”, porque ayuda a reproducir el capital, a ganar más dinero.

           Pero esa lógica, como muy elemental que la gente fácilmente entiende, implica agrandar la capa de ozono, deteriorar más al planeta y en definitiva destruir las condiciones de vida de la especie humana. Somos como prisioneros que viajamos en el espacio en una nave que la amenaza esa lógica. ¿Cuál es la lógica? Pues seguir vendiendo más aires acondicionados y todo lo que haya que vender, no importa lo dañino que sea, para que los capitalistas engorden hasta que, por “lógica”, el planeta reviente.

domingo, 28 de septiembre de 2014

TODA VA BIEN. TODA VA MAL. QUIEN SE PICA ES PORQUE AJÍ COME


ELIGIO DAMAS

           “Los extremos se tocan” dice una vieja frase que no ha dejado nunca de tener sentido y pertinencia. Los extremistas políticos o religiosos, suelen coincidir en muchas cosas, aunque ellos se vean diametralmente opuestos.
           En su espacio, aquel que defienden, los proyectos que asumen, todo marcha sobre ruedas; en el lado contrario no se haya nada ni nadie, menos se hace algo digno de elogiar. Ni siquiera se le mira con la ponderación necesaria para asumir frente aquello la respuesta adecuada.  Ambos tienen la misma tabla para evaluar.
          Hay más cosas que les unen. Por lo general se odian mutuamente y todo lo que el contrario encarne. El odio que acumulan es visceral, tanto que puede ser a muerte. Por eso son peligrosos y capaces de cometer actos injustos y excesivos creyendo impartir justicia. Loren Saleh, por ejemplo ha llegado a un estado tal que para él la política es asunto de “bajar muñecos” y poner bombas y explosivos que lesionen a quien sea, lo importante es enlodar la imagen del contrario. El Estado de Israel no le importa mutilar y matar niños sólo por ser palestinos.
          Quizás sea por eso mismo, que los comentaristas deportivos, inadecuadamente, suelen llamar a todos los aficionados a un deporte, especialmente en el béisbol, fanáticos.
          El verdadero fanático del béisbol, no necesariamente amante del deporte sino de la rencilla, que los hay, no ve en la excelente jugada del contrario una hazaña o joya digna de aplauso, sino al jugador o circunstancia que impidió que su equipo lograse un objetivo; embasar a un jugador, impulsar una carrera, ejecución de un bello “doble play o matanza”, un engarce de sueños o un inspirado y complicado lanzamiento hacia home, para el fanático, no son dignos de aplauso y admiración sino de rabia y por supuesto envidia, si esas proezas las ejecuta el contrario.
           Si un pitcher un buen día llegó al diamante, como solían decir en mi pueblo “por la goma”, que no es más que con un excelente control y dominio sobre sus lanzamientos y logra la hazaña de por lo menos ganar con facilidad, el contrario fanático, en ese momento, le odia a muerte y hasta desea se lesione en cualquier instante y otros males mayores.
           En la política venezolana abundan esos personajes; esos que creen que todo lo que el contrario haga es malo y bueno lo que hagan los suyos. Estos tipos, jamás se les ocurre pensar que de su lado algo funciona mal tanto como acumular derrotas consecutivas o se produzca una fractura que podría provocar que el barco haga agua. Si es por ellos, la nave se les hunde porque nunca dirán nada a quien compete sino que al presentar sus informes dirán como aquella vieja canción “no hay novedad señora baronesa, solo pasó que anoche cayó un rayo y la techumbre hizo volar”.
          Es decir, son en excesos “críticos” o más bien criticones con el “enemigo”, porque eso también es su rasgo, no hay adversarios sino enemigos, pero a los suyos “ni con el pétalo de una rosa”, menos un comentario discrepante, porque si es de una estirpe, lo asume como una traición o un acto ayuno de solidaridad. Si es de la otra, la menos deseable, siempre calla “porque es mejor halar bolas en la sombra que escardilla en el sol”.
         Estos tipos son muy, si no estimados, por lo menos tratados con la mayor cordialidad y complacencia, porque se les tiene como eso que “llaman patria o muerte”, “dignos de toda confianza”, “con ellos estamos como acorazados”. Son unos diamantes en bruto, sólo que si se les abandona así se quedan. No ponen peros cuando se les ordena algo y hacen o defienden lo que sea inherente a su grupo sin esa vaina de andarle buscando “cuatro patas al gato”, aunque no haya ninguna premura de por medio.  Porque al enemigo no hay que darle ni esto. ¡Y vaya como son de celosos en esto! Tanto que son de quienes quieren tapar el sol con un dedo.
         No obstante esa solidaridad automática con todo lo que hagan los jefes o la institución a la cual están adheridos, aparte de odiar hasta la muerte al enemigo declarado, identificado de manera definitiva en el otro bando, es desconfiado de todo aquel que en su propia trinchera exprese alguna inconformidad o desacuerdo con lo que acontece  o se práctica en ella y por órdenes de los jefes o “dirigentes”, como suele llamarlos, para disimular su incondicional adhesión.
         Eso de percibir los errores para corregirlos y evitar males mayores, así como se valoran las acciones victoriosas para sacar buenas experiencias, no se aviene con esos tipos, porque tienen la dichosa virtud que nada ven mal. ¿Cómo pensar que el jefe alguna vez se equivoca? Eso es desleal según su código. ¡Además darle banderas al enemigo!
        Es como el fanático del béisbol que viendo al manager de su equipo, en la parte de abajo del noveno inning, con el contrario con tres hombres envasados, dos “out”, ordenar la base por bolas, sale a defender aquel disparate por “lealtad al equipo y al enloquecido manager” que en fin de cuentas es “jefe aunque tenga cochocho”.
        Pero esos tipos, pese todo, pueden ser exitosos de alguna manera, porque abundan quienes piensan como ellos y al verlos así actuar se excitan y les aplauden.   Y hasta mucho más que eso pudieran conseguir.

            En mi pueblo, ¡siempre en mi pueblo!, solían decir “quien se pica es porque ají come”.

viernes, 26 de septiembre de 2014

¿SIGNOS DE CAMBIO EN OPOSICIÓN, SIMPLES MAQUILLAJES U ORDENÁNDOSE PARA NO PISARSE LAS MANGUERAS?


ELIGIO DAMAS



           Uno puede decir: pareciera que en el frente opositor se perciben cambios, aunque de simple maquillaje; y es más, pudiera ser que ellos, le hagan avanzar, si no en la formulación de un proyecto político respetable y favorable al interés nacional, por sus ataduras al imperialismo, el gran capital, a la pequeñez, sí en uno para alcanzar buenos resultados, cuantitativamente hablando, en próximas elecciones.
          Parece evidente, en la MUD –porque así se sigue llamando – ha habido un reacomodo y hasta un rompimiento ¿táctico? Se habla de la formación de la MID y hasta “La Salida”. Tanto es así, que el sector, donde están Ledezma, López y Machado, pareciera haberse optado por la bandera de la Constituyente, mientras que en paralelo aúpan guarimbas y acciones violentas. Actúan así porque siguen sin creer en la opción electoral y entonces la propuesta constituyentista no es más que una mampara para la violencia. Además, como todo dislocado, les desespera esperar que los procesos maduren. Los extremistas siempre suelen estar apurados porque no es sólo asunto de percibir inadecuadamente lo cualitativo sino también factores cuantitativos. Están demasiado ansiosos por llegar don hay y en eso les acompañan y excitan desde más arriba y lejos.
         Es evidente, pese que ese grupo de la MUD, MID o La Salida, - los extremistas suelen no ver con claridad lo que está a la vista de todos – que el gobierno nacional confronta serias dificultades y eso no lo percibe sensatamente, le excita su euforia y acelera el pulso. La inflación, escasez, especulación, contrabando, derivados en gran medida por las argucias desplegadas por la “casta” y clase capitalistas, han logrado hasta ahora erosionar en cierta medida el apoyo al gobierno, según lo anuncian distintas encuestas, uno lo percibe en la calle pero nada diferente inspira a los de la extrema derecha. Ese descontento, irritación y hasta inconformidad, no lo han podido recoger por sobrados motivos.
        La MUD, recientemente pudo ponerse de acuerdo para sustituir a Aveledo, con un candidato con un historial de intolerancia, procacidad y vínculos externos nada edificantes, que de pronto habla de la necesidad de retomar el diálogo mientras llama a actos que hablan de presionar. Se sustituye a Aveledo, un individuo con una imagen empresarial, muy identificado con la extrema derecha, como muy cursi, por lo que en el organismo que presidía no pudo poner orden, por uno que antes estuvo en la izquierda como el mismo Andrés Velásquez, con unos ciertos rasgos que pudieran servirle, eso creen en la MUD, para llevar a cabo la idea, antes expresada por Capriles, de la derecha en forma y fondo, de acercarlos al pueblo. Como si sólo se tratase de disfrazarse de pueblo o de alguien parecido.  Mientras tanto, apenas Chúo Torrealba habló de la posibilidad de dialogar, salieron el antes mencionado Andrés Velásquez y un representante de Voluntad Popular, a contradecirle y sobre todo el segundo, a condicionarlo como destinado a no “a cambiar el sistema”, como tramposamente dicen, porque es lo menos que quieren, sino al gobierno. Uno y otro, hablan desde la perspectiva de sus grupos, pero en función de lo que debería ser la MUD.
        Por último, sin que esto agote el tema, Capriles, violento por antonomasia, recordemos de sus llamados a desatar “arrecheras”, hoy habla de priorizar la salida electoral; no extraña a una mudanza oportunista, que no necesariamente indica una renuncia a las prácticas que anteriormente compartieron con los otros. Hay vasos comunicantes nada imperceptibles.
        De donde uno concluye que los factores de la MUD, estén fuera o dentro, fingiendo no estarlo, estarían dándole legalidad y espacios de tolerancia para todo lo que han venido haciendo y seguirán haciendo. Algo así como ordenándose para no pisarse las mangueras.
                       Todo eso, pese se conciba al bando opositor como muy enredado y por ende incompetente, debería prender las alarmas en el gobierno. Pues, además, por sólo nombrar una variable, una inflación y especulación desatada, sin aparente freno que suben perpendicularmente no son señales ventajosas.


jueves, 25 de septiembre de 2014

LA ERA BETANCOURT. ARCAYA DESACATA ORDEN DE BETANCOURT

“Disparen primero y averigüen después.
(Parte II)
         

                                                         ELIGIO DAMAS

                    Los hechos posteriores, los de hoy, cuando en materia diplomática EEUU, está en buena medida aislado por motivos suficientemente conocidos, confirman que aquel gesto de Arcaya estuvo plenamente justificado.
                       El 28 de agosto, Arcaya se negó a acatar lo ordenado por Betancourt, renunció desde San José al cargo de Canciller y se retiró de la conferencia.
                      El gobierno de Betancourt se hallaba acorralado, la llamada “Ley del hambre”, la inflación, un fenómeno antes no conocido en Venezuela, agravada con la drástica disminución de salarios, y acicateada por la improductividad y la devaluación, produjo un descontento descomunal que en las calles recogían y lideraban el MIR y el PCV.
                      A estas circunstancias, se sumó la desequilibrada distribución de la población venezolana. El área rural fue quedando abandonada y una inmensa parte de su población se apretujó en algunas ciudades, sobre todo del centro del país, empezando por Caracas, donde por años se había venido invirtiendo con intensidad el ingreso nacional; pero esa población que se concentraba en los enclaves del proyecto de sustitución de importaciones, no encontró como insertarse de manera productiva y de subsistencia, generando una fuerza adversa al gobierno y sus metas. Como dijo alguien, el ingreso se producía en un sitio y se invertía en otro, para contribuir con la economía de puerto y los enclaves ya determinados por los intereses norteamericanos.
                      Pudieron esas condiciones adversas contener la habitual iracundia de Betancourt. Pero el mismo fenómeno de descontento popular  se expresaba dentro de URD, donde la tendencia izquierdista se fortalecía y con la cual el Dr. Arcaya tenía excelentes relaciones. Todo eso se combinaba con la conocida forma de hacer política del Dr. Villalba, nunca dispuesto a “nadar contra la corriente”.
                       El 17 de noviembre de 1960, URD se retiró del gobierno y fracturó el Pacto de Punto Fijo.  
                       Habiéndose dividido el partido AD e ido URD del gobierno, ante las descomunales manifestaciones de descontento por las políticas gubernamentales, el 28 de noviembre, apenas once días después de la toma de la decisión del partido de Jóvito Villalba, mediante Decreto N° 403, Rómulo Betancourt decide suspender las garantías constitucionales. Lo que significaba, crear las bases “legales”, para reprimir a los trabajadores, estudiantes amas de casas, empleados, comunistas, a excompañeros ahora en el MIR y hasta sus no hacía muchos días, aliados del gobierno militantes de URD, incorporados a aquellas actos de inconformidad.
                      En esa oportunidad, en el discurso para justificar aquella medida desesperada, el presidente de Venezuela, pronunció aquella más que controversial, fatídica frase, “disparen primero y averigüen después”. En su desesperación el alto funcionario pasó por alto que aquel decreto no le otorgaba la facultad de aplicar la pena de muerte, la cual no podía ser objeto del mismo por disposición expresa del texto constitucional. Numerosos fueron los crímenes cometidos por la policía en cumplimiento de aquella ilegal y criminal orden, la que por sí misma define el estado de debilidad y desesperación del gobierno.
                      Con Betancourt, se vuelve a repetir la historia. Los gobernantes interesados en imponer un proyecto antipopular, una vez llegados al gobierno, comienzan a perseguir a quienes antes fueron sus aliados y le ayudaron a lograr sus primeros objetivos. URD, partido que al firmar el “Pacto de Punto Fijo”, se hizo solidario con Betancourt, antes y luego cuando este llegó a la presidencia y hasta le ayudó a enfrentar con éxito la invasión por el Táchira e intento de golpe de Estado como el del general Jesús María Castro León, el 20 de abril de 1960   
                      Comenzando el nuevo año, el descontento popular y sus manifestaciones públicas habían llegado a un nivel inaceptable para la poca paciencia y habitual soberbia del presidente, preocupado además, por la influencia y prestigio de la Revolución cubana, su efecto ecuménico, el desafío de esta al poder imperial que subyugaba a jóvenes, trabajadores y al sentirse desasistido de todo apoyo popular. El presidente sólo contaba con parte del ejército y un partido, el suyo AD, que después de dividido había quedado diezmado. Si bien es cierto que COPEI se mantenía en el gobierno, las viejas desavenencias de cuando este partido apoyó el golpe militar de Marcos Pérez Jiménez, aún no le hacían, por lo menos para Betancourt, un aliado confiable. Sin olvidar el hecho, que en el seno del partido socialcristiano, comenzaban a perfilarse tendencias más democráticas y progresistas, sobre todo en el seno de la juventud.    
                        José Melich Orsini, quien fue profesor de la Escuela de Derecho de la UCV por más de 50 años y con vínculos con los sectores de Poder, en un trabajo titulado “Comentarios sobre la Inconstitucionalidad”, dice lo siguiente:
                                “El mismo 23 de enero de 1961, fecha de la entrada en vigencia de la nueva constitución, el presidente de la República en Consejo de Ministros, invocando la atribución 6° del artículo 241 de la misma constitución, declaró para todo el territorio nacional el estado de emergencia a objeto de suspender o restringir algunas garantías constitucionales”.
                      En ambos casos, la suspensión del año 1960 por Decreto 403 y este de Enero del 1961, según Melich Orsini, se hace alusión a la existencia de una serie actos cumplidos por grupos de exaltados políticos que se les califica como “subversivos”. En el Decreto 403, del 28-11-1960, también de “desórdenes, actos de violencia y atentados contra las personas y las propiedades”, así como “reiteradas perturbaciones de la tranquilidad pública”.
                      Es de notar, que las calificaciones hechas por el gobierno mismo, no definen un cuadro de gravedad, intolerancia como para justificar la medida. Pero lo que si es cierto, que las manifestaciones pacíficas eran de una magnitud  y constancia considerable como para preocupar al gobierno, tanto que fue éste quien empezó a regar las calles de muertos por la orden dada desde Miraflores, de “dispara primero y averiguar después”.
                      Melich Orsini, remata con el siguiente comentario:
                            “En ninguna parte, en cambio, se alude a alguna circunstancia susceptible de tener influencia en la vida económica de la Nación, lo que hace incomprensible que en la parte dispositiva de ambos decretos se haya incluído, al lado de la restricción de la garantía de la libertad y seguridad personales, de la inviolabilidad del hogar y de la correspondencia, de la libertad de expresión, etc., una no restrictiva de la garantía de libertad de industria y comercio”.
          
                        Según Federico Brito Figueroa, citado por Luciano Wexell Severo, en “Economía Venezolana (1899-2008), pág. 131:
         





     





                             “Betancourt viola la legalidad democrática recién restituída, resultado de la presencia combatiente de los depauperados en la rebelión del 23 de enero de 1958, e instaura una dictadura de hecho, que supera en rasgos negativos al régimen en el país en la década de 1948-1958”.
                      No hemos encontrado nada mejor para pintar un cuadro sobre el comportamiento del gobierno de Rómulo Betancourt, de ese período que inició en 1959 que las siguientes notas de Federico Brito Figueroa:
                               “El pequeño Napoleón d Guatire somete a su acomplejado despotismo al Poder Judicial y a la iglesia. Sustituye las normas de derecho por el bárbaro principio: disparar primero y averiguar después, instaurando de hecho la pena de muerte; ordena ametrallar, las veces que estime nvsario, las manifestaciones de depauperados que solamente reclaman pan y trabajo; viola la inmunidad parlamentaria, disuelve los sindicatos y los partidos que lo adversan, censura la prensa, impone la llamada Ley del Hambre y hostiliza policialmente a los militares patriotas”.
                      Lo anterior ha servido para demostrar, como el gobierno de Betancourt, pese haber resultado de unas elecciones “populares, libres, directas y secretas”, hasta donde se podía garantizar en aquella época con un sistema electoral muy vulnerable y una población en gran parte analfabeta, derivó hacia un comportamiento dictatorial, hasta más represivo, que en mucho superó a los gobiernos de Gómez y el propio Pérez Jiménez. Como hemos visto, por todos los elementos mencionados, varios factores influyeron en aquella conducta.
                     La historia venezolana anterior a Betancourt, salvo algunos instantes o experiencias diferentes y muy puntuales, se había caracterizado por regímenes represivos, sin conciencia verdadera de los derechos de los ciudadanos, no acostumbrados a experimentar el reclamo popular, ni siquiera de los grupos representativos, sino a una situación despótica donde prevalecía la opinión o voluntad del gobernante. La personalidad misma de Betancourt, demasiado conocida por los venezolanos y reconocida por quienes, como el suscrito, pudieron verle por buen tiempo diariamente, antes que asumiese el gobierno en 1959, era dada a reacciones violentas y muy poca delicadeza. La sutileza, para intervenir en cualquier asunto, no era una de sus virtudes.
                      Entre los jóvenes adecos de mi tiempo, se comentaba como, en las reuniones de gabinete, la iracundia del presidente, le llevaba a lanzar pipa contra cualquiera de sus ministros o allegados, salvo el Dr. Luis Beltrán Prieto Figueroa, porque discrepasen de aquellas opiniones en la cuales estaba interesado en imponer  o los percibiese distraídos o evadidos de la conversación. Pocos se atrevían a rebatirle alguna idea por temor a su reacción o decisiones posteriores.
                     En las reuniones de partido, aquellas a las cuales por derecho podían asistir, además de Betancourt y sus allegados, los izquierdistas que posteriormente dieron origen al MIR, como Simón Sáez Mérida y Domingo Alberto Rangel, quienes eran miembros del Comité Ejecutivo Nacional (CEN), sólo estos solían rebatirle cada argumento en materia política, sino que el último se solazaba en enrostrarle su falta de conocimiento en muchos asuntos que el fundador del MIR manejaba en profundidad. Circunstancia que al “Napoleón de Guatire”, molestaba en exceso, pero según contaban, quizás haciendo un supremo esfuerzo, optaba por ignorar. Los jóvenes adecos, futuros dirigentes del MIR, cuadros dirigentes de menor jerarquía, quienes no teníamos accesos a  aquellas reuniones, al poco tiempo de aquellos sucesos nos enterábamos en detalles. Nosotros formábamos dentro de AD una organización paralela con sus jerarquías y niveles organizativos que recibíamos abundante y diaria información del acontecer nacional y del partido, incluyendo aquellos incidentes. La gente del ARS, como Raúl Ramos Jiménez o Jesús Angel (el indio) Paz Galarraga y hasta el mismo Dr. Prieto, cuando no coincidían con Betancourt, dejaban saber sus desacuerdos pero cuidando las formalidades.
                     La situación económica del régimen era apremiante como ya lo hemos dicho en diversas oportunidades y el gobierno experimentaba, como Pérez Jiménez en los últimos días de su gobierno, o quizás de más envergadura por la enorme participación obrera en la calle, de grandes presiones del movimiento popular reclamando derechos y reivindicaciones.
                      Luciano Wexell Severo, en este sentido, en la obra que antes hemos citado dice al respecto, en la pág. 130:
                           “En los meses de octubre de 1959 y enero de 1960 nuevamente ocurrieron grandes protestas de trabajadores, estudiantes y desempleados. Las manifestaciones terminaron otra vez en choques con la policía y con dura represión”.
                        Pero para ahondar y dejar claramente establecido el carácter represivo y antipopular del gobierno de Betancourt, volvamos a Orlando Araujo, en la misma obra antes citada, págs. 168-169:
                           “…..allí están aquellos tres primeros muertos abaleados por la policía durante una manifestación paciífica en agosto de 1959. Pero a poco de ahondar en nuestras averiguaciones tropezamos con aquellas raíces afirmadas en la historia y en la deformación estructural: los caídos eran obreros y la manifestación era de desemplados. Un gobierno cuyos compromisos con las minorías privilegiadas y con el capitalismo extranjero le impiden ir al cambio de estructuras verá vencer ante sí el problema del desempleo y sólo tendrá a la mano a la policía para silenciar sus expresiones sociales…..”
                       Esas circunstancias, llevan a Betancourt al eslogan de su práctica política como respuesta al pueblo, sus demandas y los humildes en general, según Araujo y todos quienes vivieron aquellos años, “Las calles son para las fuerzas del orden público” y “hay que disparar primero y averiguar después”. 
                     Los defensores de Betancourt, intentan justificarlo apelando al expediente de la lucha armada, fenómeno surgido con posterioridad y asumido en principio como una forma de defensa de la brutal agresión policial y en virtud de haberse cerrado toda posibilidad de reclamo o participación legal, habiendo de por medio aquellas dos órdenes peculiares y ajenas a la constitución misma y los derechos humanos, impartidas desde Miraflores.
                   Quienes ayudaron a Betancourt, en cierta medida, pese las diferencias, a llegar a Miraflores, como la gente que luego formaría el MIR y hasta la de URD, que más tarde formarían el VPN (Vanguardia Popular nacionalista) pasarían a integrar la lista de los perseguidos y acosados del gobierno de Raúl Leoni.










miércoles, 24 de septiembre de 2014

LA ERA BETANCOURT. FIDEL CASTRO VISITA A BETANCOURT EN BUSCA DE ALIANZA.

Disparen primero, averigüen después”.
 (Parte I)

                      ELIGIO DAMAS

                     Apenas Betancourt fue electo presidente de la República, recibió la visita de Fidel Castro, quien no hacía mucho había bajado vencedor de la Sierra Maestra; no es mucho lo que se sabe acerca de aquella conversación privada entre aquellos personajes. La “Fundación Rómulo Betancourt”, se limita a decir lo siguiente:
                     “Su encuentro con el candidato no es tan afortunado: la falta de empatía es manifiesta desde el primer momento y posteriormente, las relaciones entre ambos gobiernos se dificultaron hasta llegara a la ruptura”.
                      Al día siguiente de aquella entrevista en cada rincón de Venezuela se sabía que había resultado un fracaso; todos, de un lado u otro, incluso dentro del partido de gobierno, donde existía una fuerte tendencia izquierdista que recibió con entusiasmo a Fidel Castro, tanto que el líder de ella Domingo Alberto Rangel, esa tarde en el Congreso de la República en un discurso de orden le llamó “hijo de Venezuela, porque Venezuela es madre de libertadores”, estaban conscientes que allí no había posibilidad de acuerdo alguno.
                      No había mucho que pensar sobre el asunto; pues los propósitos de Betancourt eran claros, estaban definidos desde muchos años atrás y durante su primer gobierno dio muestras de ello. Su mayor interés era mantenerse en el poder y estaba dispuesto a lograrlo manteniendo           muy buenas relaciones con los Estados Unidos. Sus vínculos con Rockefeller seguían sólidos y este continuaba siendo un personaje importante en el mundo de las finanzas y de los negocios petroleros. Los de Castro eran otros; ya había concebido la necesidad de abrir un frente de combate contra el imperialismo y venía a Venezuela en busca de respaldo. No es extraño, por los antecedentes de Betancourt, sus viejas amistades con “Manuel Urrutia, Oswaldo Dorticós y sobre todo Raúl Roa”, como afirma Edgardo González Medina en “Venezuela, Capitalismo de Estado, Reforma y Revolución”. Para este mismo autor:
                      “Inicialmente   para los cubanos, Betancourt era el líder capaz de incidir en una estrategia de enfrentamiento contra los Estados Unidos, porque había sido uno de los principales dirigentes del Partido Comunista de Costa Rica y miembro del supuesto Buró del Caribe de la III Internacional”.
                       No obstante quien esto dice, pasa por alto, que posterior a los hechos que menciona, desde 1941 aproximadamente, Betancourt ha dado fe de anticomunista, hombre de la derecha y con fuertes vínculos con la cúpula del capital gringo. Su conducta frente al gobierno de Medina, durante su período de gobierno y posterior mayor acercamiento a los círculos políticos y financieros de los EEUU, no ofrecían duda alguna acerca de sus propósitos. Lo que no niega en ningún caso, que Fidel, en cierto modo obligado por razones diplomáticas y por el respaldo que el gobierno de Wolfgang Larrazábal y particularmente los venezolanos habían ofrecido a los combatientes de la “Sierra Maestra”, vino de visita a Venezuela y aprovechó para sondear como estarían las cosas con el gobernante que acababa de ser electo.
                      Pero a falta de más información sigamos al autor antes mencionado quien sobre aquel encuentro dice lo siguiente:
                      “Betancourt le describe al líder cubano las enormes dificultades económicas que espera para Venezuela durante su gobierno, en particular el pago de la deuda externa, la confrontación contra la reacción medinista-péresjimenista, la amenaza del sector militar en su mayoría ansioso de retornar al poder, también le expone la imposibilidad de que Venezuela le entregue petróleo a Cuba directamente y sobre todo, lo difícil de que sea a crédito, debido al control que tenían las compañías transnacionales sobre la producción y comercialización del petróleo venezolano”.
                              Según la fuente que manejamos:
                       “Castro le habría dicho a Betancourt que estatizaría las empresas batisteras y norteamericanas, y éste le recomendó, según afirmó en sus memorias, que lo hiciera indemnizándolas o con la promesa de indemnización para disminuir las consecuencias dentro de los EEUU”.
               Como dice  Orlando Araujo, en “Venezuela Violenta”, editorial El Perro y la Rana, edición del 2012, pág. 167, en 1945, Acción Democrática, por la vía violenta asciende al poder:
                “llevada por un golpe militar, pero lejos de luchar por un cambio revolucionario, Rómulo Betancourt suscribe con Nelson Rockefeller un acuerdo para establecer empresas industriales mixtas que amplíen los negocios de éste último hacia los sectores agrícola e industrial”.
            Lo que nos permite reiterar, no creemos que Castro se haya formulado muchas esperanzas con Betancourt, quien ya jugaba un juego demasiado abierto para engañar a alguien tan suspicaz como el líder cubano.
                        El “Pacto de Punto Fijo”, fue si se quiere un acto macabro pero ingenioso, para hacer parir de lo que fue un círculo de gobernantes de “demócratas” una dictadura feroz. Algunos, como Caldera y Villalba, volvieron a caer en la trampa de años anteriores, de los golpes de cuartel de la década del cuarenta y otros nuevos se prestaron para que aquella trampa se instalase en Venezuela por años.
                     Pero el Pacto de Punto Fijo recibió un rudo golpe. AD se había dividido y nacido de su seno una agrupación  multitudinaria, que arrastró tras de sí más del 90 % de los jóvenes militantes del partido, la gran mayoría de la dirigencia y base del movimiento obrero, parte del campesinado e integrantes de la Federación Campesina, el movimiento estudiantil, que en principio se llamó Acción Democrática de Izquierda, que al constituirse formalmente optó por el nombre de Movimiento de Izquierda Revolucionaria (MIR), encabezado por Domingo Alberto Rangel, Simón Sáez Mérida, Carmelo Laborit, Moisés Moleiro, Américo Martín, Rómulo Henríquez hijo, Julio Escalona, etc.
                       El MIR restó una elevada cantidad de diputados a AD y algunos pocos senadores, llegando a configurar una fuerte representación parlamentaria.
                      En el seno de URD, partido firmante del Pacto de Punto Fijo e integrante del gobierno que presidía Betancourt, creció un fuerte sector izquierdista, solidario con la Revolución cubana, entre quienes destacaban Fabricio Ojeda, José  (Cheíto) Oropeza, Víctor José Ochoa y otros. Grupo que gozaba de la simpatía de José Vicente Rangel, Ignacio Luis Arcaya y hasta el propio Jóvito Villalba.
                       El 22 de julio, por iniciativa de José Herrera Oropeza, Fabricio Ojeda, ambos de URD, Pedro Ortega Díaz (PCV) y Jesús María Casal (MIR) se aprobó un rotundo respaldo a la Revolución cubana.
                      A todas estas, Estados Unidos se había propuesto sancionar a la Cuba revolucionaria, aislándole diplomáticamente del resto de América Latina; una de esas metas sería expulsarle de la OEA de la cual había formado parte desde su fundación, y quizás aplicarle La Carta Interamericana; es decir invadirla con la ayuda y respaldo de todos los integrantes de la OEA.
                      El 17 de marzo de 1960, el presidente de Estados Unidos entonces, Jhon Eisenhower aprobó el “Programa de acción encubierta contra el régimen de Castro”.
                      En esa oportunidad, según Eugenio Suárez Pérez, en “Hace 50 años: VII Reunión de Cancilleres OEA” (01-10-2010) o Conferencia de San José, Eisenhower expresó: “Se trata que la OEA nos ayude”.
                      Por solicitud concertada del gobierno de Perú, siendo presidente Manuel Prado Ugarteche, país donde la inconformidad popular e inestabilidad habían llegado a un muy alto nivel, tanto que dos años después sería víctima de un golpe de Estado orquestado por el Departamento de Estado, la OEA convocó la VII Reunión de Consulta de Ministros de Relaciones Exteriores para celebrarse en San José, Costa Rica, para el 29 de agosto de 1960. Pagaba así Manuel Prado a Estados Unidos le mantuviesen un tiempo más en el poder.
         
                     Betancourt se encontraba entre los más entusiastas por acompañar a Estados Unidos, sobre todo porque su situación no era muy envidiable, confrontaba una aguda crisis económica, tenía frente así una muy fuerte oposición y necesitaba de manera vital el visto bueno de Estados Unidos. Por esas  circunstancias, como presidente y jefe absoluto en materia de política internacional por disposición constitucional, decide que el voto de Venezuela fuese favorable a las intenciones de aquél gobierno – el de Eisenhower – y en contra del hermano país de Cuba. Eran además, otros tiempos, cuando el dominio de EEUU sobre América Latina era casi total y la OEA su “ministerio de colonias”, como la llamase Raúl Roa, el entonces canciller cubano.
                      Según versión de Alberto Rodríguez Barrera, en “La disolución del Pacto de Punto Fijo a la modernidad”, URD aprobó ordenar al Canciller Ignacio Luis Arcaya, no votar en favor de la “Declaración de San José”, destinada a condenar a Cuba y expulsarla de la OEA. El mismo autor antes mencionado, hace mención a unas declaraciones de Villalba, no sabemos si con anterioridad o no, a la decisión de Arcaya, según las cuales:
                           “La Revolución cubana es de trascendencia histórica y la suerte del movimiento democrático latinoamericano está unida a la suerte de la revolución cubana”.
                      El padre José Virtuoso en la revista SIC del Centro Gumilla, edición de septiembre-Octubre de 1990, al hablar de aquellos acontecimientos, lo hace de la manera siguiente:
                      “Esta Conferencia fue convocada por la OEA para tratar acerca de la intromisión de potencias extracontinentales, concretamente de la URSS y China Continental en la vida económica, política y social de los países miembros de la organización. El Canciller Arcaya dirige una vana lucha para lograr una doble enmienda a la resolución que había propuesto Estados Unidos en el sentido de que se condenara todo tipo de intromisión extracontinental en América y pedía a los países latinoamericanos que actuaran en forma conjunta e instantánea para repeler cualquier intervención extranjera. Por una parte, propuso Arcaya, debe quedar claramente establecido que el rechazo a cualquier intervención extracontinental no menoscababa el derecho de los países latinoamericanos a establecer relaciones diplomáticas y comerciales con todos los países del mundo. Por otra parte, se hacía necesaria la inclusión de un párrafo en la resolución que rechazara también cualquier intento de intromisión intracontinental”.
                      Como Betancourt optó por la proposición de Estados Unidos, según Virtuoso, Arcaya “pidió consejo al Comando Nacional de URD y decidió renunciar” al cargo de Canciller.
                      Según Enrique Tejera París, mencionado por Roberto Lovera De Sola, en “Cuando Venezuela Tenía Razón”, del 26-10.2013, hablando de Jóvito Villalba dice:
                      “Pero se fue, mal aconsejado, por un atajo, que no tenía salida. El voto, no autorizado, de Ignacio Luis Arcaya, en San José de Costa Rica, fue un grave error; los urredistas no vieron con inteligencia el sucederse latinoamericano de aquella hora. Desde luego el voto de Arcaya no había sido autorizado por el Presidente, jefe de nuestras relaciones exteriores, y Arcaya quedó fuera de juego”.
   
               
                       Las citas anteriores coinciden en que Arcaya actuó por orden de su partido, incluso hay una versión, según la cual, recibió una llamada de Luis Miquilena, un hombre para aquel momento no ubicado en la izquierda de URD. Así lo hacían saber los jóvenes izquierdistas de ese partido con quienes tanto compartimos. No obstante era visible su reticencia contra AD.
                      Pero hay una circunstancia que llama la atención. ¿Cómo entender que pese la natural iracundia de Rómulo Betancourt, y habiendo URD, como partido y  particularmente Jóvito Villalba “ordenado” al Dr. Arcaya tomar aquella decisión tan trascendente que constituyó un desafío al gobierno de Estados unidos y al venezolano mismo, no se hubiese roto el Pacto de Punto Fijo, retirándose URD voluntariamente o a solicitud del presidente? Es difícil comprender que Betancourt, ante aquella toma de posición del partido aliado que retaba su decisión, para él de gran significado en aquel momento, por lo que eso significaba en sus relaciones con Estados Unidos, intentase aún que no se rompiese el Pacto de Punto Fijo aún a sabiendas de las dificultades internas por las cuales atravesaba? ¿Cómo comprender que Villalba, yéndose al extranjero por un tiempo y URD, se tomasen un tiempo bastante largo, tomando en consideración la magnitud de la crisis y los rasgos personales el presidente, poco propenso a la condescendencia en determinados niveles y estando de por medio sus vínculos con Estados Unidos  y al final se diez el lujo de poner condiciones para quedarse, pese que las mismas no tuviesen gran significación sino el condicionamiento mismo?
                       Por las consideraciones anteriores, no obstante, por la trascendencia de lo acontecido, el desconocimiento a una decisión del presidente, responsable único, por disposición constitucional de las relaciones internacionales, y la conocida conducta de Betancourt, poco dado a la tolerancia y permisibilidad, ¿cómo entender que habiendo sido aquella una decisión de URD y su Comando Nacional y al frente del mismo Jóvito Villalba, no se hubiesen roto inmediatamente las relaciones dentro del gobierno y sólo casi tres meses después, es URD quien decide retirarse, habiendo puesto condiciones nada difíciles e inaceptables  para quedarse?
                      Por lo anterior, pareciera más sensato pensar, como lo escuchamos entre los jóvenes urredistas izquierdistas de nuestra generación, aquella toma de posición de Ignacio Luis Arcaya, obedeció a un acto personal de conciencia y a sabiendas que en aquel momento, contrariamente a lo afirmado por Tejera Paris, la mayoría del pueblo venezolano y la gente de URD, compartía su actitud.