
CAPOLDO Y MARÍA, FUERON TRES
Ladrón que roba a ladrón……..
ELIGIO DAMAS
No han sido los “Tres Chiflados”, porque aquellos eran simpáticos, como ingenuos y su deliberado propósito era hacernos reír. Además, si les escruta, por dentro y fuera, se percibe que aquellos del cine eran de origen humilde y no tantas sus pretensiones. Sus boberas eran otras y hasta inofensivas.
Estos tres vienen de donde abunda todo lo que aquellos les faltó. Mientras aquellos se pasaron la vida, como Chaplin, salvando las distancias, Cantinflas o Tin tan, haciendo que la gente riese y fuese un poco feliz, los padres de los carricitos del este de Caracas, la invirtieron buscando dónde había. Porque, filosóficamente, practicaron de verdad aquello, “no me des nada, ponme donde haya”. Y esto esperan estos tres; además ya saben hacerlo; en eso se parecen. Pero han roto relaciones. ¡Claro! Uno sabe es un asunto pasajero porque ellos siempre habrán de encontrarse.
Tampoco fueron “Los Panchos”, si uno se atiene a lo dicho ahora por María, disgustada porque Capoldo - son dos - le jugaron trampa y llegaron a un acuerdo que intenta fortalecer a Capriles, para compita por los votos de ella. La María misma al declarar, en simulado rechazo al proyecto Capoldo, advirtió que sus alianzas “son de principios, no son de cálculos ni votos”. Es decir, rompió el acorde, el compás y hasta sosiego que debe prevalecer entre quienes cantan juntos la misma pieza musical.
Pero advierta usted lector, la grandeza de María, eso le viene familia, no hace cálculos; para nada le importan votos, piensa que al poder debe llegar sin ellos, lo suyo son los “principios”. Cuando uno lee eso, evoca su visita al señor Bush, no el de las cadenas, bombas y napalm, sino el de puros principios, registrada en una tierna foto.
Para María, pareciera que hubiese un proyecto sublime, algo por encima de una minúscula suma de votos y un cálculo pequeño. Por eso dice con rabia, esa casi canina que la aprieta, “hay una visión que piensa que no debe confrontarse al gobierno….” Es obvio que su disgusto es mayor porque no le acompañaron a “cayapear” a Chávez aquella nefasta noche de la Memoria y Cuenta. Por eso, uno piensa, le molestó no se atreviesen, como trío que deberían ser, “confrontar al gobierno” y aparecerse allí a gritarle con ella a Chávez o por lo menos por Blackberry, instruir a los suyo le apoyasen. Porque los Catoldo, tienen la absurda visión, piensa ella, que eso no debería hacerse.
Entonces se rompió el trío. Ya no cantarán como tres angelitos canción alguna, por lo menos por un tiempo, ni que la letra diga “se va, se va, Chávez ya se va.”
La cosa es más, porque María descubrió, que Capoldo, aunque sea sólo por ahora, no comparte sus “principios”, como ese de insultar a Chávez, mientras éste le trataba con respeto y como dama. Capoldo, según ella, no confronta. Ella rechaza que estos, son dos, para ganarle a Chávez y a “esas personas”, dicho así, con indignación y asco, “deban emularse en alguna de las prácticas del régimen y sus promesas”.
Lo de emulación, lo debe decir María, porque Catoldo dio una nota que rompió el acorde. Sus asesores, les recomendaron que ofrecieran - son dos- mejorar lo que Chávez ha hecho, porque a la gente le gusta y dispuesta está a defender. Como las Misiones todas; si eso no hacen, piensan sus manejadores, estarían jodidos, porque en Altamira y Lechería, no hay suficientes votos. Claro, si ellos llegaran a ganar, retornarían a los viejos “principios” como aquél de “al carajo los enfermos que el hospital se cayó.”
María, entonces decidió cantar sola. Ya no son tres, pese que en la escuela les enseñaron las mismas canciones; la escuela fue la misma y misma la maestra.
A su propuesta de “Capitalismo Popular”, podría adornar con alguna experiencia misional, aunque sea como una muestra antropológica, pero esto no le agrada para nada; eso sería emular al zambo y a ella, de verlo, sólo le provoca cachetearlo. Está convencida que las expropiaciones son un robo, aunque a ella no le han robado nada y olvida, claro, le conviene, que en todo caso, “ladrón que roba a ladrón, tiene cien años de perdón”.
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