viernes, 19 de agosto de 2011

HA MUERTO FÉLIX PRADA, HERMANO QUIJOTE


HA MUERTO FÉLIX PRADA, HERMANO QUIJOTE



ELIGIO DAMAS



Apenas ayer, bajo el inclemente sol esparramado en el abigarrado “viejo” cementerio de Cumaná, fue enterrado el compañero y hermano de toda la vida, Félix Bastardo Prada, a quien siempre llamamos “el negro Prada” o simplemente el “negro Félix”.
Le conocí cuando apenas éramos unos muchachos que deambulábamos por las calles generalmente solitarias, en todas las horas del día, de nuestra ciudad natal. Establecimos una amistad que comenzó por las cosas sencillas de los muchachos pueblerinos, por el suave murmullo de las aguas del Manzanares, el grito aspaventoso de las vendedoras de pescado, el correr después de hacer sonar estruendosamente las aldabas, calor sofocante de la costa oriental y la hermosa historia que heredamos, que luego se fue profundizando con todo aquello que va llegando cuando se comienza a trasponer la adolescencia y se comparten vicisitudes, dificultades y hasta ideales inherentes a la condición humana, la juventud y a quienes aman.
Llegamos, Félix, Jesús Beltrán, Armando y unos cuantos más, a compartir el amor por Cumaná, su pueblo, la historia del Mariscal que nos invitaba a cosas grandes y alcanzamos el peldaño de amor al país todo y deseo de una sociedad generosa. Bajo los árboles que entonces se nos antojaban gigantescos de la plaza Bolívar, el parque Ayacucho y la 19 de abril, ahora llamada con justicia y acierto “Andrés Eloy Blanco”, que eran como ágoras donde debatíamos, más de las veces con sigilo por causa de la represión perezjimenista, sobre asuntos de la política, nos fuimos formando, al mismo tiempo que crecíamos hasta forjar los ideales que nos trajeron hasta este aciago momento. Por ellos, por todos los años posteriores de nuestra vida combatimos juntos. Discrepamos muchas veces, porque siempre fuimos libres, pero no hubo nunca motivos ni razones que pudieran evitar que ahora, como en el pasado, estemos todavía en el mismo frente. Fundamos el MIR en Cumaná en 1960, hace cincuenta y un años y compartimos los avatares que aquella circunstancia y compromiso nos deparó; ahora, pese al tiempo, los rigores de la lucha y las mudanzas de la vida, la historia y política, estamos, a la hora de la muerte del “negro Prada”, en la misma brega, compartiendo ideales, añoranzas y acariciando los mismos sueños. Tal como cuando éramos muchachos, armados de la riqueza de la fe, amor al provenir, rectitud, pulcritud y abiertos a los cambios que pongan al pueblo todo en actitud y aptitud de dirigir su destino.
No quiero continuar, porque hablar de Félix por nuestra cuenta, desde esta perspectiva es como hablar de nosotros mismos y eso sería algo no respetable y de buen gusto. Por eso prefiero reproducir el texto publicado en VEA, ayer 18 de mayo, justo el día que le enterramos, que la “Asociación Cantaura Vive”, capítulo Sucre, dedicó a nuestro inolvidable e insustituible hermano, porque como dijese Facundo Cabral: “Cuando un hermano se va, queda un espacio vacío, que no lo puede llenar la llegada de otro amigo.”.
Dice el texto anunciado lo siguiente:
“El negro, como cariñosamente era conocido, desde joven asumió el compromiso revolucionario por la transformación de nuestra sociedad, por la justicia y la redención de los más desposeídos. En consecuencia, se incorpora a la lucha guerrillera en las montañas de “El Bachiller”, en el Frente Ezequiel Zamora, durante el gobierno represivo de Rómulo Betancourt, compartiendo trinchera de lucha junto al actual Presidente de la Asamblea Nacional, el camarada Fernando Soto Rojas.”
“Su espíritu de luchador incansable siempre estuvo por encima de los problemas de salud que en los últimos años lo aquejaron. La lealtad y compromiso con la causa revolucionaria llevaron a identificarlo con el proceso que lidera nuestro presidente Hugo Chávez, siendo un consecuente militante y defensor de este proyecto. Igualmente, compartió su esfuerzo militante en el acompañamiento del quehacer político por la justicia para los familiares de las víctimas de la “Masacre de Cantaura” y por la aprobación en la Asamblea Nacional del Proyecto de Ley contra el Silencio y el olvido de las violaciones de los derechos humanos de los gobiernos de la cuarta República.”
“Negro, descansa en la paz que da la conciencia del deber cumplido."