martes, 20 de febrero de 2018

CUENTOS DE RAFAEL RAMÍREZ: MUERO ARPONEADO POR UNA GALLINA AUNQUE SEA DEGOLLADA


ELIGIO DAMAS

            Cuando era carajito y del mamey uno escuchaba en  Cumaná decir “como gallina o muero arponeao”. Eran los tiempos de cuando Gallegos, siendo considerado en ese entonces el mejor novelista venezolano, digo así porque de allá para acá ha corrido mucha tinta y uno  no es quien para meterse en asuntos tan complicados, se le ocurrió la mala idea ser por segunda vez candidato y ganador para presidente de la república, para terminar siendo sacado del palacio en pijamas, con anuencia y respaldo gringo,  
         El cumanés de mi tiempo, sobre del todo del espacio donde nací y me formé, está íntimamente relacionado con el arpón. Tanto que de ese instrumento en buena medida dependía nuestra subsistencia. Podría decir  que así como el lápiz, cuaderno y hasta el guardapolvo, lo usual de la escuela, uno tenía su personal arpón para ensartar peces o cualquier otra especie en la laguna, en  las orillas del mar o del río Manzanares. Por eso lo llevaba de aquí para allá o estaba predispuesto a armar o elaborar uno, con cualquier rama hallada en el camino, tan pronto se presentase la ocasión.
           Para quienes como nosotros estábamos atados al mar y al río en materia de alimentación, comer gallina era  un sueño o una cosa especial. Tanto que, aun recuerdo aquellos domingos de cuando solíamos comer sancocho de gallina para salir de la rutina.  Y  si esa gallina era “robada” a un vecino, hasta a un buen amigo a quien se invitaba a comerse el sancocho, el asunto era mucho más divertido y exquisito.  Quiere decir además, que bien vale correr cualquier riesgo si al final seremos recompensados con un sancocho de gallina o ésta completa y horneada. De allí nació aquel refrán. Para eso de robar gallina, entre otras modalidades, se apelaba a la cultura del pescador, un llamado anzuelo “coge mosca”, por sus pequeñas dimensiones y un “grano de maíz”, que se  relaciona con las solidaridades de Rafael Ramírez.
            Rafael Ramírez sigue siendo para nosotros un enigma, pues se  le hacen acusaciones de delitos que se relacionan  con cifras impensables, como cientos de millones de dólares y hasta se dice que desde EEUU una firma lo acusa de intentos de soborno,  sin que uno conozca pruebas en concreto. Pero lo enigmático en  él, que en mí llama la atención no es eso, porque pudiera ser una inventiva para sepultar a un aspirante o alguien que mucho sabe y no interesa que a nadie diga nada, sino lo que sé sabe y participó, defiende y hay quienes no le interesa que se hable.
            Por lo que dije antes, voy a tomar de la “gallina degollada” del ex presidente de PDVSA,  quien debe tener mucho tiempo sin comer gallina, porque ella no forma parte nunca de las habituales cartas del exquisito gusto de gente de ahora como él,  unos textos para explicar lo que creo “sabe y participó, defiende y hay quienes no le interesa sobre eso hable”.
           Pero antes, quiero llamar de nuevo, digo así porque en otros artículos  he dicho lo mismo, como Ramírez, igual que Maduro y los suyos coinciden en defender cosas que vienen del pasado. Para Ramírez este fue luminoso, lo malo es el presente. Maduro y su gente también valoran el pasado tal como Ramírez, pese  al ex presidente de PDVSA le acusan de haber hecho cosas espantosas sin jorungar más allá. Pero el presente es un genuino heredero o continuación del pasado. Olvidan algo filosóficamente elemental, el presente está lleno del pasado y hasta aquél está condicionado por éste.
            Dice Ramírez: “nuestra política petrolera y nuestro desempeño al frente de la empresa, ha sido exitosa y beneficiosa, tal como lo reflejan sus resultados y sus efectos sobre la economía en el período. Por primera vez, en cien años – esta vez hizo alusión a García Márquez, pues lo de “gallina degollada”, expresión tomada del uruguayo Horacio Quiroga – se utilizó el petróleo como instrumento de liberación de nuestro pueblo, reafirmando nuestra soberanía….fortalecimiento de nuestra empresa y participación en el desarrollo social y en el de toda la Nación.”
            Estoy seguro que, como los carajitos víctimas de la meningitis en el cuento de Quiroga, aquellos que solo imitaban y viendo degollar una gallina hicieron lo mismo con la hermana, Maduro al leer eso no le quedará otro recurso que repetirlo, pues de lo contrario estaría cometiendo un pecado original. 
           Hubiera sido más constructivo, menos macabro,  que Ramírez se hubiese leído y mencionado del mismo Quiroga, “El Peón”, aquel de “¡Patrón velho! ¡Tenemos trabajado lindo con vosé!”
            Por lo que dije antes, Maduro y los suyos, comparten muchas cosas con Rafael Ramírez, por algo gobernaron juntos y en paz por muchos años. Y hasta ahora, unos y otros, coinciden en dejar lo sustancial en la olla, que podría ser la del sancocho y pelearse o echarse las culpas por las migajas, aunque estas alcancen las cifras que mencioné arriba o continuar gozando del poder.   
            Pero vale la pena preguntarle a Ramírez, Maduro y sus respectivos acompañantes cuánto de verdad y valor hay en eso de una PDVSA manejada “de manera exitosa y beneficiosa” y lo del petróleo utilizado como instrumento de liberación de nuestro pueblo” y todo lo demás, como que garantizando “nuestra soberanía”. Cuando Maduro y el Estado acusan a Ramírez niegan lo que este dice, pero la negación allí no queda.
           ¿La meta lograda por ellos, me refiero a Ramírez y Maduro juntos, de liberación y soberanía fue verdadera? ¿Hubo algo de eso? ¿Si es así porque estamos ahorita mismo como estamos, cuando Ramírez dejó PDVSA apenas hace cuatro años?
           Pareciera, por la situación caótica que vivimos, cuando pocas cosas producimos para alimentarnos, que eso de la liberación y soberanía de la cual habla Ramírez, Chávez habló de “soberanía alimentaria”,  no es más que un cuento de camino o de la “Gallinita Ciega”.
           Por eso, cuando de estos temas se hablan vuelvo sobre  Giordani y sus “desencuentros”. Cada día me convenzo más que fue él, de todos los hombres que estuvieron cerca de Chávez, uno de los pocos que tuvo una actitud crítica frente a  éste y le llamó la atención acerca del manejo demasiado dispendioso  de los recursos que comprometían en verdad la “liberación y soberanía”.  Pues es obvio, que Maduro y Ramírez, por cuidar la herencia y el ascenso o tal vez “la gallinita de los huevos de oro”, jamás hicieron advertencia alguna al presidente, aquél todo lleno de buena fe y amor cristiano por los suyos.
            Creo que Ramírez abusa demasiado de la buena fe y memoria de los venezolanos. Pasa por alto ex profeso, que ya en los últimos meses de vida del comandante, siendo no sólo presidente de PDVSA sino también del gabinete económico, que como tal se le llamó el “zar de la economía”, ya por la carencia de dólares, disminución alarmante de las reservas internacionales, agravado el asunto por la caída de los precios del hidrocarburo, “dólar to day” estaba imponiendo sus reglas, pese las ofertas de Giordani de “torcerle la muñeca”. De manera que esa “liberación del venezolano y la soberanía nacional” de la cual habla Ramírez y por él conquistadas,   que como cuento no aparece en la “Antología” de Horacio Quiroga que tengo a mano, en la cual hay 34 de ellos, incluyendo “La gallina degollada”, pareciera sólo ser un cuento de camino, en cuyo drama Maduro y él son personajes igualmente importantes.
          Por todo esto y por volver al inicio, sería bueno que Ramírez y Maduro se enseriaran, pongan el debate donde debe estar, salvando que haya corrupción o no, lo que sería harina de otro costal o sancocho de otra vaina, o los dos van a terminar arponeados.

             

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