lunes 2 de enero de 2012

¿QUIÉNES SE OPONEN AL INGRESO DE VENEZUELA A MERCOSUR?


¿QUIÉNES SE OPONEN AL INGRESO DE VENEZUELA A MERCOSUR?


Los mismos quienes no quieren que “El Sol Salga Para Todos”.



Eligio Damas


Especial para Apicalternativa.Com. Sección artículos. Venezuela, 22-11-12



Lo dijo “Pepe” Mujica, presidente uruguayo; también Dilma Roussef, Cristina Fernández y hasta el propio presidente paraguayo Fernando Lugo.
-“Venezuela y también el Ecuador, hacen falta en Mercosur”; eso dijeron aquellos jefes de Estado y otros altos funcionarios.
Lugo, dio un mensaje muy particular, cuando afirmó que el pueblo paraguayo clama por la presencia venezolana en el organismo. Son muchas las razones que pueden darse para justificar la presencia de nuestro país en aquella organización. Las capacidades económica, hasta importadora en esta coyuntura y disponibilidad de energía, hacen de Venezuela un socio esencial. Esa condición, lejos de afectar beneficia con creces a nuestros pueblos. Pero eso es lo de menos. Lo más importante es la política integracionista y generosa de nuestro gobierno que apuesta a que desarrollo, crecimiento y futuro engrandecimiento de todos los hombres de esta parte del mundo están sujetos a la unidad, pese las naturales diferencias.
Esta última circunstancia es bien conocida, tanto por nosotros como por las grandes potencias.
El dominio colonial nos mantuvo separados. Tanto que no obstante las guerras de independencia, perspicacia y oportuno planteamiento de los libertadores, años después de rotos los lazos del colonialismo, hubo que hacer grandes esfuerzos para internalizar la idea de nación. La Gran Colombia bien pronto fue desmembrada.
Cuando el capitalismo tomó fuerza, todavía vivo Simón Bolívar, los grandes centros de poder nos dividieron en buen número de “compartimientos estancos”, como dijese Domingo Faustino Sarmiento, por aquello tan viejo como simple de “divide y vencerás.” Esa división y más que ella, la profunda separación que crearon entre nosotros, sirvió para dominarnos, imponernos sus políticas, enfrentarnos y hasta convertirnos en la hacienda productora de materias primas baratas para el crecimiento y bienestar de las grandes potencias emergentes.
Los americanos del sur del rio Grande, pese sus héroes, revoluciones, afinidades históricas y culturales, padecimientos y carencias comunes, hemos vivido de espaldas unos a otros. Para cada uno en particular, su interlocutor forzado ha sido justamente quien interés tiene que no nos encontremos y descubramos que juntos podemos hacer mejores y más generosas cosas. En esencia, eso ha sido el Panamericanismo.
Pero de un tiempo para acá han producido acontecimientos sólo soñados por teóricos, ilusos, diletantes y hasta poetas. La América indígena, africana y mestiza, la del maíz, yuca, coca, de las montañas andinas y las exuberantes selvas tropicales, ha comenzado a despertar, mirarse fijamente y descubrir que “siempre hemos estado aquí, nos parecemos demasiado, como si nos viésemos en un espejo y tenemos todo lo necesario para insertarnos en una política común sin capataces ajenos y rapaces.”
La generosidad y certeza de esta política está por encima de toda duda. Para nuestros pueblos es la llave que le conducirá a un futuro brillante y seguro. La riqueza de nuestros suelos, la gran población que hoy tenemos, bosques, selvas, potencial hídrico, mercado de consumo, mano de obra y calidad de la misma, capitales que ahora existen en el área, sólo piden desde años atrás, una política coherente y nos conviertan en socios generosos que se relacionen bajo formas nuevas y de verdad racionales y justas.
Por supuesto, eso tiene sus enemigos. No pueden ser otros que aquellos que todo eso podría afectar. Aunque debe tomarse en cuenta que no se diseña contra nadie sino para beneficiar a pueblos tradicionalmente explotados.
Se espera que los grandes capitales ajenos al área reaccionen con fuerza contra esa nueva relación. Ya lo están haciendo. Observemos como EEUU de manera cuidadosa hasta ahora, ya ha enfilado sus baterías contra la CELAC y hacen todo tipo de maniobras para evitar que Venezuela entre al MERCOSUR. Porque no se trata únicamente de impedir esto último, sino poner trabas a todo el trabajo integracionista. Porque éste abona a nuestro favor y no al de ellos.
Tienen sus aliados vergonzantes. En Paraguay, miembros del Congreso, están decididos a no aprobar el ingreso de Venezuela a MERCOSUR, trámite necesario.
¿Qué alegan para justificar una actitud que no solamente afecta la instancia integracionista sino a su propio pueblo?
Pues que, según ellos, aquí hay una dictadura. No vale la pena responder a tamaño disparate y falacia, sino llamar la atención que quienes sostienen esa posición son los representantes del Partido Colorado, el cual por años apoyó el gobierno dictatorial de su “conmilitante” Alfredo Strossner. Para no decir mucho, ese personaje fue exactamente lo mismo que Rafael Leonidas Trujillo, Fulgencio Batista, Pérez Jiménez, Anastasio Somoza y compañía, Juan Vicente Gómez y dejémoslo hasta aquí, ya es suficiente. Lo que muestra que se trata sólo de un acto hipócrita que apunta a favor de intereses bastardos.
En Venezuela, la derecha agrupada en la MUD, se ha hecho solidaria con cosa tan absurda y perjudicial al interés colectivo del continente nuestro. Juegan a dos cartas igualmente insensatas y dañinas. Por llevarle la contraria a Chávez, quizás una de sus fundamentales preocupaciones y continuar haciendo, como sus antecesores, el rol de amanuenses del capital externo.
DESEO A TODOS HAYAN PASADO FELICES PASCUAS Y QUE EL NUEVO AÑO SEA PROVECHOSO.