martes, 23 de diciembre de 2008

DE CIPRIANO CASTRO A GÓMEZ. A CIEN AÑOS DE LA TRAICIÓN




DE CIPRIANO CASTRO A JUAN VICENTE GÒMEZ. A CIEN AÑOS DE LA TRAICIÓN


Eligio Damas


El periodo de los andinos Cipriano Castro y Juan V. Gómez, va de 1899 a 1936. Y de un gobernante a otro, hay dos conductas en gran medida radicalmente diferentes al asumir los intereses nacionales. Fueron compañeros, de aquel grupo de los sesenta, que bajó de la montaña andina a “poner orden” en un país en permanente conflictividad. No obstante, llegada la oportunidad, el 19 de diciembre de 1908, hace cien años, el segundo nombrado, entonces vicepresidente y compadre del primero, éste el presidente y jefe militar, aprovechándose de las circunstancias, se hace del poder y entra en acuerdos con las potencias internacionales y países poseedores de la deuda venezolana.
A finales del siglo XIX, el capitalismo ya ha llegado a una etapa de alto desarrollo y en las sociedades que a ello llegaron primero iniciaron, se fue acumulando un capital sobrante que exigía áreas de inversión para continuar multiplicándose. Esos capitales comenzaron a trasladarse a las áreas periféricas, dando inicio a la etapa imperialista. El imperialismo pues, se distingue básicamente por el desplazamiento de los capitales de las áreas donde se han acumulado, hacia áreas periféricas, en búsqueda de mayores beneficios.
Con anterioridad y desde su nacimiento, como nación, Venezuela había estado dependiendo de los países desarrollados a través de la importación de mercancías, la exportación de productos agrícolas y de los empréstitos.
Para el período de Cipriano Castro, ya se han hecho las primeras inversiones de capital en la minería y en la construcción de ferrocarriles. Así existían en el país consorcios de capital foráneo como la New York Bermúdez Co. la compañía ferrocarrilera alemana, la red telegráfica, ésta representada por el cable francés.
Castro mantiene una política de resistencia al capital internacional y algunos arrestos de nacionalismo. Así entra en conflictos con la New York Bermúdez Co. , filial de la General Asphalt of Philadelphia, porque esta empresa había incumplido sus contratos, mediante los cuales estaba comprometida a explotar las riquezas de los estados Monagas y Anzoátegui en el área petrolera.
La Bermúdez Co., como respuesta, financió la llamada "Revolución Libertadora" de Manuel Antonio Matos, a quien le costeó los gastos de la guerra con 145 mil dólares.
Del mismo modo, se generan conflictos con el Cable Francés, quien ponía al tanto, de los movimientos del gobierno, al ejército de Manuel Antonio Matos.
Del otro lado, la deuda externa de Venezuela había venido creciendo desde la independencia y para el año 1900, alcanzaba la astronómica cifra de 189 mil millones de bolívares. Es cierto pues que la deuda no podía ser achacada al gobierno de Castro.
Castro o mejor, Venezuela, estaba imposibilitada de pagar la deuda externa, por ello aquel lo declaró al mundo, lo que ocasionó el bloqueo de nuestras costas y puertos y la ocupación de las aduanas, por las potencias propietarias de aquella, con el objeto de pagarse la misma.
No obstante sus proclamas y manifestaciones nacionalistas, Castro nombró a Mr. Bowen, embajador en Venezuela de Estados Unidos, como Ministro Plenipotenciario de nuestro país con poderes para estudiar fórmulas de solución al problema. Este gesto, incomprensible en función de la actitud que el presidente ha venido asumiendo contra las potencias a quienes el país debe una suma significativa, hasta el punto de llegar en veces casi al desafío, es un punto oscuro en la conducta de Cipriano Castro.
Mr. Bowen en medio del bloqueo, se movió hábilmente en el círculo de las llamadas “fuerzas vivas” de Caracas y consiguió que estas presentasen un documento a Castro exigiéndole que pusiese a Mr. Bowen al frente de las negociaciones.
Pareciera conveniente informarnos acerca del monto y la distribución de esa deuda, que como ahora, una es la cuenta de los países deudores y otra de los acreedores. Así como hoy el Presidente ecuatoriano Rafael Correa y menos recientemente otros jefes de Estado, denuncian que las potencias o países del primer mundo, suelen cobrarles por encima de lo que se les adeuda, ya en los inicios del siglo XX, predominaba esa fea y agiotista conducta. Para ello veamos lo que dicen las cifras de un trabajo inserto en Internet.


DEUDA RECLAMADA A VENEZUELA BAJO EL GOBIERNO DE C. CASTRO


País Deuda alegada*                                                    Monto Reconocido**

Estados Unidos 81.410.952.29                                           2.269.543.63
Inglaterra 14.743.572.86                                                    9.401.267.86
Italia 39.844.259.09                                                           2.975.906.27
Francia 17.891.613.54                                                       2.667.079.51
Bélgica 14.921.805.11                                                       1.898.643.86
Alemania 7.376.685.79                                                      2.091.906.50
España 5.307.627.54                                                         1.974.818.41
Méjico 2.944.380.48                                                          2.577.328.10
Holanda 1.069.552.31                                                           544.301.47
Suecia y Noruega 1.047.701.35                                             174.359.09

Totales 186.554.150.38                                                    35.575.154.60

*Reclamada por el país acreedor
** Reconocida por el deudor y la comisión mixta integrada al efecto

Obsérvese como los países acreedores reclamaban una deuda que, según las estimaciones del gobierno, la inflaban en un aproximado del 80 %. Es decir, exigían la cantidad de Bs. 873.342.26, por encima del cálculo gubernamental. Y eso sucedía, porque casi toda esa deuda, era de vieja data y contraída dentro de los avatares y confusiones inherentes a un país, que después de la consolidación de la independencia, había vivido en constantes conflictos bélicos civiles. Y de aquella caótica situación se aprovecharon los caudillos y la banca internacional.

Los protocolos de Washington, firmados por Bowen en representación de Venezuela, fueron un bochorno y contradicen la política nacionalista de Cipriano Castro. El Estado venezolano debió aceptar hipotecar el 30 % de sus ingresos aduanales para amortizar el pago a los países acreedores. Además de adelantar a cada uno de ellos unas cifras elevadas. Y lo más bochornoso, es que el documento mediante el cual Mr Bowen cerró las negociaciones para suspender el bloqueo, se redactó solamente en idiomas que no incluyó el nuestro.
Las contradicciones de Castro con el capital internacional, según algunas opiniones, se debieron quizás a que aquel no había sido capaz de organizar al Estado para crear condiciones internas propicias para la entrada en grande de las inversiones foráneas.
Así mismo, las dificultades económicas heredadas, le hacen entrar tempranamente en conflicto con las potencias extranjeras. Es cierto que se niega a satisfacer las pretensiones exageradas de ingleses y alemanes en defensa del decoro e interés nacionales; no obstante, como hemos informado antes, se contradice al nombrar a un funcionario norteamericano para decidir por Venezuela en lo referente al protocolo de Washington.
Para 1908 se produce el golpe de estado que eleva a Juan Vicente Gómez a la presidencia. Para definir las causas de las buenas relaciones que éste establece con las grandes potencias, bastaría con señalar que el nuevo gobierno adoptará una actitud diferente frente a ellas.
Al tomar posesión del gobierno, Gómez pide a través del representante de Brasil, encargado de los asuntos de Estados Unidos - con cuyo gobierno había roto relaciones Cipriano Castro - la intervención de la escuadra norteamericana. Así se envían los buques "El Maine", el "Des Moines" y el "North Caroline".

Además, Gómez propone:

a.- pagar la deuda externa,
b.- respetar los bienes de los ciudadanos naturales de los países con los cuales Castro se había querellado y
c.- entregar a los intereses del capital internacional grandes ventajas en inversión.

Así tenemos que el 13 de febrero de 1909, se firman en Caracas los protocolos Buchanan Gómez. De acuerdo con éstos, el trust del asfalto se vio libre de cancelar la deuda a que lo había condenado el poder judicial venezolano por su intromisión en los asuntos internos, al apoyar el movimiento de Manuel Antonio Matos.
Es decir, desde el inicio de su gobierno Gómez, pudo comprender que el destino de los gobiernos de los países atrasados que giraban dentro de la órbita capitalista, dependía de la actitud que asumieran frente al capital internacional. Los conflictos de Castro con las empresas foráneas, su negativa a aceptar las condiciones impuestas por las potencias referentes al pago de la deuda externa, la caótica situación financiera de la nación, la inseguridad política aún existente que no ofrecía seguridades a la inversión extranjera, tuvieron como epílogo el acuerdo entre las potencias imperialistas y Gómez para derrocar a Castro.
Por eso el caudillo de “La Mulera”, se apresura a tomar las primeras medidas y hacer serios ofrecimientos, para darle garantías al inversionista extranjero y asegurar su estabilidad.
Dentro de esa línea de comportamiento, sumiso frente al capital internacional, se moverá Gómez.
Entre 1908 y 1914, hay prosperidad económica en el país, como resultado de los buenos precios a que se cotizan nuestros productos en el mercado internacional. Al mismo tiempo Gómez comienza la política de concesiones abiertas y fáciles para la explotación del petróleo. Comienza también a crear la infraestructura necesaria e indispensable que facilite la operación de esos capitales y crea un ejército profesional identificado con los intereses del Estado. Estas son medidas dentro de la estrategia de penetración a fondo del capital foráneo.
A partir de 1917, Gómez entra en una política de concesiones petroleras sin ninguna discreción, que le garantiza el respaldo y aplauso de las potencias extranjeras.
Un indicador de la actitud de Gómez frente al imperialismo, está dado con el acontecimiento relacionado con el Ministro Gumersindo Torres. Para 1918, Torres fue designado Ministro de Fomento; en la memoria presentada ese año, afirmó:
"Hasta hace poco, verdaderamente a ciegas se procedió en los contratos, que para exploraciones y explotación de petróleo se celebraron, por lo que de ellos pocas o ninguna ventaja ha obtenido la Nación."
Este criterio lo llevó a presentar la Ley de Hidrocarburos de 1918 en la cual mejoraba la posición del Estado en cuanto a la industria petrolera; esto se tradujo en aumentos de impuestos y eliminación de contratos hasta por 50 años.
No obstante, para 1920 prepara un proyecto de Ley en el cual aspiraba a aumentar los impuestos a las petroleras y limitar el número de hectáreas en concesión.
La posición de Gumersindo Torres podría expresar las primeras manifestaciones del ascenso de ciertos grupos identificados con una nueva concepción del Estado y los intereses nacionales que aún no tenían una base sólida.
Las empresas se movilizaron y en una demostración de su poder impusieron a Gómez sus puntos de vista y Torres fue destituido. En el año 1921, el Congreso aprueba una Ley, que como dice Edwin Lienwen en la obra "Petróleo de Venezuela", citada por Héctor Malavè Mata, "incorporaba la mayoría de las modificaciones sugeridas por las compañías".